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martes, 29 de agosto de 2017

Mijango tenía razón


En lo sustancial, tenía razón Mijango, el mediador in chief, en su análisis sobre lo que se le venía encima a El Salvador.

Tenía razón el denostado Raúl Mijango cuando, hace ya dos años y finiquitado el controversial proceso que convenimos en llamar la Tregua, nos concedió una larga entrevista –una más, esta vez on the record– con la vaga pretensión de que sus respuestas, las de un testigo privilegiado, sirvieran como colofón a una de las políticas públicas que más incidencia ha tenido en la evolución de las maras y de los mareros.

Tenía razón Mijango cuando dijo: “Las posibilidades de construir paz en el país se han agotado, y ahora toca esperar a que los sedientos de muerte y de sangre, tanto en las pandillas como en el gobierno, se sacien y vuelvan a considerar que es necesario trabajar por la paz”.


Foto Víctor Peña (El Faro).

Aquella entrevista tuvo lugar el 1º de octubre de 2015, meses después de que el gobierno de Salvador Sánchez Cerén abortara sus negociaciones con los pandilleros y le apostara todo a la versión más sangrienta y brutal del manodurismo de todas las ensayadas tras la firma de los Acuerdos de Paz. Para entonces, los “sedientos de muerte y de sangre” de uno y otro lado ya estaban desatados. De un lado, las pandillas asesinaron a más de 60 policías en ese año, muertes brutales y cobardes en su inmensa mayoría, y también se atrevieron a desafiar a la sociedad entera con un paro del transporte público; del otro lado, se había consumado ya la masacre de la finca San Blas e incontables samblases más que la Policía Nacional Civil, con la anuencia de la Fiscalía y de la sociedad en general, encubre y tolera bajo la etiqueta de “enfrentamientos”. Poco ha cambiado en dos años.


Tenía razón Mijango cuando dijo: “¿Cuánto tiempo va a durar [la guerra]? No sé pero, en la experiencia que conocí y viví en el conflicto armado de los ochenta, fueron diez años y más de 50,000 muertos. En 1982 se hizo la primera propuesta de búsqueda de soluciones negociadas, pero en aquel momento las dos partes creyeron en la victoria militar. Es igual que ahora, que el gobierno está tratando de buscar una victoria militar, mientras que una vía negociada permitiría ahorrar tiempo, ahorrar muertos y ahorrar sufrimientos, y resolver el problema de una forma eficaz”.

Han pasado dos años y 9,000 asesinatos desde aquellas palabras, y no se atisban todavía señales inequívocas de que las maras estén perdiendo el control en sus canchas, o de que el diálogo pueda emerger como solución a un problema tan desbordado que solo los más miopes entusiastas del manodurismo creen que se puede resolver por la vía represiva.

Tenía razón Mijango cuando dijo: “Cientos de grupos [clicas] antes respondían a las directrices de las ranflas nacionales, pero ahora han caído en la anarquía, operan de forma autónoma, unidas solo por la idea de practicar la violencia”.

El gobierno presenta como uno de los grandes logros de las Medidas Extraordinarias haber dificultado como nunca antes la comunicación entre las ranflas encarceladas y los pandilleros en la libre. Y seguramente sea cierto, seguramente hoy sea más difícil que nunca que escapen órdenes o consignas de las cárceles, pero ¿nos hemos preguntado si eso per se ayuda o entorpece para buscar una solución a este conflicto tan enraizado y complejo?

Por último, creo también que tenía razón Mijango cuando dijo: “Yo llegué al convencimiento de que ya no hay capacidad nacional, con actores nacionales, de encontrar una salida a este problema. Siento que nos hemos polarizado demasiado, y que de alguna manera nos hemos satanizado entre nosotros mismos, y que el mismo Consejo [el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia] terminó siendo un fantoche que para lo único que ha servido es para justificar y legitimar la acción represiva del gobierno”.

La sociedad salvadoreña, a pesar de lo que asegura la propaganda gubernamental, está muy lejos –muy lejos– de dar con la fórmula para rehabilitar y reinsertar a más de 60,000 pandilleros activos y no menos de 400,000 personas entre familiares condescendientes, novias, simpatizantes, aspirantes, colaboradoras… Y, lo más preocupante, de dar con la fórmula para que cientos, quizá miles de niños y adolescentes salvadoreños no sigan queriendo –más que nada en este mundo– integrarse en la pandilla de su colonia o de su cantón, como lo quieren hoy.

Mijango fue el mediador por excelencia. Un tipo rupestre, malcae, franco, hábil, campechano, descuidado, el perro flaco al que se le pegan todas las pulgas. La persona que más se involucró en la Tregua, un proceso con luces y sombras que esta sociedad hizo descarrilar. Pero ese denostado Mijango es, sin duda, una de las personas en este mundo que más y mejor conoce el fenómeno de las maras y a sus líderes más influyentes. Alguien que podría asesorar, aconsejar, tender puentes, pero que esta sociedad prefiere verlo encarcelado, haya o no motivos.

Me temo que en lo esencial tenía razón Mijango: tal cual van las cosas, tendrán que pasar años de muerte y sangre, décadas quizá, hasta los que los sedientos se sacien, hasta que en la sociedad salvadoreña vuelvan a surgir voces valientes y de peso que juzguen necesario trabajar en serio por la paz.

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Si alguien quiere leer completa aquella entrevista, puede hacerlo en este enlace.

lunes, 20 de abril de 2015

Vigésimo cuarto comunicado de las pandillas


Los voceros nacionales de las pandillas MS-X3, Barrio 18, Mao-Mao, Máquina, La Miarada Locos 13, privadas y privados de libertad de origen común, al pueblo salvadoreño y demás pueblos del mundo, hacemos saber:


1- El país atraviesa por una situación difícil, como es costumbre ya, es a las maras y pandillas a quienes se nos atribuye la gravedad de toda la situación, con el perverso propósito de encubrir y proteger a otras estructuras o personas que practican accionar delictivo, quienes ante la sociedad se presentan como personas de bien, ya sea como: funcionarios públicos, empresarios, ministros, fiscales, policías, militares, religiosos, ex-presidentes y tantos otros que con toda desfachatez dicen ser parte de los “buenos”, y en realidad, cuando son descubiertos y procesados – algo que sucede muy poco – resulta ser que son iguales o más criminales que nosotros, pero eso sí, a la hora de condenar a otros, no vacilan en ser los primeros en lanzar piedras.

2- Las maras y pandillas hemos tenido que recurrir a formas ilícitas para sobrellevar nuestras vidas, al ser nosotros y nuestras familias los históricamente olvidados y marginados por las gestiones gubernamentales, nuestro origen está en las comunidades más empobrecidas, en los hogares desarticulados por la emigración, la violencia y la irresponsabilidad paterna o materna, es a nosotros a quienes se nos niegan oportunidades de educación, salud, trabajo, recreación y lo único que se nos ofrece es represión, cárcel y muerte.

3- El gobierno habla mucho de paz últimamente, pero en las actuaciones lo que se alimenta es la guerra, si el propósito de paz que se pregona es genuino, debería de atacar causas y no solo efectos; la absurda represión y el manodurismo en lugar de resolver agrava la conflictividad. Las maras y pandillas aprendimos con el proceso de paz que se impulsó en 2012, que es dialogando como se es más eficaz para enfrentar la violencia y disminuirla, que es hablando de paz y haciendo gestos de buena voluntad y no de guerra como el conflicto se des escala y dirime con menos costos económicos y sociales.

4- Afortunadamente, en el ambiente de belicosidad que impera en los últimos días, las voces de la sensatez siguen abogando por soluciones racionales al conflicto, hay propuestas de paz que han circulado, no habíamos respondido a ellas porque esperábamos conocer la disposición gubernamental de buscar la paz por esa vía, pero en vista de que en privado se nos dice que sí y en lo público se niega, hemos decidido tomar la iniciativa de forma unilateral. 

5- Congruente con lo anterior, hemos tomado la decisión de responder afirmativamente al llamado público que en últimos días ha realizado uno de los luchadores más incansables por la paz en El Salvador: El señor Raúl Mijango, quien ha presentado al país una propuesta de agenda para la paz que contiene 26 puntos, 13 para ser abordados por nosotros y los otros trece por el Estado, gobierno y sociedad civil.

6- Reiteramos que asumimos todos los puntos que se nos proponen sin condiciones ni enmiendas, incluyendo los de respetar la vida de policías, soldados, militares, custodios, funcionarios públicos, jueces y políticos y por supuesto la vida de los más humildes a quienes afecta la violencia. También, sobre los delitos patrimoniales como el robo, hurto y extorsión. Pedimos al gobierno no obstruir ni sabotear este proceso, por el contrario que facilite condiciones que nos permitan avanzar más rápido en el tiempo y los compromisos que hemos de asumir ante la sociedad, este es el regalo que en su beatificación le queremos hacer a Monseñor Romero: Nuestro arrepentimiento y solicitud de perdón a la sociedad por todo el daño causado.

7- En consecuencia de lo anterior, anunciamos que desde ya estamos girando instrucciones de acuartelamiento a nuestras unidades, de almacenamiento de hierros y pertrechos y que todos, tanto adentro de las prisiones como fuera de ellas, se concentren en el estudio y la discusión de los 13 puntos que se nos han propuesto, afín de lograr consensos que permitan responder satisfactoriamente a lo que la sociedad espera de nosotros: menos homicidios, menos extorsiones; en definitiva: menos violencia. Según sean las condiciones con que contemos para esta reflexión, así iremos anunciando en su momento los compromisos que asumiremos con la sociedad sobre cada punto.

8- Como muestra de compromiso y buena voluntad, cesaremos desde ya todo tipo de ataques, es más, no haremos uso ni del elemental derecho a la defensa. Solo pedimos que paren los abusos de autoridad y las acciones de exterminio que en su mayor parte están siendo presentadas como riñas entre pandillas, cuando en realidad lo que sucede es que de sus casas sacan a nuestros miembros y luego los asesinan, simulan enfrentamientos y colocan armas a los muertos para justificar las masacres, etc. Muchos han lamentado el deceso de policías, pero han callado o se han alegrado por el exterminio de más de ciento cuarenta miembros de pandillas solo en el mes de marzo de este año.

9- Para dar confianza al desarrollo del proceso y evitar el que se crea que lo hacemos con propósitos mal sanos, pedimos que el debate privado que desarrollaremos en el interior de los Centros Penitenciarios sea monitoreado por una entidad de gran prestigio y reconocimiento internacional y que ya cuenta con una misión en El Salvador: El Comité Internacional de la Cruz Roja CICR y en la Libre, por los Obispos y Pastores coordinados por la Iniciativa Pastoral por la Vida y Por la Paz, IPAZ. Quienes puede solicitar apoyos técnicos a las instituciones tanto nacionales como internacionales con experiencia en la mediación y resolución de conflictos.

10- Como el problema de la violencia es un problema nacional, para saberla superar hay que sacarla del circulo vicioso y dañino de la confrontación política, en tal sentido proponemos se cree una Instancia Bipartidista, técnica y política en la que estén representados las dos principales fuerzas políticas del país: ARENA y FMLN y que sea en esta instancia que con sentido patriótico y sin intereses electoreros se consensúen las acciones y las iniciativas de ley que volverán sostenible e irreversible el proceso de paz que se vaya construyendo.

El Salvador, 20 de abril de 2015.

Foto Roberto Valencia
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viernes, 31 de octubre de 2014

Carta de Raúl Mijango a la nación


Foto Roberto Valencia

[Es la primera vez que Rául Mijango, exguerrillero y exdiputado por el FMLN (1997-2000) recoge sus impresiones sobre el proceso iniciado en marzo de 2012 en un comunicado que firma a título personal.]

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En especial: al Estado y Gobierno salvadoreños, miembros de pandillas, privados/as de libertad de origen común y a todos los miembros que integran el nuevo ‘Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia’.

“El mal solo perdura cuando los hombres buenos no hacen nada”
Albert Einstein

Atendiendo el sentir y clamor desesperado de la ciudadanía y con el propósito de contribuir a responder a las expectativas de paz de todos los salvadoreños/as, y para evitar que aquellos que hoy se expresan en pro de ella vayan a caer en situación de desgaste predicando solo buenas intenciones pero carentes de propuestas y acciones concretas mientras la situación de violencia sigue igual o peor, quiero, desde la humildad de mi condición de ciudadano, sugerir a todos los que pueden contribuir en la solución de este conflicto, el inicio cuanto antes de un diálogo sincero, valiente, constructivo e incluyente que considere también a las pandillas. Es hora de deponer posiciones principistas como la de que “no se puede hablar con criminales”, cuando en este caso, ellos pueden contribuir a la solución del problema. De hecho, el mismo Estado ya lo hace por medio de la Fiscalía desde hace tiempo, al ofrecer beneficios penales a los delincuentes por su colaboración. No debemos olvidar que posiciones anacrónicas como estas son las que en el pasado provocaron que el conflicto armado de los ochenta se prolongara por tanto tiempo y cobrara la pérdida de miles de vidas y más y mayor destrucción del país. Fue hasta que se dialogó con los “delincuentes terroristas o terengos”, como nos llamaban, que se logró la paz.

A fin de volver proactivo y productivo el diálogo sugerido, separado de toda burocracia que produce libras de papel para llenar bolsones, propongo un mecanismo de abordaje real y concreto de la problemática. El mecanismo consiste en desarrollar una “agenda trenzada, de desarrollo simultáneo de manera unilateral”, que posibilite construir propuestas que se puedan convertir en entendimientos o acuerdos –porque un diálogo sin entendimientos no tiene ninguna validez– que permitan ir superando de manera gradual y progresiva la situación de violencia que afecta a todos los salvadoreños/as, para irle devolviendo a nuestro querido país la paz y la tranquilidad que tanto anhelamos.

Por la necesidad de actuar con el mayor sentido de responsabilidad, dado el valor estratégico de la propuesta, no voy a incluir en esta carta los contenidos de la agenda que propondré. De manera privada, la haré llegar al Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia, así como a las pandillas, para que la analicen y se pronuncien sobre su contenido, en cualquiera de las formas: si la aceptan, la modifican o la rechazan; solo así se podrá medir el grado de genuinidad del espíritu de paz con el cual dicen actuar. Pido a los medios de comunicación su comprensión y respeto al derecho a la privacidad que un asunto tan delicado como este requiere; dejo a los destinatarios de la misma la opción de hacer, o no, público su contenido.

No se puede seguir ocultando o minimizando la realidad: la violencia, la inseguridad y la criminalidad representan desde hace varios años el principal problema que aqueja a los salvadoreños; y no es para menos, la vida de un poco más de 53,000 compatriotas se ha perdido en los últimos 20 años por estas causas. Según algunos estudios, $2,000 millones se pierden por año en el país por efecto de la violencia. Por la misma situación de inseguridad, nuestra economía se constriñe y su crecimiento anual no sobrepasa el 2%. La población –principalmente la que vive en los barrios y colonias menos favorecidas– vive angustiada, presa del temor y con la zozobra permanente de ser víctima –ella o sus hijos– de algún acto delictivo en su casa, la colonia, la calle, en el bus, la escuela, la cancha deportiva, en el centro de trabajo, hasta en la iglesia a la que asiste, inclusive.

Desde que el fenómeno de violencia –principalmente la juvenil– comenzó a golpear con mayor fuerza a la nación, en miles se pueden contabilizar las cuartillas que se han emborronado con estudios, análisis y diagnósticos tratando de caracterizar el fenómeno. Decenas de miles de dólares se han pagado a expertos para que “analicen” la situación y sugieran soluciones. Estamos pues, ante un fenómeno que está sobreestudiado y diagnosticado. Pero nada de eso ha dado resultado, la violencia ha crecido de manera indetenible; tanto, que hemos alcanzado en años anteriores los 70 homicidios por cada 100,000 habitantes; más de 4,000 asesinatos por año, y una tasa de entre 12 y 14 homicidios diarios, lo cual nos ha colocado como el segundo país más violento de toda la Tierra.

La cooperación externa, de acuerdo a estudios que han circulado en últimos días, estima haber invertido en El Salvador en los 12 años anteriores en programas de prevención de violencia cerca de $700 millones (un promedio de $58 millones por año). La empresa privada ha revelado recientemente que su inversión anual en programas de responsabilidad social empresarial, sobrepasa los $600 millones por año, monto del cual invierte buena parte en programas de reducción de vulnerabilidades y prevención de violencia. Las municipalidades reciben el 8% anual del presupuesto general de la República, $350 millones aproximadamente, del cual se supone invierten una parte en desarrollo y prevención de violencia. El presupuesto del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública sobrepasó los $350 millones en el año 2014. Toda esta inversión y qué resultados se han obtenido. Solo más violencia.

La falta de eficacia en la acción para prevenir, contener y disminuir violencia se debe a que todos los que hasta hoy han intervenido en el tema para encontrar soluciones han estado orinando fuera de la bacinica. Han pretendido resolver problemas nuevos con viejas recetas y, en muchos casos, no han tenido la voluntad genuina de querer resolverlos, o les ha faltado la suficiente valentía moral para desarrollar acciones que podrían ser “mal vistas”. Con pocos recursos y en poco tiempo, el proceso de pacificación derivado de la tregua experimentó resultados exitosos. Hizo posible reducir la tasa de homicidios de 14 a 5 diarios en cuestión de días y, a lo largo de 15 meses, ha impedido que se perdiera la vida de alrededor de 6,080 salvadoreños.

Con la llegada del nuevo Gobierno –surgido de elecciones en segunda vuelta en marzo de 2014– al fenómeno de la violencia se le ha dado mayor énfasis en su tratamiento si se le compara con el que le dio el Gobierno anterior. El mismo presidente Salvador Sánchez Cerén, en su discurso inicial, ofreció ponerse al frente de un programa contra la violencia.

En pantallas de televisión, micrófonos de radios y en periódicos escritos y digitales se puede ver, escuchar o leer las constantes declaraciones del ministro de Justicia y Seguridad, Benito Lara, sobre el tema de seguridad. Nadie puede hoy aducir que éste esté siendo ignorado, además, dicho sea de paso, con un buen manejo mediático, cargado de buenas voluntades y deseos. No obstante el rimbombante manejo que se ha hecho del despliegue de la ‘Policía Comunitaria’, la cual se ha pretendido vender como “la pastilla que cura todos los males”, la situación operativa no parece cambiar. Las acciones de ‘Mano dura’ continúan dominando el accionar policial, siguen con los grandes operativos y capturas masivas y más pandilleros continúan falleciendo en los supuestos ataques a la Policía.

Las pandillas y los privados/as de libertad de origen común también han mantenido la retórica de expresar buenas voluntades y de querer contribuir en la solución del grave problema de violencia; de la cual no solo se consideran victimarios, sino, víctimas también. No obstante, la situación de seguridad en las calles y colonias se sigue deteriorando cada día desde que hubo cambio de ministro en mayo de 2013. La tasa de homicidios se ha recuperado de 5 diarios en 2012 y 2013 a un promedio de 12 en la actualidad. Solo en lo que va de este año han sido asesinados 33 policías y 18 soldados. Ha resurgido con fuerza el homicidio de motoristas, cobradores y comerciantes. Según fuentes policiales, en este año los fallecidos por causas de la violencia sobrepasan los 3,000. Los centros escolares sufren nuevamente del acecho y el asedio a los estudiantes y maestros. El reclutamiento, la adquisición de armas, la disputa y expansión de territorios se han recrudecido en los últimos días y, muy a menudo, se conoce de la quema o ametrallamientos de unidades del transporte público.

Entre más policías y soldados fallezcan en acciones donde hay clara participación de pandillas y entre más pandilleros y mareros mueran en acciones donde ha participado la Policía, más se obligan ambos a mutar y a elevar la escalada de la confrontación bélica, favoreciendo así únicamente a los que están en contra de la paz y a favor de la guerra, porque se lucran de ella. Con otros actores, ese camino ya fue recorrido en el siglo pasado en El Salvador con nefastas consecuencias, no volvamos a cometer los mismos errores. Entonces, ¿cómo se resuelve esto? Ya está de sobra probado: dialogando y concertando. No dejemos que la maldad, la cobardía, el cálculo político y lo emocional, nos obligue a repetir una historia que nadie quiere volver a vivir.

El 29 de septiembre de 2014, emulando experiencias de otros países, y de anteriores administraciones, donde esta modalidad solo ha producido modestos resultados, se le dio partida de nacimiento a un nuevo ‘Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia’, para que trabaje alternativas contra la violencia. Por la necesidad urgente de contar con alternativas a este flagelo, debemos de trabajar para que en El Salvador este Consejo no fracase y, para ello, es necesario otorgarle el beneficio de la duda y brindarle todo el apoyo que sea posible y necesario.

No obstante, este Consejo debe entender que lo que todos esperamos de él son propuestas realistas de solución, y no que sus voceros pierdan el tiempo en cuestionar, descalificar y desmarcarse del proceso que fue iniciado en 2012. Criticar ahora la tregua y el proceso de pacificación derivado de ella, con sus aciertos y desaciertos, sin proponer alternativa, es caer en condiciones de miseria humana. Más bien, el Consejo debe emprender cuanto antes, acciones que den resultados en el menor tiempo posible. La población espera con impaciencia para ya, no para dentro de dos, tres, cuatro o cinco años, resultados que se traduzcan en más seguridad, menos homicidios, menos extorsiones, menos robos, menos hurtos, menos desapariciones. En cuestiones de seguridad pública, el tiempo que se pierde no es oro, sino vidas humanas.

El Salvador, 30 de octubre de 2014.

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sábado, 19 de octubre de 2013

El otro Mijango


Resumo en un párrafo un conflicto del que se podría escribir un libro entero.

En noviembre de 1998 hubo que vaciar el Centro de Reeducación de Menores Tonacatepeque porque era una pocilga y había que remodelarlo por completo. El Gobierno de la posguerra, ante el déficit de instalaciones para albergar a menores infractores, improvisó llevar a sus 230 inquilinos al viejo cuartel del Destacamento Militar #4, en pleno centro de San Francisco Gotera. Sería por ocho meses máximo, dijeron. MS-13 y Barrio 18 ya dominaban el panorama pandilleril en 1998, pero aquellas pandillas poco –muy poco, casi nada– tienen que ver con las de hoy en día; basta señalar que en Tonacatepeque dormían bajo el mismo techo en relativa armonía homies de todas gangas, también de otras menores como la Mao-Mao o la 42, o que los menores infractores con un proceso de reinserción más avanzado salían a estudiar a las escuelas públicas mezclados entre los jóvenes del pueblo. Aun así, azuzados por políticos de todo el arco ideológico, los goterenses se opusieron al traslado de esos pandilleros con uñas y dientes. Hubo dos frentes: uno, en la calle, con violentas protestas, cortes de calles, bloques de carreteras y boicot; el otro, el jurídico-institucional. Ni uno ni otro logró revertir la decisión gubernamental, seguramente porque no había alternativa. Pero aquellos sucesos de noviembre de 1998 sí evidenciaron el rechazo y el prejuicio de la sociedad salvadoreña a una parte de sí misma. Un párrafo de una nota publicada en El Diario de Hoy el 25 de noviembre decía así: “Por su parte, varios menores en proceso de readaptación dijeron sentirse incómodos por la situación que se ha creado alrededor de su llegada a Gotera, pero lo peor, agregan, es que se está demostrando el desinterés de la sociedad salvadoreña en aceptarlos”.

¿Y por qué recordar en 2013 algo ocurrido hace tres lustros ya? Pues por una curiosa curiosidad. En el referido frente jurídico-institucional, y ante el creciente rechazo en San Francisco Gotera, el tema llegó a la Asamblea Legislativa. Dos semanas antes del traslado, los padres de la patria aprobaron un recomendable dirigido al ministro de Justicia para que se buscara una alternativa. 

¿Y quién era uno de los diputados que con su firmó avaló la populista moción para que aquellos pandilleros de 1998, menores de edad, nunca llegaran a San Francisco Gotera? Pues un tal Raúl Mijango, quien evidentemente tiene hoy una actitud mucho más incluyente y tolerante hacia las pandillas de 2013. 

Foto EFE

jueves, 13 de junio de 2013

Segundo pronunciamiento a la nación de Raúl Mijango y Fabio Colindres


[Comunicado presentado por Raúl Mijango y monseñor Fabio Colindres, las personas elegidas por el Gobierno para negociar con las pandillas Mara Salvatrucha-13 y Barrio 18, que se concretó en la tregua puesta en marcha el 8 de marzo de 2012, hecho por el que han mostrado interés otros grupos delincuenciales con algún tipo de organización, como las pandillas La Mirada Lokotes 13, Mara La Máquina y Mao Mao, el colectivo de expandilleros, y grupos de privados sin adscripción a pandillas, llamados civiles. Este comunicado se hizo público en una conferencia de prensa el 11 de junio de 2013, en el marco de la restructuración integral del gabinete de seguridad] 
 
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Los facilitadores del proceso de pacificación, monseñor Fabio Colindres y Raúl Mijango, considerando:

Acaban de cumplirse 15 meses (9 de marzo de 2012- 9 de junio 2013) de haberse iniciado en el país el proceso inédito de paz, ocasión precisa para hacer un alto y evaluar sus resultados, en qué contexto se encuentra y cuáles son sus perspectivas de desarrollo y evolución. 
  • Resultados: 
    • El resultado más evidente es el de haber parado la loca espiral de crecimiento que en materia de homicidios el país experimentaba para finales de 2011 y principios de 2012, que acumula la pérdida de 50,000 mil vidas de salvadoreños, y que alcanzaba ya un promedio de 14-15 fallecidos por día, 70 fallecidos por cada 100 mil habitantes y nos había colocado como el segundo país más violento de todo el planeta. 15 meses después, aquella realidad mediante este proceso de paz ha sido transformada radicalmente; desde sus inicios se produjo una reducción en la tasa de homicidios que se ha mantenido a todo lo largo del proceso en un promedio de 5.5 por día y bajamos de 70 a 30 los fallecidos por cada cien mil habitantes, y nos desmarcamos de la segunda posición de país más violento del planeta, a la posición 44 que nos coloca entre los promedios de violencia que experimentan otros países de América. En síntesis pues, la vida de más de 3,800 salvadoreños ha dejado de perderse hasta la fecha gracias a este proceso de paz; dicho en otras palabras 3,800 madres salvadoreñas no han tenido que llorar la pérdida de sus seres queridos. 
    • En una segunda fase del proceso, a la cual invitamos el 22 de noviembre de 2012, ya se han sumado 10 municipios que antes habían sido considerados como de mucha intensidad de violencia, siendo estos Ilopango, Santa Tecla, Quezaltepeque, Sonsonate, La Libertad, Apopa, San Vicente, Puerto el Triunfo, Nueva Concepción y Ciudad Delgado. En ellos se han suscrito “Pactos locales por la vida y la paz”, que son verdaderos pactos sociales en los cuales participan autoridades municipales, Gobierno central, iglesias, empresarios, representantes de pandillas con presencia en el municipio y otros representantes de comunidades y sectores sociales interesados en contribuir a la recuperación de la paz social. En los municipios mencionados habitan 797,024 salvadoreños que han comenzado ya a respirar un clima diferente de paz, pues en ellos el compromiso de las estructuras de pandillas con la sociedad es más profundo y se expresa en: 
      1. Reducir hasta erradicar todo tipo de práctica delictiva en el municipio. 
      2. Reafirmar localmente el pacto nacional de no agresión. 
      3. Entrega voluntaria de armas. 
      4. Permitir el libre acceso de los ciudadanos a sus territorios. 
      5. Contribuir con su organización social al desarrollo de los municipios. 
    • Sin haber disparado un solo tiro ni haber tenido que usar la fuerza bruta en requisas, gracias a la mediación, hasta la fecha se ha logrado que los privados y privadas de libertad de origen común y miembros de pandillas entreguen en diferentes centros cenales del país de forma voluntaria 985 ilícitos, entre los que se encuentran más de 300 teléfonos celulares y el resto armas hechizas. De igual forma, en tres diferentes gestos de buena voluntad, las pandillas salvadoreñas han hecho entrega voluntaria de 504 armas de fuego de diferentes calibres. 
    • Según cifras oficiales, otros delitos también han tendido a la baja, como es el caso de la extorsión que ya experimentó un descenso del 11%. 
    • Colateral al proceso, otro suceso sin precedentes también ha estado en desarrollo en El Salvador, como es la constitución de la “Iniciativa pastoral por la vida y por la paz”, que ha reunido, pese a sus diferencias confesionales, a iglesias de diferentes denominaciones y a obispos, sacerdotes, pastores y laicos en apoyo al proceso de pacificación. 
    • Por iniciativa de la Nunciatura Apostólica en El Salvador, la sociedad civil ha conformado a partir de enero de 2013 la Fundación Humanitaria que, con apoyo de la Unión Europea e Interpeace, se propone realizar un gran esfuerzo nacional para sumar apoyos del empresariado privado al proceso. 
    • Por gestiones de los facilitadores y el Estado salvadoreño, se cuenta con el acompañamiento de la OEA como observador y garante del proceso de paz y con una misión del CICR encargada de velar por los derechos humanos de las personas privadas de libertad. 
    • El Gobierno de El Salvador ha focalizado 33 millones de dólares para contribuir a la consolidación de los procesos de pacto social que se desarrollan en los municipios que se han sumado al proceso pacificador. 
    • Se ha logrado que por más de 15 meses toda la sociedad salvadoreña, ya sea a favor o en contra, se pronuncie en relación al problema de la violencia. 
    • Nos complace sobremanera el que esta iniciativa inédita de los salvadoreños este siendo ya replicada en otros países agobiados por la violencia, como es el caso de la hermana República de Honduras, que recientemente ha iniciado un proceso similar al nuestro.
  • Contexto actual del proceso y sus perspectivas de desarrollo y evolución. 
    • El que prematuramente se haya abierto el proceso eleccionario que culminará con las elecciones de febrero de 2014 se ha convertido en la principal dificultad que el proceso de paz enfrenta para una adecuada evolución y desarrollo. La complejidad de un proceso tan sui generis que aborda un tema igual de complejo es muy difícil de administrar sin que el factor político electoral lo infeste. Considerando lo anterior y para “salvaguardar las virtudes” de un proceso que representa la única oportunidad y opción viable para superar la grave situación de violencia que aún agobia a nuestro país, como ya lo demuestran sus contundentes resultados, los facilitadores hemos concluido que es momento de actuar con “Sabia prudencia” y la forma en que pensamos hacerlo será: concentrarnos en consolidar lo alcanzado hasta la fecha y consolidar los pactos locales en los 10 municipios ya sumados al proceso, e ir sumando otros según las condiciones lo vayan permitiendo y, sobre todo, darle mantenimiento al tema de reducción de homicidios, pues es la única acción que no podemos desacelerar dado el incalculable valor que la vida humana tiene para nosotros.
A fin de evitar confusiones, a los diferentes actores les llamamos a: 
  • A los privados y privadas de libertad les pedimos mantener la cordura y consolidar el ambiente de armonía que durante estos 15 meses hemos cultivado, a fin de mantener la estabilidad en los centros penitenciarios.  
  • A las pandillas MS-13, Barrio 18, Mirada Locos, Máquina, Mao-Mao y Retirados les pedimos seguir haciendo los esfuerzos de control y monitoreo para mantener la baja de homicidios y a consolidar los procesos de pacto social que ya fueron suscritos y los otros que se vayan sumando, a fin de convertir cada uno de esos municipios en verdaderas vitrinas de paz social. 
  • A la OEA, a continuar su misión de observador y garante. 
  • A la “Iniciativa pastoral por la vida y la paz”, a que continúen promoviendo la reflexión- oración y obra en procura de la recuperación de la paz. 
  • A la Fundación Humanitaria, a continuar su labor de concientización para el involucramiento del empresariado salvadoreño como parte también de la solución. 
  • A la cooperación externa les instamos a priorizar en sus apoyos a los programas de prevención y de reinserción de jóvenes, a fin de evitar que estos encuentren en la violencia una opción para sobrevivir. 
  • A los partidos políticos y sus candidatos presidenciales, les instamos a respetar el proceso por el alto carácter humanitario que tiene al permitir la reducción en pérdida de vidas de los salvadoreños. 
  • Al pueblo en general le pedimos nos haga llegar sus sugerencias para fortalecerlo e impedir que un proceso que tan buenos resultados ha arrojado se vaya a perder por falta de compresión y apoyo. 
  • Agradecemos los reiterados reconocimientos que el señor presidente de la República ha manifestado en relación a nuestro papel de mediadores y también al nuevo ministro de Seguridad, quien ha expresado su apoyo a la labor que realizamos. 
  • A los medios de comunicación, les informamos que los facilitadores nos limitaremos a brindar eventualmente un informe sobre el estado de avance del proceso.
El Salvador 11de junio de 2013. 

Foto. José Cabezas (AFP)
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viernes, 23 de noviembre de 2012

Pronunciamiento a la nación de Raúl Mijango y Fabio Colindres


[Comunicado escrito por Raúl Mijango y monseñor Fabio Colindres, las personas elegidas por el Gobierno para negociar con las pandillas Mara Salvatrucha-13 y Barrio 18, que se concretó en la tregua puesta en marcha el 8 de marzo de 2012, hecho por el que han mostrado interés otros grupos delincuenciales con algún tipo de organización, como las pandillas La Mirada Lokotes 13, Mara La Máquina y Mao Mao, el colectivo de expandilleros, y los grupos Los Trasladados y La Raza. Este comunicado se hizo público en la mañana del 22 de noviembre de 2012 en las instalaciones del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, en el marco de una conferencia de prensa convocada para conmemorar el primer año de gestión del ministro David Munguía Payés.]

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Los Facilitadores de la tregua entre pandillas y el proceso de pacificación de la sociedad salvadoreña, monseñor Fabio Colindres y el ciudadano Raúl Mijango, al pueblo salvadoreño y demás pueblos del mundo exponemos y proponemos:
  1. Que estamos convencidos de que los resultados del proceso histórico e inédito iniciado el 9 de marzo recién pasado ha provocado una sensible disminución en la tasa de homicidios y una baja menos sensible en el cometimiento de otros hechos delictivos, situación que ha configurado un escenario de esperanza para la sufrida sociedad salvadoreña, pues por fin se ha encontrado una forma eficaz para reducir la violencia, convertida desde hace años en el principal problema del país.
  2. Conscientes de que, si bien los resultados obtenidos en los ocho meses y medio que lleva este proceso son altamente positivos, estos aún resultan insuficientes para una sociedad que sigue sumida en la angustia y desesperación por el precio en vidas que se sigue pagando, además del constante acoso de grupos o personas que extorsionan a diario y del clima de inseguridad que aún se respira tanto en hogares como en las vías públicas.
  3. Con el objetivo de atender el clamor ciudadano y de buscar soluciones concretas a los problemas que nos agobian, los Facilitadores hemos diseñado un mecanismo de territorialización, con el propósito de lograr su consolidación. El mecanismo propuesto consiste en ir declarando sucesiva y progresivamente a los municipios del país como Zonas Especiales de Paz, mediante la aplicación del concepto de MUNICIPIOS SANTUARIO. Este concepto ya tuvo una aplicación exitosa en varias ciudades de los Estados Unidos de América en lo relacionado al tema de los inmigrantes; en el caso salvadoreño pretendemos aplicarlo como antídoto contra la violencia.
  4. Los Facilitadores somos partidarios del principio de que el éxito que todos esperamos solo surgirá del involucramiento de todos los actores, sumándose como parte de la solución, razón por la cual hacemos un vehemente llamado a apoyar la aplicación y concreción de este concepto y, muy en particular, hacemos el llamado a asumir como propia esta propuesta a la Comisión Técnica de Seguimiento del proceso, al Gobierno de la República, Asamblea Legislativa, Ministerio Público, a la cartera encargada de Justicia y Seguridad Pública, partidos políticos, gobiernos locales, empresarios, iglesias y líderes religiosos, líderes sociales, integrantes de las diferentes pandillas, ONG, cooperación externa y demás personas e instituciones interesadas en contribuir a la solución del más grave problema que agobia al país.
  5. Los componentes que incluyen la aplicación salvadoreña del concepto MUNICIPIO SANTUARIO que proponemos son los siguientes:
              A. Zona Especial de Paz, que integra:
    1. Acuerdo total de no agresión entre miembros de pandillas residentes en el municipio.
    2. Compromiso pandilleril de reducción y erradicación de prácticas delictivas como homicidios, extorsiones, hurtos, robos y secuestros.
    3. Municipio donde transitan libremente todos los ciudadanos, incluyendo miembros de pandillas.
    4. Municipio donde las pandillas entregan voluntariamente las armas que poseen.
    5. Municipio donde los miembros que representan a las pandillas se integran a los colectivos comunitarios que trabajan en pro del desarrollo local.
    6. Municipio donde la delegación de la PNC está integrada en su mayor parte pro miembros de la Policía Comunitaria.
    7. Municipio donde se persigue el delito y no a las personas, y que por lo tanto no se realizan operativos masivos ni con modalidad nocturna.
    8. Municipio donde las autoridades municipales desarrollan obras de desarrollo local en las zonas donde radican miembros de pandillas.
    9. Municipio donde las autoridades locales, empresa privada y cooperación externa impulsan iniciativas emprendedoras para habilitar oportunidades de inserción laboral a jóvenes del lugar, incluyendo miembros de pandillas que han dejado las prácticas delictivas.
    10. Municipio donde el Ministerio de Salud prioriza la implementación de campañas de salud mental.
    11. Municipio donde el Ministerio de educación impulsa programas de nivelación cultural en primaria y bachillerato de forma acelerada.
    12. Municipio donde se instala un observatorio criminológico integrado por ciudadanos residentes en el lugar.
              B. Municipio donde se suscribe un Pacto por la Vida y la Paz en el que participan autoridades locales, líderes sociales, empresarios, iglesias, PNC y miembros de pandillas
  1. Finalmente, los Facilitadores, con mucha fe y esperanza, quedamos a la espera y ansiosos de las respuestas positivas y públicas al llamado que en esta ocasión hacemos a la nación.
El Salvador, 22 de noviembre de 2012.

Fotografía. Roberto Valencia
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