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miércoles, 11 de octubre de 2017

Soldaditos en el parque

Un soldado trastea su celular en el asiento del conductor. Los otros dos deambulan alrededor del jeep con sus fusiles M-16, la despreocupación personificada. Es mediodía y el tráfico es un infierno, pero bastan los dedos de una mano para contar los peatones en 30 metros a la redonda. Quizá por eso los soldados no tienen gorros navarone ni nada para cubrir sus rostros. Saben que acá no es tan necesario. Acá es la colonia Escalón de San Salvador.
Más de tres semanas ya desde que el gabinete de seguridad que dirige el vicepresidente Óscar Ortiz regó por San Salvador Humvees, camiones de transporte, jeepsblindados… Y por cada vehículo, grupitos de dos, tres o cuatro obedientes soldaditos porque las órdenes son órdenes. Alguien en algún despacho aireacondicionado creyó que el despliegue militar abonaría en la guerra que el Estado desató contra las maras hace casi tres años, y los principales parques y arterias de la capital amanecen cada día adornados con toscos vehículos de la Fuerza Armada.
Camino con mi hija de 7 años por las Fuentes de Beethoven, casi el centro geográfico de la colonia Escalón. Esta vez nos acercamos a curiosear hasta el jeep: uno blanco y reluciente como recién salido de un carwash. Está sobre la grama junto a la estatua del prócer argentino San Martín. La clave en todo esto parece ser que el vehículo y los soldados no pasen desapercibidos. Y el mejor lugar del parque para el modelaje es justo frente a la calle que viene de la Zona Rosa, la 79ª sur, donde es casi un milagro que no haya trabazón a cualquier hora del día. El público está garantizado.
Un soldado trastea su celular, decía, y los otros dos deambulan alrededor del jeep, despreocupados. Órdenes son órdenes. Los han puesto para que los mire el que va en carro al trabajo, el que regresa en bus a su casa. Me atrevo a suponer que para alguno de ellos también será alivio estar acá, a la sombra, y no pateando los cantones infestados de Panchimalco, de Chapeltique, de San Isidro.
Mi hija dice que tiene hambre. Nos vamos.
***
Las tres semanas posteriores al despliegue militar en San Salvador han sido las tres semanas del año en las que los salvadoreños nos hemos asesinado más. No lo planteo como causa y efecto. No creo que el repunte brutal de los homicidios entre el 20 de septiembre y el 2 de octubre sea consecuencia directa de haber sacado las tanquetas. Pero sí creo que si alguien piensa que la presencia militar es una medida disuasoria, como parecen pensarlo en el gabinete de seguridad, debería hacerse un trabajo más fino para ubicar a los efectivos.
Desde hace un lustro presto especial atención a la evolución de las cifras de homicidios: los números gruesos y también la letra chiquita. Este gobierno es opaco con las estadísticas, pero uno se rebusca para obtener los reportes oficiales. Disecciono los números, actualizo mis tablas al menos una vez al mes, monitoreo cambios en los municipios, evalúo comportamientos anómalos, calculo proyecciones…
No son pocos los que creen que tener Humvees en los parques de la capital es un absurdo como estrategia de combate. Por pura intuición, que a veces basta y sobra. Pero yo voy un poco más allá. Soldados que ahora pasan 10 o 12 horas custodiando parques capitalinos por lo general tranquilos serían de gran ayuda en zonas que se han calentado en los últimos meses, como el eje Juayúa-Apaneca, la zona de Yamabal-Sensembra y el sector de Quelepa-Moncagua-Lolotique.
No son las únicas zonas calientes del país ni mucho menos, pero cito a voluntad esos pueblos por ser áreas que hace un par de años estaban libres del fenómeno de las maras o tenían una presencia testimonial. Ninguno de los siete municipios citados está entre los 50 que hace tres años el Plan El Salvador Seguro (PESS) definió como los prioritarios para ser intervenidos. Y ahí está precisamente uno de los mayores problemas para hacer frente a un fenómeno volátil como el de las maras: el Estado salvadoreño se mueve como elefante envejecido, tarda años en definir dónde, cómo y con qué fondos intervendrá, mientras que las pandillas en un chasquido reaccionan, se adaptan o se desplazan, y con ello inutilizan buena parte de las estrategias.
Aunque el gobierno tuviera como objetivo único y prioritario combatir las pandillas, el esquema del PESS de municipios seleccionados sobre datos de 2014 luce torpe ante un fenómeno maleable como el de las maras, un corsé que dificulta moverse y reaccionar.
Pero eso, reitero, ante un gobierno que en verdad quisiera entrar en serio al problema. Algo que me atrevo a poner en duda cuando salgo a pasear con mi hija y veo que, por puras razones de marketing electoral, este gabinete de seguridad ordena a tres soldados que pasen el día junto a un jeep militar blanco en el corazón de la colonia Escalón.
Foto Roberto Valencia.

martes, 5 de septiembre de 2017

El cuento de los enfrentamientos


Siete párrafos más abajo hay un revelador video con declaraciones del comisionado Cavallaro que dejan muy mal parado al gobierno de Salvador Sánchez Cerén en materia de derechos humanos, pero le invito primero a leer los siete parrafitos, porque le ayudarán a contextualizar las palabras del comisionado Cavallaro.

Más de 1,000 personas han sido abatidas por policías y soldados en El Salvador desde enero de 2015. Esas más de 1,000 personas no son todos pandilleros, y solo incluyen los homicidios cometidos en horario laboral, por decirlo de alguna manera; es decir, ocurridos en operativos etiquetados como ‘enfrentamientos’ en las bitácoras de la Policía Nacional Civil (PNC).

En todo 2016, por ejemplo, la PNC dijo que los policías y en menor medida los soldados protagonizaron 407 ‘enfrentamientos’, con un balance de 591 supuestos pandilleros, 8 policías y 2 soldados muertos. Es decir, el gobierno nos afirma sin pudor que cuando se enfrentaron a balazos policías y supuestos delincuentes, hubo 59 malacates caídos por cada servidor público fallecido.

Cada supuesto choque armado el gobierno lo etiqueta como ‘enfrentamiento’ y, salvo contadísimas excepciones, los fiscales se tragan la versión y ahí queda la cosa. A veces, cuando hay algo demasiado estridente o los periodistas destapan las incongruencias, la Fiscalía va un poco más allá, abre algún expediente, pero la mayoría de las veces termina pidiendo el sobreseimiento definitivo a favor de los policías. No hay ni un solo policía ni soldado condenado por ninguno de esos 1,000 homicidios.

La sociedad salvadoreña también tiende a creer que los ‘enfrentamientos’ son en verdad enfrentamientos, con disparos de uno y otro lado. El gobierno, de hecho, suele intercalar sus versiones oficiales con anuncios de decomisos de poderosos fusiles M-16, Ak-47 y AR-15 a esos malacates que ‘enfrenta’. Con frecuencia, también se filtran fotos de hombres cosidos a balazos con armas tiradas cerca de sus manos. Y los salvadoreños, en términos generales, aceptan, conviven y hasta aplauden el cuento de los ‘enfrentamientos’. Pocas, muy pocas voces lo cuestionan.

El Servicio Social Pasionista (SSPAS) y el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (Idhuca) son dos de esas excepciones. Desde hace meses explicitan sus sospechas de que una parte de los ‘enfrentamientos’ son en realidad ejecuciones extrajudiciales. Y sospechan también que la Fiscalía, algunos jueces e incluso la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos están siendo muy crédulos con la versión oficial. Por esas complicidades, y porque consideran que es algo fundamental para la sanidad de un Estado de derecho, decidieron denunciar al Estado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la CIDH.

La CIDH decidió escuchar sus quejas, y este martes 5 de septiembre se celebró la audiencia en Ciudad de México. Durante los primeros 35 minutos hablaron, de un lado, los voceros del SSPAS y del Idhuca; y del otro, el representante del Estado salvadoreño, responsabilidad que recayó en Raúl López, el viceministro de Seguridad Pública, el mismo que la semana pasada ganó notoriedad por la ocurrencia de piropear a una periodista de El Noticiero de Canal 6.

Pero lo más relevante de la audiencia fue cuando se abrió el turno de preguntas a los comisionados. James Cavallaro tomó la palabra y dijo esto:


Dice: “Cuando hay cifras así, se trata de algunos enfrentamientos y muchos casos de ejecuciones”.

Pero, ¿quién es este tal Cavallaro para atreverse a hablar con tanta rotundidad y desmontar de un plumazo el discurso del gobierno salvadoreño?

James L. Cavallaro es uno de los siete comisionados de la CIDH. Esto dice la breve hoja de vida colgada en la página web de la institución: “Ciudadano de Estados Unidos, es abogado graduado en Harvard, con un posgrado en derecho de la Universidad de California en Berkeley y un doctorado en derechos humanos y desarrollo de la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla, España. Actualmente James L. Cavallaro es profesor de derecho en la Universidad de Stanford y director fundador de la Clínica de Derecho Internacional de los Derechos Humanos y Resolución de Conflictos y el Centro de Derechos Humanos de dicha Universidad. Anteriormente fue profesor de derecho en la Universidad de Harvard y director ejecutivo del programa de derechos humanos de Harvard. Fue fundador del Centro de Justicia Global, una organización basada en Brasil, y fue director de las oficinas en Brasil de Human Rights Watch y del Centro para la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL). Es autor de decenas de artículos, libros y otras publicaciones sobre derechos humanos y sobre el sistema interamericano de derechos humanos. Fue elegido comisionado en el 43º período ordinario de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en junio de 2013 por el período reglamentario de cuatro años, contados a partir del 1º de enero de 2014. En el 154º Período de Sesiones de marzo de 2015, fue electo primer vicepresidente de la CIDH. A partir del 1º de enero de 2016 asumió la presidencia en sustitución de la excomisionada Rose-Marie Antoine, quien culminó su gestión el 31 de diciembre de 2015”.

Habrá quien hoy ponga cara de sorpresa ante la contundencia del comisionado Cavallaro. Pero la Sala Negra de El Faro publicó en octubre de 2016 una investigación periodística que ya demostró, con idénticos argumentos a los que usó el comisionado Cavallaro, que la versión del ‘enfrentamiento’ encubre en realidad viles ejecuciones extrajudiciales cometidas bajo un manto de impunidad. El trabajo está basado en las cifras oficiales de muertos y heridos en uno y otro bando cada vez que se ‘enfrentan’, interpretadas también por reputados expertos internacionales en la materia, como lo es el comisionado Cavallaro.

Al calor de sus declaraciones, les invito a leer o a releer el reportaje ‘Casi que Guardia Nacional Civil’.

Apenas nada sucedió tras la publicación de esta investigación en octubre pasado. Y dudo que vaya a suceder algo ahora. ¿Por qué? Porque me temo que el Estado y la sociedad salvadoreñas, en general, creen que las ejecuciones extrajudiciales cometidas por policías y soldados son beneficiosas o, en todo caso, un problema menor. Por algo somos una de las sociedades más violentas del mundo, si no la más.

Foto Marvin Recinos (AFP).

martes, 29 de agosto de 2017

Mijango tenía razón


En lo sustancial, tenía razón Mijango, el mediador in chief, en su análisis sobre lo que se le venía encima a El Salvador.

Tenía razón el denostado Raúl Mijango cuando, hace ya dos años y finiquitado el controversial proceso que convenimos en llamar la Tregua, nos concedió una larga entrevista –una más, esta vez on the record– con la vaga pretensión de que sus respuestas, las de un testigo privilegiado, sirvieran como colofón a una de las políticas públicas que más incidencia ha tenido en la evolución de las maras y de los mareros.

Tenía razón Mijango cuando dijo: “Las posibilidades de construir paz en el país se han agotado, y ahora toca esperar a que los sedientos de muerte y de sangre, tanto en las pandillas como en el gobierno, se sacien y vuelvan a considerar que es necesario trabajar por la paz”.


Foto Víctor Peña (El Faro).

Aquella entrevista tuvo lugar el 1º de octubre de 2015, meses después de que el gobierno de Salvador Sánchez Cerén abortara sus negociaciones con los pandilleros y le apostara todo a la versión más sangrienta y brutal del manodurismo de todas las ensayadas tras la firma de los Acuerdos de Paz. Para entonces, los “sedientos de muerte y de sangre” de uno y otro lado ya estaban desatados. De un lado, las pandillas asesinaron a más de 60 policías en ese año, muertes brutales y cobardes en su inmensa mayoría, y también se atrevieron a desafiar a la sociedad entera con un paro del transporte público; del otro lado, se había consumado ya la masacre de la finca San Blas e incontables samblases más que la Policía Nacional Civil, con la anuencia de la Fiscalía y de la sociedad en general, encubre y tolera bajo la etiqueta de “enfrentamientos”. Poco ha cambiado en dos años.


Tenía razón Mijango cuando dijo: “¿Cuánto tiempo va a durar [la guerra]? No sé pero, en la experiencia que conocí y viví en el conflicto armado de los ochenta, fueron diez años y más de 50,000 muertos. En 1982 se hizo la primera propuesta de búsqueda de soluciones negociadas, pero en aquel momento las dos partes creyeron en la victoria militar. Es igual que ahora, que el gobierno está tratando de buscar una victoria militar, mientras que una vía negociada permitiría ahorrar tiempo, ahorrar muertos y ahorrar sufrimientos, y resolver el problema de una forma eficaz”.

Han pasado dos años y 9,000 asesinatos desde aquellas palabras, y no se atisban todavía señales inequívocas de que las maras estén perdiendo el control en sus canchas, o de que el diálogo pueda emerger como solución a un problema tan desbordado que solo los más miopes entusiastas del manodurismo creen que se puede resolver por la vía represiva.

Tenía razón Mijango cuando dijo: “Cientos de grupos [clicas] antes respondían a las directrices de las ranflas nacionales, pero ahora han caído en la anarquía, operan de forma autónoma, unidas solo por la idea de practicar la violencia”.

El gobierno presenta como uno de los grandes logros de las Medidas Extraordinarias haber dificultado como nunca antes la comunicación entre las ranflas encarceladas y los pandilleros en la libre. Y seguramente sea cierto, seguramente hoy sea más difícil que nunca que escapen órdenes o consignas de las cárceles, pero ¿nos hemos preguntado si eso per se ayuda o entorpece para buscar una solución a este conflicto tan enraizado y complejo?

Por último, creo también que tenía razón Mijango cuando dijo: “Yo llegué al convencimiento de que ya no hay capacidad nacional, con actores nacionales, de encontrar una salida a este problema. Siento que nos hemos polarizado demasiado, y que de alguna manera nos hemos satanizado entre nosotros mismos, y que el mismo Consejo [el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia] terminó siendo un fantoche que para lo único que ha servido es para justificar y legitimar la acción represiva del gobierno”.

La sociedad salvadoreña, a pesar de lo que asegura la propaganda gubernamental, está muy lejos –muy lejos– de dar con la fórmula para rehabilitar y reinsertar a más de 60,000 pandilleros activos y no menos de 400,000 personas entre familiares condescendientes, novias, simpatizantes, aspirantes, colaboradoras… Y, lo más preocupante, de dar con la fórmula para que cientos, quizá miles de niños y adolescentes salvadoreños no sigan queriendo –más que nada en este mundo– integrarse en la pandilla de su colonia o de su cantón, como lo quieren hoy.

Mijango fue el mediador por excelencia. Un tipo rupestre, malcae, franco, hábil, campechano, descuidado, el perro flaco al que se le pegan todas las pulgas. La persona que más se involucró en la Tregua, un proceso con luces y sombras que esta sociedad hizo descarrilar. Pero ese denostado Mijango es, sin duda, una de las personas en este mundo que más y mejor conoce el fenómeno de las maras y a sus líderes más influyentes. Alguien que podría asesorar, aconsejar, tender puentes, pero que esta sociedad prefiere verlo encarcelado, haya o no motivos.

Me temo que en lo esencial tenía razón Mijango: tal cual van las cosas, tendrán que pasar años de muerte y sangre, décadas quizá, hasta los que los sedientos se sacien, hasta que en la sociedad salvadoreña vuelvan a surgir voces valientes y de peso que juzguen necesario trabajar en serio por la paz.

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Si alguien quiere leer completa aquella entrevista, puede hacerlo en este enlace.

viernes, 29 de agosto de 2014

Vigésimo segundo comunicado de las pandillas


[Este comunicado lo vuelven a suscribir las pandillas Mara Salvatrucha 13, Barrio 18, Mao-Mao, Mara Máquina y La Mirada Lokotes 13 y un colectivo de reos civiles que se han sumado al proceso. Los retirados o pesetas siguen sin ser mencionados. Se hizo público en la tarde del 29 de agosto de 2014, cuando fue distribuido vía e-mail, pero está fechado un día antes. Es el primer comunicado desde el repunte de asesinatos que ha llevado a que durante cuatro meses consecutivos el promedio diario de asesinatos en El Salvador supere los 11 diarios, cifras similares a las que se tenían antes del inicio de la tregua, en marzo de 2012.]
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Los voceros nacionales de las pandillas MS-X3, BARRIO 18 (Sureños y Revolucionarios), Mao-Moa, Máquina, Mirada Locos 13 y privados y privadas de libertad de origen común al pueblo salvadoreño y demás pueblos del mundo hacemos saber:

1- Que en los últimos días hemos compartido profundas y largas reflexiones a nivel nacional con nuestros compañeros privados /as de libertad, y con todos aquellos que se encuentran en situación de libertad, ya sean estos activos, retirados, colaboradores y simpatizantes, y hemos concluido que la situación de violencia que agobia al país –de la cual todos resultamos ser víctimas– no puede experimentar resultados positivos si no damos nuestra decidida colaboración, pues como ya lo hemos dicho en innumerables ocasiones, si nosotros somos parte del problema, también podemos ser parte de la solución, y eso ya lo hemos demostrado con mucho éxito, aun en contra de toda la oposición y las adversidades que este Proceso de Paz ha enfrentado.

2- Consecuentes con la anterior afirmación, queremos informar que por iniciativa propia hemos decidido dar inicio a partir del domingo 24 de agosto a una segunda etapa del Proceso de Paz iniciado el 9 de marzo de 2012. Esta segunda etapa considera lo siguiente:


  • a) Renovación y reafirmación de los cinco compromisos iniciales: 1), Cesar todo tipo de hostilidades entre los miembros de pandillas. 2) Cesar acciones contra miembros y familiares de la FAES. 3) Cesar acciones contra miembros y familiares de la PNC. 4) Cesar acciones contra miembros y familiares de Custodios del sistema penitenciario. Y 5) Evitar al máximo la generación de víctimas civiles, llámese motoristas, cobradores, pasajeros y otros.
  • b) Profundizar los pactos por la vida y por la paz que se generaron en la primera etapa en los once municipios que se sumaron al proceso de Municipios Libres de Violencia, en los cuales, nos comprometimos a la erradicación gradual de todo tipo de delitos en los que participen miembros de pandillas. De igual forma, profundizar nuestro compromiso con las comunidades de la Zona Escalón, a la cual la declaramos: Zona de Paz.
  • c) Cesar todo tipo de acoso a los centros escolares y declarar estos como zonas de paz.
  • d) Suspender el reclutamiento forzoso.
  • e) Ampliar nuestro compromiso de ofrecer garantías para que puedan realizar (sin obstáculos) su trabajo los organismos humanitarios de socorro en las zonas donde tenemos presencia, este compromiso incluye a Comandos de Salvamento, Cruz Roja (nacional e internacional), Cruz Verde, socorristas diversos y ambulancias del seguro social y de la red de hospitales públicos; así mismo, a las brigadas del sistema de salud que realizan operaciones de fumigación para combatir criaderos de zancudos.
  • f) Respetar y apoyar el libre y pleno desarrollo de los proyectos y programas que la Cooperación, Las Municipalidades, las Iglesias y las Ongs desarrollan en las comunidades para reinsertar social y productivamente a los jóvenes.
  • g) Seguir realizando esfuerzos para mantener un clima armónico y de paz en los Centros Penitenciarios a fin de evitar que las condiciones infrahumanas del internamiento provoque situaciones de violencia que atenten contra la seguridad y la vida de la población reclusa.


3- Concebimos este nuevo esfuerzo como una segunda oportunidad para que el país pueda alcanzar la paz, razón por la cual hacemos un llamado a todos los actores sociales a apoyarlo:

  • Al gobierno de la Republica a brindar facilidades para que entes de la sociedad civil e Iglesias puedan facilitar el dialogo y la comunicación necesaria para dirimir conflictos domésticos y cotidianos que aseguren el éxito del Proceso de Paz en esta segunda etapa.
  • A los detractores, que defienden los intereses de los que se lucran de la violencia, les exhortamos a adoptar una actitud más patriótica, no pueden seguir favoreciendo la acumulación de riquezas a costa del sufrimiento, la sangre y las vidas que arrebata la violencia a los más humildes de este pueblo, denle una oportunidad a la paz.
  • Al Ministerio Público y la PNC, les pedimos que no nos criminalicen solo por el hecho de ser jóvenes y que en el impulso de la modalidad de Policía Comunitaria, tengan sumo cuidado de no provocar confrontación entre las comunidades y los jóvenes; donde esta modalidad ha funcionado (al norte de Ciudad Delgado y El Pino en Santa Tecla) es donde el Policía se ha convertido en agente de cambio y de apoyo a la comunidad y es así como se ha ganado la confianza de la gente, porque la confianza se construye paso a paso, no se ordena ni decreta.
  • A los medios de comunicación les exhortamos a no sobredimensionen la situación de violencia, a que promocionen no solo los hechos violentos, sino también todas aquellas acciones positivas que desarrollamos los jóvenes, no olviden que la situación de violencia es también un asunto de percepción y esa la generan ustedes con sus noticias y esa es la imagen del país que se proyecta tanto interna como externamente, entonces pues, ustedes también tienen responsabilidad en la situación del país, si es más o menos violento, también dependerá de cómo ustedes comuniquen lo que acontezca.
  • A los miembros de los partidos políticos, les exhortamos a no perder la seriedad y la responsabilidad en el manejo del tema de la violencia, motivados por intereses de tipo electorero, impulsando iniciativas que en lugar de prevenir y disminuir violencia más bien la estimulan y alejan la posibilidad de alcanzar la paz. Por el contrario, les invitamos a apoyar el proceso de Paz y les aseguramos que con ello obtendrían mayor apoyo político que el que buscasen mediante acciones populistas.

4- Finalmente, queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a los facilitadores de este Proceso de Paz, que desde sus inicios nos han exhortado a seguir adelante, a no desmayar, a no perder la fe y la confianza, a no volver al pasado. Ellos nos enseñaron que el horizonte de nuestras vidas no se podía limitar a la cárcel, el hospital o el cementerio, nos enseñaron también la cuarta opción de la reinserción social y productiva mediante el abandono de la violencia, gracias mil por esas enseñanzas y porque han confiado en nosotros y nos han exhortado a dar este nuevo paso que inició el 24 de agosto, a todos les decimos que haremos todo lo posible para no fallar, pero también les recordamos, que esta es tarea de todas y todos los salvadoreños.

El Salvador, 28 de agosto de 2014.

Foto: Roberto Valencia
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jueves, 20 de junio de 2013

¡¡¡La renta!!! Por favor...


Edwin Ernesto Velásquez, un activo de la clica Pinos Locos Salvatruchos de la MS-13 llegó el 28 de diciembre de 2005 a la casa de la Niña Magda, en una colonia de la zona sur de San Miguel, y dejó una hoja manuscrita que ella encontró en el garaje a eso de las siete y cuarto de la noche, junto a la llanta trasera de un taxi que había allí parqueado. Como Niña Magda no sabía leer ni escribir, se guardó la nota en una bolsa y, apenas vio a su sobrina, se la dio para que se la leyera. 

La nota decía así: “La Mara Salvatrucha X3. Bueno el motivo de este papel es para decirle lo siguiente: Niña Magda, de esta carta es que los miembros de la Mara queremos que nos de una renta de 300 dólares o sino le quiere entregar los entenderemos con usted o sino con sus trabajadores queremos esa renta el treinta por favor y sino y sino va ver la foto, este papel viene de la Milagro de la Paz, esta renta es por los taxi que tiene, no queremos que vaya a poner el dedo con la Policía por que sino nosotros actuaremos, mándela con unos de sus taxi por favor firma la Mara Salvatrucha, esperamos que nos cumpla. Soy El Firma Jefe de la Mara Salvatrucha, mándenos el billete con este taxi, por favor A-60***. Le agradeceremos”.

Tres ‘porfavores’ y un ‘leagradecermos’ . La educación que nunca falte. 

Fotografía: A. H.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Decimotercer comunicado de las pandillas


 [Este comunicado lo suscriben las pandillas Mara Salvatrucha 13, Barrio 18, Mao-Mao, Mara Máquina y La Mirada Lokotes 13, los reos civiles que se han sumado al proceso y, por primera vez, aparece la rúbrica del colectivo de los Retirados, es decir, los pandilleros que han tenido problemas con sus respectivas pandillas. Fue leído el sábado 18 de mayo de 2013 en la Penitenciaría Central La Esperanza (Mariona) , apenas unas horas después de que trascendiera que la Sala de lo Constitucional declarara inconstitucionales los nombramientos de los generales de división David Munguía Payés y Francisco Salinas como ministro de Seguridad Pública y director de la PNC respectivamente.] 
 
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Los voceros nacionales de las pandillas MS-X3, Barrio 18, Mao-Mao, Máquina, Mirada Locos, Retirados y los privados y privadas de libertad de origen común que son parte de este proceso al pueblo salvadoreño hacemos saber:
  1. A través de diferentes medios noticiosos hemos tenido conocimiento que cuatro miembros de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia han emitido un fallo de inconstitucionalidad, en relación al nombramiento del general de división David Munguía Payés como ministro de Justicia y Seguridad Pública, y del general de división Francisco Salinas como director de la Policía Nacional Civil.
  2. Entendemos que el fallo es de estricto cumplimiento y no dudamos que tan honorables personas lo acatarán con disciplina y humildad.
  3. Aunque la Sala de lo Constitucional está en todo su derecho de emitir este tipo de fallos, el derecho que no les asiste es el de sumar se a la “cofradía” que desde hace un par de semanas ha puesto todo su empeño en hacer fracasar el proceso de paz que desde el 9 de marzo de 2012 está en desarrollo en nuestro país, porque eso es jugar con la seguridad ciudadana y, peor aún, con la vida de los salvadoreños. Tanto el ministro como el director de la PNC han dado un enorme aporte a este país, facilitando el trabajo de monseñor Colindres y de Raúl Mijango como facilitadores de este proceso, y su legado será el de haber contribuido a que los salvadoreños encontremos por vías inteligentes y civilizadas la solución al grave problema de la violencia, y serán recordados por haber transformado el rostro de El Salvador.
  4. A los detractores del proceso que responden a mezquindades de intereses propios y foráneos les anunciamos que se han equivocado. Este tipo de golpes bajos al proceso no nos harán desistir de nuestra decisión de transformarnos y reinsertarnos. Seguiremos contribuyendo a la superación del problema de la violencia con más y mayores gestos de buena voluntad, porque estamos convencidos de que este camino que hemos emprendido es el único que pude permitir la recuperación de la paz.
  5. Confiamos en la sabiduría del señor presidente de la República, señor Mauricio Funes Cartagena, quien sabrá tomar las medidas correspondientes a fin de garantizar que aquellos funcionarios que serán nombrados para ocupar los cargos de ministro de Justicia y Seguridad pública, y de director de la PNC sean personas que estén comprometidos a dar continuidad a la gran obra que han contribuido a edificar los generales David Munguía Payés y Francisco Salinas, a quienes les externamos nuestro mayor agradecimiento por la sabia y valiente labor que han realizado en pro de la paz de El Salvador.

El Salvador, 18 de mayo de 2013.

Foto: elfaro.net
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lunes, 11 de marzo de 2013

Décimo comunicado de las pandillas


 [Al igual que sucedió con los tres anteriores, este comunicado fue rubricado no solo por las pandillas Mara Salvatrucha 13 y Barrio 18, sino también por otras tres de menor incidencia que operan en El Salvador: Mao-Mao, Mara Máquina y La Mirada Lokotes 13. En esta ocasión se sumaron “los privados y privadas de libertad de origen común”. El texto fue leído en una conferencia de prensa que tuvo lugar en el Centro Penitenciario La Esperanza (más conocido como Mariona) el sábado 9 de marzo de 2013, cuando se cumplía el primer aniversario desde que el Gobierno de El Salvador sacó de Zacatraz a las estructuras de las dos principales pandillas, y con ello se activó la tregua.] 
 
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Los voceros nacionales de las pandillas MS-X3, Barrio 18, Mao-Mao, Máquina, Mirada Locos y los privados y privadas de libertad de origen común al pueblo salvadoreño y demás pueblos del mundo comunicamos:
  1. Que este día 9 de marzo de 2013 se cumple un año de haber iniciado el proceso de tregua y de paz que tuvo su origen en un acuerdo suscrito entre la MS-13 y el Barrio 18, facilitado por Monseñor Fabio Colindres y el escritor Raúl Mijango; acuerdo al que con posterioridad se fueron sumando los privados y privadas de libertad de origen común y las pandillas Mirada Locos, Mao-Mao y Máquina.
  2. Que el proceso que hoy celebra su primer aniversario, en la medida que se ha ido desarrollando, se ha convertido en la acción más eficaz para la prevención de violencia, situación que ha permitido la transformación de la imagen de El Salvador, pues ya no somos el segundo país más violento de la Tierra, como fuimos calificados a principios del año 2012; en tan solo un año, se ha logrado la disminución en la tasa de homicidios de 68 fallecidos por causas de violencia por cada 100 mil habitantes a una tasa de 25, lo cual representa una disminución que supera el 50%, y nos coloca en el promedio de otros países latinoamericanos.
  3. Entre los hechos más visibles que este proceso destaca podemos citar:
    1. Disminución de más del 50% en la tasa de homicidios, que ha permitido ahorrarle a la sociedad salvadoreña la pérdida de 3,028 vidas, las cuales, si no se hubiese abierto este proceso, se habrían perdido.
    2. Estabilidad en los Centros Penitenciarios, pese al hacinamiento y las condiciones inhumanas en la que los privados de libertad purgan sus penas.
    3. El que hayamos entrado a una segunda fase, en la cual ya se han suscrito Pactos Locales por La Vida y La Paz en 6 municipios, siendo estos: Ilopango, Santa Tecla, Quezaltepeque, Sonsonate, Puerto de La Libertad y hoy Apopa; en los cuales nos hemos comprometido a trabajar por reducir hasta eliminar todo tipo de práctica delictiva que provenga de las estructuras de pandillas que en esos municipios tengan presencia.
  4. Hace un año pedimos perdón a la sociedad por todo el daño y dolor provocado por nuestras acciones y les solicitamos el beneficio de la duda y que nos permitieran reinsertarnos social y productivamente para apartarnos del camino equivocado por el que hemos transitado y así podernos convertir en personas de bien que se ganan el sustento diario de manera lícita con el sudor de su frente, para poder contribuir a la recuperación económica del país. Agradecemos las expresiones sociales que ya se comienzan a manifestar en respuesta a lo solicitado; saludamos y agradecemos la creación de la Iniciativa Pastoral Por La Vida y La Paz, que reúne a Iglesias de diferentes denominaciones, la creación de la Fundación Humanitaria y muy en especial saludamos a los Alcaldes y Concejos Municipales y a las diferentes expresiones de las fuerzas vivas que en cada municipio han tomado la valiente y patriótica decisión de incorporarse a la lucha por recuperar la paz.
  5. Agradecemos a la Organización de Estados Americanos OEA, y en particular a su secretario general, José Miguel Insulza, y al secretario multidimensional, Adam Brackwell, por el acompañamiento que dan al proceso en su rol de observadores y garantes. Así mismo, agradecemos a los organismos multilaterales y agencias de cooperación por la disposición de apoyo al proceso que han manifestado; de igual forma, a los medios de comunicación nacionales e internacionales por la difusión que han dado al proceso; y también a las autoridades, que han facilitado que esta novedosa vía para reducir violencia pueda desarrollarse, a todos mil gracias.
  6. A todos los que nos han proporcionado el beneficio de la duda y han creído en lo virtuoso de este proceso porque de él todos salimos ganando, con excepción de aquellos que se lucran de la violencia, les reiteramos que no les fallaremos. Hemos comprometido lo más valioso que tenemos que es nuestra palabra y no escatimaremos esfuerzos por hacerla cumplir. Reconocemos que el proceso aún presenta imperfecciones, como sucede con toda obra humana, pero nuestro desafío es ir superando esos problemas y hacer que este proceso continúe su marcha hasta alcanzar el más preciado de los anhelos de todos los salvadoreños, que es vivir en paz. Los ataques públicos y privados que los detractores de este proceso realizan para hacerlo fracasar no nos detendrán, nuestra decisión y voluntad de transitar por el camino de la paz es firme e indeclinable, porque estamos convencidos de que el camino de la violencia ya no es una buena opción para nadie.
  7. Con el propósito de materializar hechos que reafirmen nuestra buena voluntad, queremos informar que en próximas horas estaremos haciendo la entrega voluntaria de un total de 267 armas de diferentes tipos y municiones a los facilitadores y a la OEA, para que estos se las entreguen a las autoridades salvadoreñas.
  8. A todos los que han expresado preocupación por la sostenibilidad de este proceso, les queremos expresar que la misma no depende de nosotros, sino del involucramiento de ellos dando su aporte para hacerlo sostenible; en este desafío nacional por alcanzar la paz no hay lugar para espectadores; por tal razón, reiteramos nuestro llamado a todos los que no se han involucrado a que lo hagan. La Paz solo será posible si todos los salvadoreños nos volvemos protagonistas y nos apropiamos del proceso para alcanzarla. Nosotros ya estamos haciendo lo que nos corresponde, la pregunta que todos los demás deben de hacerse es qué están haciendo ellos por la paz.
El Salvador, 9 de marzo de 2013.

Fotografía: Roberto Valencia
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lunes, 28 de enero de 2013

Noveno comunicado de las pandillas


[Al igual que sucedió con los dos anteriores, este comunicado fue rubricado no solo por las pandillas Mara Salvatrucha 13 y Barrio 18, sino también por otras tres que operan en El Salvador: Mao-Mao, Mara Máquina y Mirada Lokotes 13. El texto fue leído en una conferencia de prensa que tuvo lugar en el Centro Penitenciario La Esperanza (más conocido como Mariona) en la tarde del lunes 28 de enero de 2013.]

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Los voceros nacionales de las pandillas MS-X3, Barrio 18, Mao Mao, Máquina y Mirada Locos al pueblo salvadoreño y demás pueblos del mundo hacemos saber:
  1. Que, con fecha 24 de enero, ha circulado en nuestro país y también en el mundo entero, un documento emitido por el Departamento de Estado de Estados Unidos conteniendo una “alerta de viaje para El Salvador” cuyo contenido dibuja una imagen aterradora de este país, con lo cual se pretende asustar y desestimular a todos aquellos que quieran visitarlo, ya sea en viaje de negocios o placer. La información utilizada que sirve de sustento a tal “alerta” es desfasada, ya que cita datos de 2010-2011. Presumimos que al momento de redactar dicho documento, la sede diplomática de Estados Unidos en El Salvador no se esforzó en proveer de información actualizada al Departamento de Estado sobre la nueva realidad del país, que fue transformada en 2012. Nos resistimos a aceptar que pudo haber actuación dolosa inspirada por la amenaza de intereses de las grandes empresas estadounidenses que se lucran de la situación de violencia que agobia a los países de la región, pues encuentran en ellos un gran mercado para la venta de armas, sistemas de seguridad y todo tipo de tecnología relacionada con las estrategias de seguridad que promueve Estados Unidos.
  2. Tenemos entendido que desde hace algunos años el Gobierno de Estados Unidos suscribió un convenio de “Asocio para el Crecimiento” con El Salvador, razón por la cual nos extraña este tipo de publicaciones que en nada ayudan al crecimiento y desarrollo de El Salvador, pues se daña profundamente la imagen a nuestro país , lacera la dignidad nacional e invisibiliza todos los esfuerzos que los salvadoreños desde el 9 de marzo de 2012 estamos realizando para superar nuestro más grave problema; proceso cuyos resultados tienen sorprendido al mundo, pues los salvadoreños no solo hemos frenado el crecimiento de la violencia, sino que, la hemos disminuido de manera considerable y nos encaminamos a la recuperación de la paz social, algo que no sucede en el resto del mundo occidental, incluyendo Estados Unidos, donde cada vez se vuelve más frecuente que sucedan hechos terroríficos como el asesinato de decenas de menores en centros escolares y de jóvenes en las universidades.
  3. Entendemos las razones por las cuales Estados Unidos ha mantenido una actitud indiferente con el proceso de tregua y de paz que desde el 9 de marzo de 2012 está en desarrollo en nuestro país, del cual las pandillas salvadoreñas somos protagonistas, como parte integrante de toda la sociedad salvadoreña. Respetamos la posición de Estados Unidos al expresar dudas en cuanto a su sostenibilidad; no obstante, no se puede desconocer que este proceso ya lleva 10 meses de estar en desarrollo y, en lugar de debilitarse, se fortalece cada día más y se profundiza al llevarlo a los territorios posibilitando el involucramiento de muchos actores locales.
  4. Asumimos que la decisión de apoyar o no este proceso de tregua y de paz es decisión soberana del Gobierno de Estados Unidos, aunque desde nuestro punto de vista, obligado está a hacerlo, ya que tiene corresponsabilidad pues el fenómeno pandilleril fue importado de Estados Unidos a la región y lo alimenta mensualmente con la enorme cantidad de deportaciones que realiza. Si apoya el proceso, esa ayuda será bienvenida y agradecida por todos los salvadoreños; y, si no lo hace, al menos le pedimos que no lo obstaculice, porque derecho tenemos los salvadoreños de hacer nuestro mejor esfuerzo por recuperar la paz, ya que la libre determinación de los pueblos también es un derecho humano.
  5. A los ciudadanos de los demás países que deseen viajar a El Salvador y conocer su gente, sus paisajes, disfrutar de nuestro cálido clima y conocer la nueva realidad que está en desarrollo en nuestro país, les exhortamos a que lo hagan sin ningún tipo de temor; las pandillas salvadoreñas nunca hemos tenido línea de afectar a turistas y les informamos que desde este momento estamos girando instrucciones precisas para que se le respete aún más en su integridad desde el momento de su arribo a El Salvador, afín de que su visita sea lo más segura y placentera posible.
  6. Finalmente, por nuestra parte reafirmamos que nuestra voluntad no se quebranta y seguiremos contribuyendo a la solución del problema de la violencia en El Salvador. Cada vez más nos convencemos de que este es el camino correcto que debemos seguir transitando; en ese orden, comunicamos que al no más estar aprobadas las normas legales pertinentes haremos efectivo el compromiso de realizar la segunda entrega voluntaria de armas que con anterioridad ofrecimos.
El Salvador, 28 de enero de 2013.

Imagen: Ministerio de Turismo 
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miércoles, 11 de abril de 2012

Efectiva ley antimaras (11-04-2004)

Esta columna de opinión se publicó hoy hace ocho años (el 11 de abril de 2004), en la contraportada de Enfoques, el suplemento de investigación del diario salvadoreño La Prensa Gráfica, bajo el titular “Efectiva ley antimaras”. Revisando archivo di con ella por casualidad hace algunas semanas, y he de reconocer que me sorprendió gratamente comprobar lo claro que tenía el panorama incluso en los albores del torpe manodurismo impulsado por ARENA. Valoren.
Su fecha de caducidad estaba fijada para el miércoles 7 de abril, pero los fabricantes de leyes le añadieron suficiente conservante como para que su vida se prolongue tres meses más. La Ley para el Combate de las Actividades Delincuenciales de Grupos o Asociaciones Ilícitas Especiales, conocida como ley antimaras, sigue siendo el arma con la que el Ejecutivo, sin importar que la Corte Suprema de Justicia la haya declarado inconstitucional, pretende que el país no muera ahogado en sus alarmantes tasas de criminalidad. Poco o nada falta por decir sobre esta normativa, por lo que estas líneas se limitarán a ser una pequeña reflexión sobre su efectividad.

Punto uno. Esta ley ha conseguido enturbiar las relaciones entre los tres poderes del Estado hasta niveles que pocas veces se habían alcanzado en la historia democrática de El Salvador. Los 56 vetos presidenciales dan fe de que la confrontación entre el Ejecutivo y el Legislativo es su estado natural, pero la normativa logró empañar las relaciones con el Judicial, algo mucho menos habitual.

Punto dos. Estos desajustes institucionales quedarían en un segundo plano si se hubiera logrado el objetivo que se presentó como único de la ley: “Liberarnos del flagelo de las maras”, según auguró Francisco Flores en la presentación estelar del plan Mano Dura, realizada el 23 de julio en la colonia Dina de San Salvador. Pero con la polémica ley en vigencia, la PNC reportó 381 personas asesinadas en los meses de enero y febrero de este año. El promedio supera los seis muertos diarios, cifra que nos aleja del sueño de tener un país seguro.

Seis meses de ley antimaras, por lo tanto, no han hecho que se reduzca de forma sustancial la criminalidad y, además, han generado un ambiente de crispación entre los tres poderes estatales.

A pesar de estas realidades tan concluyentes, estoy seguro de que sus promotores no dudan de la efectividad de la normativa. Garantizar “un país seguro” fue uno de los pilares de la exitosa campaña electoral de ARENA y de Elías Antonio Saca, y entre buena parte de la población aún existe la creencia de que con la ley se logrará.

Mareros había en las calles y, después de seis meses, sigue habiéndolos; sin embargo, las cabezas pensantes del partido oficial supieron jugar mejor que sus adversarios con el temor de la ciudadanía. La ley que promovió el Ejecutivo ha cumplido su objetivo, y cinco años de gobierno son una muy buena recompensa.
Un pensamiento en voz alta: ¿vieron el dato de los 6 muertos diarios? Era lo que El Salvador promediaba antes del manodurismo, exactamente la misma cifra de asesinatos que se registra desde que la Mara Salvatrucha y el Barrio 18 acordaron una tregua acuerpada por el Gobierno. Lo que hace ocho años nos parecía una crisis de convivencia que ameritaba mano dura hoy supone un motivo de satisfacción porque hasta ayer teníamos 14 muertos diarios.

Y lo peor es que quienes tomaron aquellas decisiones que han generado tanto dolor, incluso quienes se han lucrado del escenario de terror diseñado, siguen tan campantes, la sangre de sus manos limpiada con telas importadas.


viernes, 9 de diciembre de 2011

El ladrón se acercó por detrás a Esmeralda

El ladrón se acercó por detrás, con tanto sigilo que no pudo sentirlo. La bulla y el vaivén de la Terminal de Oriente a las ocho y media de la mañana tampoco ayudaron; de hecho, Esmeralda García, abuela ya, siempre se ha sentido de alguna manera protegida por el bullicio, siempre ha preferido una calle llena a una vacía. Pero estamos en diciembre…

El ladrón se acercó por detrás, le agarró los aretes dorados, uno con cada mano, y tiró con tanta fuerza que poco faltó para que Esmeralda –repito: abuela ya– cayera de espaldas. Cuando se repuso solo alcanzó a ver una camisola negra enfundada por un joven de unos 16 años que se alejaba corriendo, y un hombre mayor que en vano trató de zancadillearlo. Al instante sintió la sangre correr por su lóbulo derecho. La oreja izquierda sufrió igual castigo pero corrió mejor suerte. Resignada, tomó el bus de la ruta 52 y se dirigió a su trabajo, a lavar ropa ajena. Los aretes dorados no costaban mucho, pero tenían un significado especial porque su hija mayor se los compró, con su primer salario, un ya lejano Día de la Madre.

―Hoy me dieron un buen susto –fue lo primero que me dijo cuando nos encontramos.


Fotografía: internet

lunes, 27 de junio de 2011

El monstruo azul

Son las 2 de la tarde y los alrededores de Catedral metropolitana están extrañamente vacíos y transitables; hasta se escucha el cantar de los pájaros entre los árboles del parque Hula-Hula. En unas horas llegará, dicen, el presidente de Estados Unidos a visitar la cripta de Monseñor Romero, pero eso, la verdad, poco importa para este relato si no fuera porque es eso lo que mantiene las calles cerradas al tráfico vehicular y por la presencia masiva de policías y soldados.

Sobre la acera de la avenida España, en la cuadra de la catedral, caminan en sentido sur-norte un joven padre y su hijo de no más de tres años. El niño llora con ganas, berrea, como si el llanto fuera si mejor argumento, y el padre, un vendedor de los puestos de música cristiana, lo lleva casi a rastras, zarandeándolo de la mano por lo descompensado de las zancadas. Cuando llegan a la esquina de la cuadra, el joven padre se detiene y, al ver en la acera de enfrente un grupo de agentes de la Policía Nacional Civil, se agacha para dirigirse a su hijo, pero eleva la voz.

—Mirá quiénes están ahí… Si no dejás de llorar, te llevaré con la Policía.

Pero ni con esas reprime su llanto el niño.

Fotografía: Roberto Valencia

domingo, 13 de marzo de 2011

Managua, ¡qué distinta sos!

Cuando la noche se apodera de Managua, el bochorno se retira por unas horas de la ciudad, y cede su espacio a la calor, mucho más llevadera; entonces, algunos vecinos de otras y de esta colonia, la residencial Bolonia, abren las puertas de sus casas de par en par, sacan sillas a la calle y se sientan a platicar, a hacer nada, a vivir.

viernes, 7 de enero de 2011

La gasolinera

A simple vista, es una gasolinera más: seis bombas con sus mangueras y sus colores para diferenciar los combustibles. A un costado, la tienda mil-usos donde se puede comprar desde un café o una soda hasta preservativos. Es esta una fría mañana de diciembre, y en este momento nadie compra ni nadie reposta. Solo se ve, enfundado en un llamativo overall, a un empleado con poco pelo. Parqueo el carro pegado a una de las bombas, salgo, miro al interior de la tienda y, al ver que no hay nadie, subo la voz para que el empleado me oiga.

—¿Cómo funciona esto? ¿Dónde se paga?
—Sírvete y luego pagas adentro.

Fuleo el tanque y entro a pagar. Me he servido sin antes entregar documentos ni pagar ni un peso. El mismo empleado, que ahora compruebo que ronda los 30 pese a la calvicie, está ya adentro. Cancelo y me retiro.

Todo encaja, pienso: Petronor y no Texaco o Shell, me he servido litros en vez de galones, he pagado en euros, el frío que hace es inconcebible para el Trópico, como la alopecia casi juvenil del empleado, y, sobre todo, la confianza -repito: la confianza- como la piedra angular de las relaciones entre iguales. Definitivamente, no estoy en El Salvador.


Fotografía: internet

lunes, 1 de noviembre de 2010

Las (al menos) dos centroaméricas


Falta hora y media para que anochezca en esta minúscula isla llamada Isla Grande. Los periodistas salvadoreños Carlos Dada, Óscar Martínez y yo llegamos hasta acá casi a ciegas, tras dos horas de viaje en carro motivadas por el deseo de conocer algo más de Panamá que su capital y por un puñado de vagas sugerencias de que era este un lugar bonito. Desembarcamos hace pocos minutos, alquilamos una cabaña, y preguntamos por algún sitio que mereciera la pena.

—Pueden pasear por al pueblo o subir hasta el faro –responde Pastor, el administrador del hospedaje.

Lo del faro suena atractivo, está en el punto más elevado de la isla y las vistas son espectaculares, pero llegar cuesta unos 25 minutos, calcula Pastor, y el camino es una empinada y solitaria vereda abierta entre la abundante vegetación del trópico.

—Cuando bajemos quizá sea noche, ¿aquí es seguro? –repregunta Dada.

Isla Grande está a no más de cinco minutos en lancha de La Guaira, en el distrito de Portobelo, provincia de Colón, en la costa caribeña de Panamá. Es una isla exuberante, compacta y con marcada vocación turística, y en ella viven unos pocos cientos de personas, la inmensa mayoría afrodescendientes y jóvenes. El pueblo se estira a lo largo de la primera línea de playa, con casas pintadas de vivos colores, y a primera vista parece tranquilo, pero esto sigue siendo Centroamérica y preguntar por la seguridad nunca está de más, sobre todo cuando se viene con el disco duro salvadoreño, uno de los países más peligrosos del mundo.

La respuesta de Pastor nos sorprenderá, pero antes conviene hacer una breve explicación.

Nuestra presencia en Panamá se debe a que hemos sido invitados a un seminario internacional bajo un sugerente título: “¿Cómo pueden aportar los medios de comunicación a la seguridad en Centroamérica?” Hasta ayer estuvimos encerrados en uno de los mejores hoteles de Panamá con colegas que en su mayoría eran de esos que llevan años sin subirse a un autobús urbano público. Habían venido de todos los países centroamericanos, de República Dominicana y había también algún que otro español. Las ponencias las dieron supuestos expertos en seguridad, altos funcionarios públicos de la región y periodistas, pero todas –casi– partían de la misma premisa errónea planteada por los organizadores: considerar que los problemas de inseguridad en Centroamérica son homogéneos, que San Pedro Sula tiene las mismas inquietudes que Managua, que el narcotráfico ha infiltrado de igual manera el estado guatemalteco que el costarricense, que una receta para abordar violencia de género diseñada por algún gurú en Madrid puede aplicarse en San José o en Belmopán, que las maras afectan por igual a El Salvador que a Panamá.

En el tema de seguridad ciudadana hay cuanto menos dos centroaméricas separadas por la frontera entre Honduras y Nicaragua. Lo que ocurre arriba poco tiene que ver con lo que sucede abajo, y antes de responder cómo pueden aportar los medios de comunicación a la seguridad en Centroamérica cabría primero preguntarse si puede y si debe aplicársele el mismo diagnóstico a toda la región. Establecer como punto de partida una tasa centroamericana promedio de homicidios por cada 100,000 habitantes suena forzado cuando en Nicaragua y Costa Rica apenas superan los 10, mientras que en El Salvador y Honduras se sobrepasaron en 2009 los 70.

De regreso a Isla Grande, la respuesta que Pastor dio a la inquietud del periodista Carlos Dada.

—¿Aquí es seguro?
—Seguro no, puede que al bajar del faro les salga una serpiente, pero es lo único.

Inconcebible escuchar algo así en El Salvador, donde incluso las caminatas que organiza la Federación Salvadoreña de Montañismo se hacen con presencia policial.

Dos centroaméricas, cuanto menos.

Fotografía: Roberto Valencia
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(Este artículo se publicó también el 1 de noviembre de 2010 en Crónicas de Centroamérica, mi blog en la edición digital del diario español El Mundo)
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