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viernes, 22 de julio de 2016

Nunca me habían insultado tanto

Nunca me habían insultado tanto como en los días y semanas posteriores al 22 de julio de 2015. Y no solo fueron insultos; llovieron calumnias, ofensas de sabores y colores variados, difamaciones e incluso amenazas de muerte explícitas como bofetadas.
El torrente de improperios sobrevino después de la publicación de ‘La Policía masacró en la finca San Blas’, una sólida investigación periodística de la que yo soy primera firma y en la que se denunciaban, por un lado, ejecuciones extrajudiciales cometidas por la Policía Nacional Civil (PNC); y, por otro lado –y en mi opinión lo más preocupante–, un obsceno encubrimiento de lo sucedido de parte de las autoridades e instituciones que deberían proteger a la ciudadanía contra los abusos de las fuerzas de seguridad.
Escribo estas líneas el día exacto en el que se cumple un año desde que publicamos la crónica. Doce meses que, admito mi extrañeza, sirvieron para que la masacre de la finca San Blas se haya convertido en el referente inequívoco de los abusos que la Administración Sánchez Cerén está cometiendo desde que en enero de 2015 apostó por el manodurismopara tratar de resolver el desarrollo desmedido del fenómeno de las maras.
La crónica acumula más de 104,000 visitas y fue retomada por prestigiosos medios de Estados Unidos, Europa y América Latina. La investigación se incluyó en el informe anual sobre derechos humanos del Departamento de Estado estadounidense, fue motivo de discusión en una audiencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en Washington, y, a pesar de los recelos iniciales, incluso la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos y la Fiscalía General de la República han validado la calidad de nuestro trabajo. Ahora mismo hay nueve agentes policiales procesados por lo ocurrido aquella madrugada.
No es poca cosa, en especial si se tiene en cuenta que la masacre de la finca San Blas estaba llamada a ser uno más en el listado de ‘enfrentamientos’ que consignan las versiones oficiales: ocho despreciables pandilleros muertos después de disparar a valerosos héroes azules. Pero no. El periodismo permitió conocer que hubo policías que dispararon en la cabeza a jóvenes rendidos, que ni siquiera eran mareros todos los fallecidos, y que los hechores alteraron de forma premeditada la escena, con la colocación de armas junto a los cadáveres, por ejemplo. Lo ocurrido, es una inferencia que cae por su propio peso, no fue la acción de un grupo de agentes descontrolados con pretensiones justicieras, sino un modus operandi avalado, planificado y que el gobierno quiso encubrir, al punto que desde las más altas instancias de la PNC y del Ministerio de Seguridad aún se defiende la versión oficial del operativo.
Y a pesar de que la investigación evidenció gravísimas violaciones de los derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad, sobrevino el torrente de insultos, de difamaciones, de amenazas de muerte…
Giphy
Somos la sociedad más violenta del mundo. Las maras son la expresión más cruel y refinada de esa violencia, con el agravante de que la ejercen sobre los sectores más desfavorecidos, pero el recurso habitual a la violencia para dirimir conflictos permea todo el cuerpo social.
Amarrando esta consideración a lo sucedido en la finca San Blas, el verdadero problema no es que haya unos policías exaltados que asesinen, o unos jefes policiales que lo toleren, o un sistema de control que silencie y encubra; ni siquiera que un gobierno que dice ser de izquierda haya asumido los valores que representa la finca San Blas como política pública. El verdadero problema, en mi opinión, es que como sociedad aún aplaudimos, enaltecemos o callamos ante los ya incontables sanblases, y preferimos insultar a los que desmontan versiones oficiales diseñadas para encubrir asesinatos cometidos con fusiles y balas que pagamos con nuestros impuestos. Esa permisividad es el combustible para todo lo demás.
Hoy se cumple un año desde ‘La Policía masacró en la finca San Blas’ y, a pesar de que la presión de la Embajada de Estados Unidos ha logrado que el caso se judicialice parcialmente, mi impresión es que apenas nada ha cambiado. Las ejecuciones extrajudiciales, las torturas y demás violaciones a los derechos humanos cometidas desde el Estado con el pretexto de la guerra a las maras no han cesado en estos 12 meses; al contrario, seguramente sea el período en el que más funcionarios han manchado sus manos de sangre desde que arrancó el siglo. Me temo que el manodurismo es y será por años el motor de las políticas públicas, sin importar cuán estéril y contraproducente sea, y lo será porque esta sociedad, la sociedad más violenta del mundo, parece sentirse realmente cómoda embadurnada de ese manodurismo.

viernes, 1 de enero de 2016

El ciberalcalde de San Salvador


ADVERTENCIA: En este artículo se hablará sobre Nayib Bukele, alcalde de San Salvador, pero no se hará desde trinchera alguna: si usted forma parte de cualquiera de los rebaños de admiradores o detractores que esperan alabanzas gratuitas o ataques infundados contra él, mi recomendación es que suspenda la lectura tras este párrafo.
***
El año 2015 nos deja la confirmación del peso creciente de las redes sociales en la política salvadoreña. Twitter y Facebook son un terreno de juego cada vez más influyente, que roba más tiempo y recursos a los asesores de imagen de partidos y de candidatos. Y cuando se juntan los conceptos ‘redes sociales’ y ‘política salvadoreña’, no hay duda de que la estrella indiscutible es Nayib.
Para cualquiera que pase sus ratos en Twitter o Facebook lo que acabo de afirmar le sonará a obviedad, pero incluso a las obviedades más obvias conviene encontrarles algún asidero.
Yo me he terminado de convencer de que Nayib es el jefe de jefes de la Guanaxia este 31 de diciembre, que por curiosidad chequeé cuáles habían sido mis tuits con mayor difusión, y comprobé que los cinco más sonados tienen como protagonista al que con cariño me atrevo a llamar el ciberalcalde de San Salvador.
Me explico: Twitter tiene una herramienta que se llama Analytics, que mide el impacto de los tuits propios y les adjudica un número de ‘Impresiones’, que define como el “número de veces que los usuarios vieron el Tweet en Twitter”. Pues bien, no importa si mis comentarios eran críticas o guiños a su gestión o sus palabras, el solo hecho de mencionar a Nayib Bukele hizo que el tráfico se disparara, por encima de las 15,000 impresiones.
Como periodista de la Sala Negra, yo no cubro política ni municipalismo, ni siquiera cubrí la campaña electoral. Si alguien me sigue en Twitter, ya sabe que el grueso de mi comentarios son sobre la situación de inseguridad en general, y sobre el fenómeno de las maras en particular. Por eso me sorprendió tanto ver que los escasos tuits dedicados al alcalde copan la clasificación de los más vistos, incluso por encima de algunos sonoros encontronazos que protagonicé con personajes como Mauricio Funes o Walter Araujo.
Quizá algunos lo juzguen como una exageración, pero siento que Nayib tiene tanto pegue en las redes sociales salvadoreñas que se ha convertido en una especie de Rey Midas. Apostaría dos dedos a que este post que están leyendo será el más leído entre los cuatro que he publicado en este blog, solo por el hecho de que hablo sobre Nayib. Ya les contaré.
Pero más allá de la anécdota personal, lo que está a la vista de todos. Primero, que la cuenta en Twitter de Nayib tiene –mientras escribo estas líneas– 211,000 seguidores, que hacen ver como aprendices a políticos como Johnny Wright (6,300), Jorge Velado (20,700), Guillermo Gallegos (22,800), Lorena Peña (23,600) o Ana Vilma de Escobar (33,400). Incluso los 44,000 del expresidente Mauricio Funes palidecen si se tiene en cuenta que se trata de un activo comunicador que fue presidente de la República en los años del bum de las redes. El propio Salvador Sánchez Cerén tiene solo 75,400 seguidores; y Norman Quijano, exalcalde y excandidato a la Presidencia, sería el segundo político con mayor tirón, pero con apenas un tercio de los seguidores que acumula Nayib.
No es solo cuestión de seguidores. Nayib ha hecho de las redes sociales un pilar de su imagen. Paga campañas en Facebook, por ejemplo, para que sus mensajes tengan mayor difusión, incluso algunos de índole personal, como cuando hace pocas semanas falleció su padre.
Sin menospreciar a los miles de salvadoreños que ven en él una real esperanza de cambio, en su éxito en las redes también ha influido la existencia de los ya famosos troll-center. Los financien o no Nayib o personas de su entorno, no hay duda de que los que lo ensalzan son más numerosos y mejor organizados que los que lo critican.
Y por último, pero no menos importante, es justo mencionar que Nayib –bien sea por la edad, la formación o...– está haciendo un uso innovador e inteligente de las redes, con la explotación de golpes que seguramente no agraden a todos, pero que al final del día le generan más simpatías que rechazos, como subirse al Tagadá, pelearse en público con los periódicos de referencia, o posar con cachorritos decomisados en la calle.
El año recién concluido nos deparó la consolidación del primer ciberpolítico salvadoreño. Incluso la reciente amenaza de abandonar el FMLN si este partido –su partido– apoya la reelección del exfiscal Luis Martínez cabe interpretarse como una consecuencia de lo fuerte que se siente en un terreno en el que parece no tener rivales: las redes sociales.
Si en unas elecciones votaran solo tuiteros y feisbuqueros, seguramente Nayib arrasaría… pero las redes sociales, tan clasemedieras y con tanto ruido generado por trolls y borregos partidarios, distan mucho de representar la sociedad salvadoreña en su conjunto. Pero eso Nayib lo sabe mejor que nadie, ¿o no?

viernes, 6 de noviembre de 2015

Yo maté a un troll

En esta historia se suceden un pleito, un cadáver (virtual) y una sospecha.

El pleito


Avanzada la noche del viernes 13 de marzo de 2015, 12 días transcurridos desde las elecciones municipales pero aún sin resultados oficiales, tuve un acalorado intercambio de opiniones en Twitter. Nada raro hasta ahí. Aunque cada vez rehúyo más esas discusiones –por lo general estériles–, soy de los que cree que los debates construyen, que es correcto elevar el tono si uno cree tener la razón, y que la ironía y el sarcasmo son herramientas que uno tiene derecho a utilizar y que debe tener tolerancia para digerir.


Decía que un viernes de marzo tuve un debate acalorado, pero no estaría hablando de él hoy, ocho meses después, si no fuera por el desenlace. Tras un intercambio con varios tuiteros manifiestamente coordinados en sus alegatos e insultos, la cuenta @VOTALuis_Cuenca, atribuida al candidato a la Alcaldía de San Salvador por el Partido de Concertación Nacional (PCN) y con su imagen como identificativo, replicó un irrespetuoso montaje con fotografías de mis hijas, que tienen 1 y 5 años de edad. Insisto en que me considero abierto y tolerante a los debates virtuales, pero creo también que todo tiene un límite.


Al día siguiente, logré el celular del candidato Luis Cuenca, y le llamé para pedirle explicaciones por el exabrupto. La perplejidad con la que me respondió evidenció que él no había tuiteado nada la noche anterior. Me dijo que ya alguien le había dicho algo parecido antes, que la suplantación incluso le había generado algún problema con el candidato arenero Edwin Zamora, pero que su equipo de campaña no le había dado excesiva importancia.


Creada durante la campaña electoral, @VOTALuis_Cuenca acumulaba más de 650 seguidores, incluidas las cuentas de algunos de los principales medios de comunicación (Teledós, Canal 33, Meganoticias 19, Radio 102.9, Noticias 4Visión, Radio Nacional…), periodistas de referencia (Edwin Góngora, Porfirio Mercado, Ricardo Vaquerano, Guadalupe Bonilla, Saúl Hernández…), y personeros e instituciones del mundo político (Roberto Cañas, Fito Salume, GANA, Democracia Salvadoreña…). Había razones para creer que era una cuenta real.


El pleito puro terminó con aquella llamada, que me confirmó que el ofensor era lo que se conoce como un troll. El verdadero Cuenca dijo que tomaría cartas para que no volviera a pasar, y al rato me llamó alguien del PCN para que le detallara lo sucedido. Por mi parte, denuncié el altercado ante el sistema en línea de Twitter, y en pocas horas borraron el tuit en el que mencionaban a mis hijas.


Pero ahí no quedó la cosa.


El cadáver (virtual)


Supongo que por la presión que hizo el PCN, a los pocos días Twitter obligó a los gestores de @VOTALuis_Cuenca que agregaran ‘#Parody’ en la descripción. Pero ahí tampoco quedó la cosa.


En poco más de una semana los dueños de la cuenta primero la dieron de baja, luego resucitó rebautizada como @Nivea_Milk; y más luego, cuando les hice saber que les estaba siguiendo la pista, la rebautizaron como @CD_contraataca. En cada paso borraban los tuits anteriores, y se hacían los locos cuando yo les hacía notar que estaba siguiendo sus pasos, encaminados sin duda a reciclar la valiosa cuenta que tenía como seguidores a buena parte del gremio periodístico.


Mi insistencia fue tal que se dieron por vencidos, y @CD_contraataca está abandonada desde entonces, convertida en un exquisito cadáver virtual.


La sospecha


La cuenta falsa @VOTALuis_Cuenca no era nomás el pasatiempo de alguien sin mucho quehacer, de un listillo. Estoy convencido de que era una de las joyas de la corona de un ‘troll-center’, equipos humanos contratados para generar ruido en las redes sociales, apoyar a tal o cual partido o candidato, o atacar a personas con cierta influencia para tratar de minar su credibilidad. Los hay de distintos colores partidarios, pero este activísimo troll-center del que @VOTALuis_Cuenca formaba parte tenía una clara tendencia para apoyar al FMLN en general, y al candidato Nayib Bukele en particular.


Como si no me perdonaran que les haya matado a uno de los suyos, otras cuentas ligadas a la misma red me atacan desde entonces cada vez que pueden, con disciplina marcial, pero con nulo éxito.


PCN Cuenca - copia

martes, 5 de agosto de 2014

Animalistos


ACLARACIÓN NECESARIA: Esto que va a leer no nació con vocación de post para este blog. Los siguientes cinco párrafos y el .JPG del tuit original los pegué en un inicio en mi página de Facebook el 2 de agosto, como respuesta al linchamiento social del que fui objeto el día anterior de parte de un grupo de simpatizantes de la oenegé Asociación al Rescate de los Animales (ARANI), alentados por la o las personas que manejan las cuentas sociales de este grupo. No contentos con sus insultos y difamaciones originales, denunciaron ante Facebook esta respuesta que ustedes van a leer apenas termine este párrafo, y el o los lumbreras que gestionan Facebook decidieron eliminarla y sancionarme con 24 horas sin poder publicar nada. Creo que dejarlo así sería permitir que este grupúsculo de fanáticos descerebrados (me refiero a los que promovieron la censura, no a todos los simpatizantes de ARANI ni a sus dirigentes; quiero pensar que ellos ya están conscientes de que esto se les salió de las manos, y algo habrán aprendido de este incidente) se salga con la suya. Por eso publico ahora en este blog mi respuesta tal cual vio la luz el 2 de agosto, sin mover ni una coma. Soy juez y parte, y seguramente mi juicio esté nublado, por lo que les invito a que lean y juzguen ustedes si esto ameritaba ser censurado. Gracias.


***



En las últimas 24 horas en Twitter y Facebook me han llamado ‘mierda’, ‘pobre perro’, ‘patán’, ‘idiota’, ‘pobre de mente’, ‘pendejo’, ‘ignorante’, ‘estúpido periodista’, ‘maltratador de animales’, ‘mediocre’, ‘maje con caca en la cabeza’, ‘puto’, ‘atropellador de perros’, ‘HDP’… ¿Un grupo de fascistas enojados con algún reportaje? No. Quienes así me han insultado dicen ser personas que promueven el respeto hacia los perros y los animales en general… aunque me late que reprobaron la materia de respeto hacia los seres humanos.

El detonante de la avalancha es este tuit que escribí el 27 de julio. No es un tuit del que me siento orgulloso, pero con él pretendía nomás explicitar mi perplejidad por haberme topado el día anterior con un grupo de activistas del ‘animalismo’ que pedían dinero en el redondel Beethoven, en San Salvador. Era un grupo numeroso y organizado, con megáfono y fanfarria, compuesto mayoritariamente por jóvenes de clase media-alta, deduje por sus ropas, maquillajes y peinados. Obvio que 140 son muy pocos caracteres, pero lo que quise explicitar es mi convicción de que muchas de esas jovencitas (había pocos jovencitos) seguramente provienen de colonias clasemedieras (media y media-alta) en las que tienen a empleadas domésticas a las que pagan, con suerte, $200 al mes. Muchas de esas empleadas solo tienen un día libre cada quincena. Muchas tienen hijos que se están criando sin la presencia de su madre (y luego ponemos cara de perplejidad si se integran en una pandilla). Y algunas de esas empleadas, me consta, son tratadas peor que el perro de la familia. Esa incoherencia y doble moral a mí me molesta, y la quise explicitar en el tuit, consciente de que, dentro de los ‘animalistas’ habrá personas dignísimas (pobres y adinerados), que se desloman por una causa noble, y consciente también de que cuando yo generalicé en esos 140 caracteres estaba siendo injusto con ellos. Pido sinceras disculpas a esas personas, pero el torrente de insultos me reafirma en la generalización de que algo huele a podrido en el movimiento ‘animalista’ salvadoreño.

Porque la campaña no fue casualidad.

El tuit lo escribí el 27 de julio y pasó sin pena ni gloria hasta ayer, 1 de agosto. Es también motivo de preocupación que esta campaña de instigación de reminiscencias fascistas la organizó –cuatro días después, reitero– una asociación que se llama Arani El Salvador, que curiosamente también se jacta de querer construir una sociedad mejor promoviendo leyes de protección a los animales. Desde su cuentas en redes sociales alentaron en mi contra a su ‘barrabrava’ ("Amig@s Animalistas, ayúdennos por favor a explicarle al periodista Roberto Valencia #cguanacas la relación entre...”) hasta en seis ocasiones (tres en Twitter, tres en Facebook), sugiriendo de forma explícita que yo soy un maltratador de animales, cuando toda mi vida me he pronunciado contra el maltrato animal, y no solo practico el respeto, sino que trato de inculcárselo a mis hijas y a las personas que me rodean.

Disculpen el desahogo. Termino ya. Uno sabe que la salvadoreña es una sociedad ultraviolenta y por mi trabajo estoy expuesto a la crítica (y así debe ser), pero, por lo mismo que uno nunca se esperaría que un linchamiento social pueda provenir de gente que dice defender los valores de Gandhi, reconozco mi desconcierto porque sean ‘animalistas’ quienes, en nombre de una sociedad mejor, me insultan y me difaman como creo que nunca antes me había pasado.



miércoles, 25 de septiembre de 2013

Cinco años de 'Periodismo narrativo en Latinoamérica'


“El plan parecía una locura demasiado simple”. Así arranca Asalto al palacio, la crónica formidable del periodista Gabriel García Márquez en la que nos cuenta un cuento que es verdad: la mítica toma por parte de un comando guerrillero del Palacio Nacional de Managua, el 22 de agosto de 1978, cuando aún faltaba un año para el triunfo de la Revolución sandinista.

No lo recuerdo como una decisión sopesada-meditada, pero Asalto al palacio fue la primera entrada del blog Periodismo narrativo en Latinoamérica. La subí el 15 de septiembre de 2008, hace exactamente cinco años. Ese mismo día incluí una docena de relatos magistrales; además del de Gabo, piezas de Leila Guerriero, Daniel Titinger, Cicco, Carlos Martínez, Martín Caparrós, Juan Pablo Meneses, Josefina Licitra... Palabras mayores. Historias todas que cumplían con holgura la premisa recogida de forma explícita en la cabecera del blog: “Recopilación de crónicas periodísticas con chispa”.

Un lustro después de aquella travesura, Periodismo narrativo en Latinoamérica acumula más de 915,000 visitas, más de 450 crónicas, casi 200 autores, 800 comentarios de lectores... y todo eso sin renunciar a ser un espacio tan artesanal e ingenuo como el día en el que nació. En la actualidad promedia unas 25,000 visitas mensuales, unas 850 cada día, cifras nada despreciables para un sitio en el que se postea solo 1 o 2 veces por semana, y del que me gusta decir que es lenguaje menosdospuntocero: sábanas de texto, cero imágenes, cero enlaces, cero comentarios del autor, cero publicidad; crónica, solo crónica, solo buena crónica.

El plan parecía una locura demasiado simple.


***
 
Con la excusa de la efeméride comparto algunos datos que quizá alguien juzgue interesantes.
 
¿Quiénes visitan? Desde hace más de año y medio Wordpress brinda un detallado reporte que incluye datos sobre los países desde los que visitan el sitio. Pues bien, en términos absolutos los colombianos son los más asiduos, hecho que está en plena sintonía con el aprecio que en ese tierra se tiene por la crónica. A los colombianos, los claros dominadores, les siguen mexicanos, argentinos, peruanos, ecuatorianos, españoles, estadounidenses, chilenos, venezolanos, salvadoreños, bolivianos, uruguayos... Pero si se toma en cuenta la población de cada uno de los países, me atrevería a interpretar que los dos grandes focos de interés sobre la crónica de largo aliento están, por un lado, en el tridente Colombia-Perú-Ecuador; y por otro, en el tándem Argentina-Chile.

¿Qué es lo más leído? De largo, la crónica más visitada en estos cinco años es Un fin de semana con Pablo Escobar, de Juan José Hoyos; casi 30,000 visitas. Superan las 10,000 otras dos crónicas geniales como lo son La leyenda de Facundo Cabral, de Leila Guerriero; y Cromwell, el cajero generoso, de Juan Manuel Robles. Completan el top-ten Caracas sin agua, de Gabriel García Márquez; Seis meses con el salario mínimo, de Andrés Felipe Solano; La chica mimada del cine porno argentino , de Gloria Ziegler; Messi, el goleador que nos despierta, se va a dormir , de Leonardo Faccio; Un extraterrestre en la cocina , de Julio Villanueva Chang; Frank Sinatra está resfriado, de Gay Talese; y Un hombre está peleando con mi mami, de Carlos Martínez. Los países sobre los que más se escribe son, en este orden, Argentina, México, Colombia, El Salvador y Perú. Los medios de los que más crónicas he recopilado son Gatopardo, Soho, El Faro, Etiqueta Negra y Séptimo Sentido. Y los autores que más relatos han publicado son Leila Guerriero, Alberto Salcedo Ramos, Roberto Valencia (algún privilegio debería de tener ser el responsable del tinglado), Óscar Martínez y Juan Pablo Meneses.

¿Desde qué sitios se accede? Las redes sociales son las cómplices naturales de Periodismo narrativo en Latinoamérica, sobre todo Facebook. Tiene su lógica. Twitter aporta, claro, y también sitios como Wikipedia, Clasesdeperiodismo.com, Taringa, Aves de prensa, Meneame.net, elPuercoespin, FronteraD, Águilas humanas, Crónicas guanacas, nuevoscronistasdeindias.fnpi.org... un heterogéneo conglomerado de instituciones y autores que recomiendan este blog. A todos mi sincero agradecimiento, pero los dos que me llenan de especial orgullo son, por un lado, la inclusión del blog en su listado de sitios “donde habita la crónica”, que hizo la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI); y por otro, que fuera recomendado como “un excelente portal de entrada para leer algunas de las mejores piezas firmadas por los cronistas más talentosos” en el ensayo Diccionario de la crónica hispanoamericana, que en mayo de 2012 Lino González Veiguela publicó en Frontera D.

¿Con qué criterios se nutre el blog? No es el único insumo, ni mucho menos, pero sí el principal: en la página principal, al costado izquierdo, hay una invitación a que sean los lectores los que envíen sugerencias, de autoría propia o ajena. Dice así: “Si conocés o has escrito una crónica que creés que merece estar en este blog, por favor, envíala a robertogasteiz@gmail.com (pero antes de hacerlo recordá que este espacio es para crónicas periodísticas de largo aliento; repito las palabras clave: CRÓNICAS, PERIODÍSTICAS y LARGO ALIENTO) Gracias”. Llegan muchas propuestas y muchas se desechan; más de una, seguramente, de forma injusta. El abanico abarca va desde cronistas consagradísimos que con humildad someten sus textos a consideración, hasta aprendices que quieren que se les publique lo primero que escriben. Y entre tanta propuesta hay, para mi gusto, demasiados relatos que pecan de egocentrismo, aquellos en los que el reporteo es mínimo (cuando lo hay) y la presencia del autor es tan agresiva que opaca los hechos noticiosos narrados.

¿Por qué nace este blog? Es quizá la primera pregunta que debería de haber respondido, pero voluntariamente la he dejado para el final. El problema es que el post ya se me ha alargado demasiado, y ahora creo que responder a por qué nació Periodismo narrativo en Latinoamérica da para más que un párrafo. Me comprometo a contarlo otro día, seguramente en este mismo espacio, pero adelantaré un par de detalles: uno, que lo que me llevó a concentrar crónicas de largo aliento en un mismo lugar fue mi interés genuino en el género, como aprendiz, sumado al hecho de que no existía nada así y yo, picado ya por el gusanillo de la crónica, lo sentía de gran utilidad; y dos, que este blog no existiría si en agosto-septiembre de 2007 yo no hubiera asistido a un taller de periodismo narrativo que en aquel entonces impartió en Ciudad de Panamá una ignota periodista argentina llamada Leila Guerriero.




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(Este texto se publicó primero el 15 de septiembre de 2013 en Bajomundo, mi blog de la revista Frontera D, bajo el título 'Un lustro de crónicas')

martes, 23 de julio de 2013

Los diez post más visitado de Crónicas guanacas (II)


Hace casi un año ya improvisé otra entrada con el listado de los post que más visitas habían recibido desde que en noviembre de 2009 nació este blog. Pues ya me disculparán, pero como estoy especialmente espeso en estos días, para ganar algo de tiempo actualizo el decálogo de las entradas más populares. El listado está ordenado de más a menos, es decir, la número 1 es la que más visitas ha recibido, y así.
  1. Un país adicto a la muerte (para leerlo, pulsar aquí)
  2. Miseria es... (pulsar aquí)
  3. Duodécimo comunicado de las pandillas (aquí)
  4. Sexto comunicado de las pandillas (aquí)
  5. ¿Tiene solución El Salvador? (aquí)
  6. Literatura (gay) de baños (aquí)
  7. Cuarto comunicado de la MS-13 y el Barrio 18 (aquí)
  8. Las edades de Manyula (pulsar aquí)
  9. ¿El amigo de Christian Poveda? (aquí)
  10. Funes y Romero (aquí)
Eso. 

Fotografía: internet

martes, 26 de febrero de 2013

El Salvador bajo nieve


Nieva sobre Vitoria-Gasteiz desde hace tres días. Justo ahora lo hace con inusitada fuerza. Basta girar la cabeza a la derecha, mirar por la ventana y ver los copos, ver el manto blanco que cubre carros, aceras, sombrillas, almas.

La cabeza –la mirada– regresa al frente, y veo junto a la pantalla mi banderita de El Salvador, veo mis apuntes, guacho mi Facebook que supura salvadoreñidad, igual me duele cuando pienso en la bazofia de candidatos presidenciales, chateo o skypeo y el acento salvadoreño sigue estando presente, oigo las mil y una entrevistas que para mi libro pacientemente levanto con pandilleros, comisionados, madres, jueces… guanacos todos pues.

—¿Te sientes en casa o lejos de tu hogar? –me preguntaba hace unos minutos una compañera de mis años universitarios, vasca ella (vasca por ser oriunda del País Vasco, no por lo otro).
—Como sigo trabajando sobre allá –he improvisado–, aún no he tenido tiempo de echar de menos aquello.

Son seis semanas ya lejos de El Salvador, pero aún no te echo en falta como creía, quizá porque nunca te has ido.

Giro de nuevo la cabeza y miro por la ventana. Sigue nevando afuera. 

Fotografía: Roberto Valencia

domingo, 30 de diciembre de 2012

Lo más visitado de 2012


Este blog se desparrama ya por un lustro entero: 2009, 2010, 2011, 2012 y animosos, sin descanso, vamos ruta a 2013, un año que promete por diferente. Ya les contaré en unos días. Hasta hoy son más de 250 entradas, que se dice pronto, y casi 110,000 visitas. 

2012 expira con sensaciones agridulces: ha sido, con diferencia, el año con el mayor número de visitas, más de 40,000, pero una cuota importante corresponde a la decisión de publicar íntegros los comunicados conjuntos de la Mara Salvatrucha-13 y el Barrio 18, referentes a la negociación que en marzo iniciaron con el Gobierno. Seguramente pude haber escrito más y mejores entradas de las originales, con escenas y personajes, pero lo hecho hecho está. Ni modo.

Acá el listado de las entradas más visitadas del año.
  1. Sexto comunicado de la MS-13 y el Barrio 18 (para leerlo, pulsar aquí) 1,270 visitas
  2. Segundo comunicado de la MS-13 y el Barrio 18 (pulsar aquí) 896 visitas
  3. Cuarto comunicado de la MS-13 y el Barrio 18 (aquí) 848 visitas
  4. Los salvadoreños escribimos con las patas (aquí) 588 visitas
  5. Pláticas con pandilleros II (aquí) 577 visitas
  6. Tercer comunicado de la MS-13 y el Barrio 18 (aquí) 568 visitas
  7. María Isabel Rodríguez y Fidel Castro (aquí) 555 visitas
  8. Yo pago, vos embolsás (aquí) 540 visitas
  9. Quinto comunicado de la MS-13 y el Barrio 18 (aquí) 481 visitas
  10. De héroes a villanos en un chasquido (aquí) 427 visitas
Como curiosidad nomás, les comparto el post que menos visitas acumuló. Es uno que, a mi juicio, no mereció correr con tan mala suerte, pero quizá sea porque en esto de los blogs sucede como con el cine: muy rara vez coinciden lo más taquillero y lo más meritorio.
  • La marabunta Managua (para leerlo, pulsar aquí) 63 visitas
Feliz 2013 a todos. Y gracias por estar ahí; son el mejor combustible.

Fotografía: internet

sábado, 13 de octubre de 2012

Los diez post menos visitados de Crónicas guanacas

Nadie se estará preguntando cuáles son las entradas que menos visitas han recibido desde que en noviembre de 2009 nació este blog; aun así, les comparto, ordenados de más ignoradas a tantito menos, el decálogo de los post más impopulares.

  1. Y Monseñor Romero siguió adelante (para leerlo, pulsar aquí)
  2. Monseñor Romero y los romeristas (pulsar aquí)
  3. La primera vez es la que más se recuerda (aquí)
  4. El canciller y los retrasados (aquí)
  5. Y tan tranquilos los dos (aquí)
  6. En la tarima de CONASIDA (aquí)
  7. El Caribe feo (aquí)
  8. No 13, no 18 (aquí)
  9. Nawat-euskera (aquí)
  10. Boda civil en un país súrdico (aquí)
Eso.

Imagen: internet

martes, 7 de agosto de 2012

Los diez post más visitados de Crónicas guanacas

Nadie se estará preguntando cuáles son las entradas que más visitas han recibido desde que en noviembre de 2009 nació este blog; aun así, les comparto, ordenados de más a menos, el decálogo de los post más populares.

  1. Un país adicto a la muerte (para leerlo, pulsar aquí)
  2. Las edades de Manyula (pulsar aquí)
  3. ¿Tiene solución El Salvador? (aquí)
  4. Funes y Romero (aquí)
  5. Miguel Cavada (Q.E.P.D.) (aquí)
  6. En misa con el padre Tojeira (aquí)
  7. ¿El amigo de Christian Poveda? (aquí)
  8. Segundo comunicado de la MS-13 y el Barrio 18 (aquí)
  9. Literatura (gay) de baños (aquí)
  10. Cuarto comunicado de la MS-13 y el Barrio 18 (aquí)
Eso.

Montaje: internet

martes, 31 de mayo de 2011

Alma

El Salón Rosado del Palacio Nacional se ha quedado pequeño para escuchar la ponencia magistral que cerrará el II Foro Centroamericano de Periodismo, organizado por el periódico digital El Faro. En San Salvador es noche cerrada ya, pasan las 8, cuando la cronista mexicana Alma Guillermoprieto toma al fin la palabra.

—Hace ya casi 34 años, a finales de octubre de 1978, llegué por primera vez a El Salvador. Y hace ya 30 años que no había vuelto a este país. Para mí, pues, esta visita está cargada de emociones y recuerdos añejos, y de desconcierto. He encontrado…

Alma nos lleva a sus primeros días en el país, a un accidentado viaje que, organizado por el provincial de los jesuitas, el padre César Jerez, la llevó hasta un recóndito pueblito llamado Cinquera, en el departamento de Cabañas. Allí conoció el terror y la irracionalidad que ya sacudía El Salvador y que en un par de años cristalizaría en una guerra civil interminable.

—Que si a una mujer le habían matado a su hijo, que si otra había encontrado a su marido muerto, todo tuqueadito con un corvo. Otro, y otro más, todos tuqueaditos. Batallando por entender el acento campesino, tardé en entender el significado de la frase. Creo que fue el diminutivo lo que me mató: tuqueadito...

De la multitud en esta sala seguramente soy el único al que no es la palabra “tuqueadito” la que más le llama la atención. La palabra que brilla sobre las demás es corvo. Hay un porqué: hace casi dos semanas, llegó a mi cuenta de Google un correo de Alma, fruto de las urgencias que acompañan todo proceso creativo.

—Roberto, recordame, ¿cómo se le dice al machete en El Salvador? –decía.
—Corvo –respondí de inmediato.
—Exacto. Gracias.

Y ahí quedó todo. Hasta hoy, hasta que esa palabra –corvo– resuena más sonora que nunca incluso en una voz dulce y suave como la de Alma.

La ponencia apenas empieza, y en efecto será magistral, no solo porque así lo diga en las tarjetas de invitación. Invitará a reflexionar, entre otras cosas, sobre este oficio que alguien llamó el más bello del mundo, y finalizará con una frase de esas que logran que el piso se tambalee.

—Y pensé –dirá en unos minutos Alma– que la vida es siempre más fuerte que nuestra capacidad de matar.


Fotografía: Mauro Arias

miércoles, 29 de diciembre de 2010

... y cien (génesis de Crónicas guanacas)

Tengo que improvisar algo. Hace ya unos días que me comprometí con los responsables de El Faro, Jorge Simán y Carlos Dada, a enviarles un documento más formal sobre una idea que días atrás les había comentado: mi deseo de iniciar un blog que quepa en su periódico. Si tienen un proyecto estructurado, quizá alguna institución lo quiera financiar, me habían animado. Por eso ahora, 2 de octubre de 2009, me siento frente a mi vieja computadora para intentar dar forma a algo que no la tiene. Por ahora no sé en qué terminará esto, si tendrá continuidad o si será uno de esos blogs que arrancan con fuerza pero que solo tienen gasolina para unas pocas semanas. Desde que renuncié a La Prensa Gráfica, hace poco más de tres meses, la idea me ronda en la cabeza, convencido como estoy de que en El Salvador hay blogs de muchos colores y sabores, pero la inmensa mayoría son de carácter eminentemente político-partidario, se dedican a reproducir otras informaciones o tienen vocación de diario personal público. En otras palabras, demasiada opinión, pero poca información y/o interpretación.

Comienzo a escribir. 

No creo necesario tener que explicitar el papel que internet tiene ya en la sociedad mundial en general, y en la salvadoreña en particular. Pese a quien pese, esta herramienta se ha vuelto indispensable en… 
En poco más de un cuarto de hora escribo dos hojas Word con algunas pinceladas de lo que terminará llamándose Crónicas guanacas, con ideas tan generales que rozan la vaguedad. Pero hay un apartado se titula así: ¿Qué cabría en este blog?
La idea general es que los lectores tengan una manera de “vivir” situaciones y lugares en apariencia comunes pero que no todos vivimos. Sin meditarlo mucho, algunas de esas situaciones que se me ocurre que podrían convertirse en entradas del blog son una visita a un museo, un almuerzo en el centro de San Salvador, una tarde en Panchimalco, una noche en la sala de emergencias de un hospital, una conferencia de prensa del presidente, el zoológico, cualquier evento cultural, la cola para realizar un trámite burocrático, un viaje en bus, un… Son miles de escenas sobre las que se puede escribir y reflexionar, pero con una condición insalvable, y esta es que el autor presente información apegada a las estrictas reglas del periodismo, pero eso sí, desde un punto de vista muy personal y ameno. Reporteo y mirada a partes iguales. En definitiva, la idea es que el lector salvadoreño –y también el no salvadoreño– conozca mejor la idiosincrasia del país a través de este blog. 
Una vez terminado, el documento se lo enviaré hoy mismo a los responsables de El Faro, y a los días recibiré como respuesta que no es posible obtener financiamiento para un proyecto como este en esta coyuntura de crisis. Aun así, Crónicas guanacas nacerá el 5 de noviembre, pero lo hará, como dicen por ahí, por amor al arte, robándole horas al sueño. Quién sabe, quizá algún día este esfuerzo acumule 100 entradas.


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