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sábado, 23 de abril de 2016

El ‘manodurismo’ (contado por un marero)

Hace poco tuve la oportunidad de platicar largo con un veterano pandillero al que llamaré Maicol. Cuarentón ya, Maicol durante más de una década fue el palabrero de una de las clicas más activas de su pandilla. Y lo fue desde la cárcel. Cayó preso recién comenzado el siglo y cumplió su condena en plena Tregua; es decir, vivió la evolución del fenómeno desde primera fila. Hoy es un peseta, alguien que ha renegado de su barrio, un traidor que tiene prendida –él y su familia– la luz verde. Una fuente privilegiada.
Hablamos sobre varios temas, pero en este artículo me ceñiré a sus reflexiones sobre el manodurismo, la receta que el finado Francisco Flores se sacó de la manga en el tramo final de su quinquenio.
—Los gobiernos siempre dicen que dan soluciones, pero esas soluciones solo sirvieron para hacer crecer todo –me dijo–. Comenzaron con lo de la Mano Dura...
A Maicol se le escapó una sonora sonrisa sarcástica.
—El Gobierno, según ellos, ¿va?, pensó: agarremos a estos hijosdeputa, ¿va? Agarremos a 20, a 50, 60, 200… metámoslos al tavo y hagamos un penal solo para ellos. ¿Y qué pasó? Nos unieron, crearon las ranflas, nos dieron un lugar para planear…
El Plan Mano Dura se lanzó el 23 de julio de 2003, con una hollywoodense puesta en escena en la colonia Dina de la capital, literalmente ocupada por el Ejército y la Policía para que el presidente Francisco Flores pudiera interpretar su papel de defensor de los ‘ciudadanos honrados’.
Paco Sonsonate 580
Foto Yuri Cortez (AFP).
Faltaba poco más de medio año para las elecciones presidenciales de marzo de 2004 y, apenas cuatro meses antes, en las legislativas de marzo, el FMLN se había convertido por primera vez en la fuerza más votada de El Salvador. Las maras eran ya un problema creciente de seguridad pública, con una guerra a muerte abierta entre ellas que generaba docenas de muertos cada año, pero nada que ver con lo que son en la actualidad, un problema de seguridad nacional, capaces de instaurar fronteras internas. Otro detalle importante: las cifras de asesinatos en 2002 y 2003 fueron las más bajas desde la firma de los Acuerdos de Paz, con tasas de homicidios incluso inferiores a las que el país tuvo durante la Tregua.
En ese contexto se apostó por el manodurismo y se vendió a la sociedad como la receta idónea. La improvisada y electorera apuesta se hizo con bombo y platillo, sobredosis de propaganda gubernamental, y la connivencia de una prensa narcotizada con los operativos tumbapuertas, los gorros navarone y los fusiles AR-15, y las presentaciones de picachadas de tatuados un día sí y otro también.
—El Gobierno solidificó las pandillas, ¿mentendés? –me dijo Maicol–. La Mano Dura, en vez de a acabar con el problema, sirvió para organizarnos.
La primera gran mutación del fenómeno de las maras (creación de estructuras de mando nacionales en las cárceles, apuesta por la renta como fuente de financiamiento, renuncia al tatuaje como elemento de jerarquía, férreo control de las canchas, ruptura paulatina con la idolatría al bajado de Estados Unidos,…) tiene lugar en los meses de apogeo delmanodurismo, entre 2003 y 2006.
—Y después, cuando ya estábamos organizados, nos hicieron políticos. Ellos nos hicieron políticos, ¿mentendés? –me dijo Maicol–. Ellos secretamente llegaban a los penales antes de cada elección y buscaban a nuestros líderes para decirles: cuando nosotros ganemos, van a cambiar ciertas cosas; no les vamos a dar todo, pero vamos a aflojar un poco la pita, y aquí y todo eso. Te estoy hablando que ciertos diputados tienen algo que ver en el crecimiento de las pandillas.
—¿Diputados de ARENA?
—¡De todos los partidos! Para la primera victoria del FMLN, nos reunieron en los tavos. Te estoy hablando de pláticas con diputados. Y nos pidieron que habláramos con nuestras familias para pedirles que votaran por el FMLN. Iba a haber beneficios, y nos los mencionaron y todo: que a la mayoría nos iban a dar las dos terceras partes o la media pena, para salir libres, o que iban a cerrar el penal de Zacatraz, o que si no lo cerraban, lo iban a dejar como los otros penales, que pudieras tocar a tu visita, tener contacto, íntima… Y se hizo: cada pandillero habló con su familia, y algunos hasta con civiles hablaron. Date cuenta de todos los presos a nivel nacional, y en todos los penales anduvieron; que cada quien tenga dos o tres familiares que votaron por el FMLN… esos votos hicieron ganar a Funes.
La entrevista con Maicol la mantuve algunos días antes de que El Faro publicara el video en el que se escucha a Ernesto Muyshondt –en nombre de ARENA– realizar para las presidenciales de 2014 ofrecimientos similares a voceros de la Mara Salvatrucha y de las dos facciones del Barrio 18.
—Te estoy hablando de que ellos, el Gobierno, siempre han tenido el poder para acabar con todo, pero nunca lo han querido hacer –me dijo Maicol.

jueves, 23 de enero de 2014

El Grillo, la tregua, los políticos y los rebaños


En la tarde-noche del miércoles 22 de enero de 2014, en El Salvador, las redes sociales se vieron sacudidas por unos documentos presentados en conferencia de prensa por la dirigencia del partido ARENA, con los que pretendían evidenciar-demostrar que el Gobierno del FMLN y Mauricio Funes negoció con las pandillas. Una de las “pruebas” es una carta manuscrita. supuestamente escrita por un pandillero de la Mara Salvatrucha (MS-13) cuyo aka es Grillo, fechada en enero de 2012, dos meses antes del inicio de la tregua. 

Como escribí ayer en Twitter apenas lo vi, el documento es más falso que un billete de tres dólares. El grueso de las peticiones que Grillo hace al “Licenciado Mauricio Funes Presidente” son inverosímiles, absurdas muchas de ellas, y hay una en concreto que evidencia la falsedad y lo burdo del documento. El primer punto del listado de exigencias es el “traslado de lideres de Zacate ha Cojutepeque” (sic). ¿Acaso un “negociador” de la MS-13 iba a exigir el traslado de sus líderes a un centro penal en el que solo hay pandilleros del Barrio 18? Resulta intelectualmente ofensivo que un partido político se preste a algo así, y cualquiera de las dos posibilidades que se me ocurren es triste: si lo montaron ellos como estrategia de campaña, qué triste que un partido mienta y manipule, y qué triste que se usen como arma arrojadiza la sangre y el dolor de miles de familias; si no lo montaron ellos y se la colaron, pues qué triste también porque gente tan torpe e irresponsable se haga llamar padre de la patria y tenga serias posibilidades de retomar las riendas de El Salvador. 

Dicho esto, y ante el escándalo suscitado, que intuyo seguirá este jueves y mañana viernes y pasado y traspasado... me tomo la libertad de compartir algunas reflexiones, como un simple periodista que ha tenido la suerte de seguir bastante de cerca lo que la Organización de Estados Americanos (OEA) llama sin matices proceso de pacificación:
  1. Sobre la conferencia de prensa de ARENA, una inquietud: cuando repartieron las fotocopias del documento a los periodistas presentes, ¿nadie detectó un error tan burdo y desenmascaró a los dirigentes areneros en plena conferencia? Admito que me gustaría haber visto a Robertillo D'Aubuisson cantinflear ante una pregunta tipo: ¿por qué un representante de la MS-13 iba a pedir que sus líderes fueran enviados al penal de la pandilla contraria? Colegas, estamos hablando del principal problema del país, la violencia y su expresión más aguda –las maras–, ¿no les da pena carecer de los conocimientos básicos sobre el fenómeno? En Cojutepeque está el Viejo Lyn, dieciochero por excelencia, y ahí se han hecho al menos una docena de conferencias de prensa desde que inició la tregua. Percatarse del tamal no era resolver el asesinato de Kennedy.
  2. El segundo punto es sobre las negociaciones en sí. El documento, repito, es falso, pero las negociaciones no. Repito: las negociaciones no. El Gobierno del FMLN y Mauricio Funes negociaron con las pandillas y, fruto de esa negociación, llegó la tregua iniciada en marzo de 2012. ¡Pero todo eso lo reveló El Faro hace dos años! Está demostrado hasta la saciedad que existió, aunque Funes haya preferido negar y renegar como niño malcriado atrapado con la boca embadurnada de chocolate pero que niega que mordió el pastel. No es cuestión de fe o de creer a los locos-chivatadas de El Faro. La investigación sobre esas negociaciones (el destape inicial y toda la saga posterior, abanderada a lo largo de año y medio por los periodistas José Luis Sanz y Carlos Martínez, de la Sala Negra) es tan sólida que mereció hace unos meses el primer lugar en el Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación de la IPYS.
  3. Este intento burdo de manipulación a dos semanas para las elecciones es pues doblemente estúpido porque han manipulado para demostrar algo que ya estaba demostrado. Es como si mañana sacaran de la chistera otro “documento ultrasecreto” para “demostrar” que El Salvador abrió relaciones diplomáticas con Cuba.
  4. Si en cada campaña electoral salen con un invento de estos es porque les funciona. Es decir, le pese a quien le pese, y consciente de que amigos no voy a hacer con esta afirmación: al salvadoreño promedio le gusta que le den atol con el dedo. Nos falta cultura política, formación e independencia intelectual. Menos rebaño y más ciudadanía.
  5. El rebaño arenero en las redes sociales se lanzó a replicar las acusaciones de sus dirigentes, y el rebaño efemelenista, a replicar la falsedad del documento, sin que ni unos ni otros entraran a valorar el hecho de la negociación. Un dato ilustrativo: el tuit en el que evidencié la falsedad de documento fue retuiteado por más de cien personas personas y sumando, mientras que el tuit en el que decía un minuto después que, a pesar de la falsedad de esta hoja, el FMLN y Funes sí habían negociado con las pandillas solo lo retuitearon 17 personas. No se engañen. Los rebaños, rojos o tricolores, rebaños son.
  6. Replico íntegro el tuit que posteé ayer: “El tema de las pandillas es lo suficientemente complejo y doloroso como para que unos y otros lo usen como arma electoral. ”
  7. Y sobre el hecho de la negociación. Con el millón de peros que tiene, el proceso de pacificación iniciado en marzo de 2012 es de lo poco interesante que ha hecho este Gobierno, aunque no se atreva a asumirlo porque cree se dejan llevar más por las encuestas que por el interés de los salvadoreños. Qué lejos estamos de Colombia, y me refiero a madurez, no a kilometraje. Hace dos años teníamos 13-14 asesinatos al día. Hoy, incluso con el repunte y con las masacres de los grupos de exterminio, estamos en 7-8, y por larguísimos períodos de la tregua nos hemos movido en cifras de 5-6. Entiendo que alguien que vende ataúdes o arreglos florales no esté conforme con el nuevo escenario pero, fuera de esos gremios, me parece kafkiano que no se ponderen esas cifras en su justa medida, como las valoran la OEA y cualquiera que juzgue en frío los datos, sin pasiones ni prejuicios. Que todavía falta un mundo por hacer, que la situación que se vive en infinidad de comunidades (y enfatizo lo de las comunidades, porque me late que muchos de los que más se quejan viven en residenciales amuralladas y viajan en carro) aún es irrespirable, que el Estado debería ser más eficaz contra los pandilleros en su combate y en su inserción... todo eso es cierto, pero es absurdo negar que la negociación Gobierno-maras es lo más interesante y sobre todo EFECTIVO que ha ocurrido en materia de seguridad pública en la última década, caracterizada por un manodurismo visceral de distintas intensidades que no hizo sino agravar el problema.
  8. Previsible, pero no por ello menos triste comprobar que en la campaña la tregua haya terminado convertida en arma arrojadiza entre los dos rebaños. Parece como si hubiera gente que solo dormirá a gusto cuando regresemos a los 14 salvadoreños asesinados cada día. Y tendrá un orgasmo mental perpetuo si nos instalamos en los 20 de la primera mitad de los noventa.
  9. Y termino por donde empecé. De madrugada leí las ediciones digitales de El Diario de Hoy, La Prensa Gráfica y El Mundo, y lo publicado –el tono, el despliegue desmedido y los énfasis– evidencia a mi juicio dos cosas. Uno, que era una campaña orquestada y que los periódicos forman parte de ella; no he leído nada sobre el documento falso, a pesar de la eclosión en las redes sociales, y si una fuente te quiere colar una información falsa, lo mínimo es poner en cuarentena todo lo demás, lo mínimo, y no hacerlo tema del día, madera y darle tres o cuatro páginas. Y dos, y esta es la que más me apena, que los diarios salvadoreños –y por extensión, sus periodistas, aunque escribo esto consciente de que en esas cabeceras hay no solo grandes profesionales, sino grandes amigos– siguen secuestrados por la derecha económica y política. Entre 2001 y 2009 trabajé año y medio en El Diario de Hoy y más de seis años en La Prensa Gráfica –trabajos de los que estoy muy orgulloso y que fueron auténticos pilares de mi formación como periodista y personal–, y sé tantito de lo que hablo, pero pasan los años, y uno siempre tiene la esperanza de que ese cáncer del servilismo que padece el periodismo se cure. Pero no.
Perdón por el desahogo, y gracias si alguno llegó hasta aquí. 


lunes, 12 de noviembre de 2012

Los salvadoreños escribimos con las patas

El sábado 29 de septiembre el partido ARENA celebró la asamblea general en la que se ratificó a Norman Quijano como candidato presidencial. Parafernalia tricolor, buses desde el interior del país, sonrisas y abrazos fingidos, fotógrafos por doquier, discursos grandilocuentes… todo normal hasta ahí.

Al lunes siguiente, el sitio de Facebook Sociedad Civil publicó en su muro una foto tomada durante el evento en la que se aprecia a un humilde simpatizante arenero (supuestamente originario de Armenia, en Sonsonate) con una bandera tricolor en la que hay manuscrita una frase con no más de una docena de palabras en la que se cuentan aberraciones gramaticales como “preCente” o “rÓVerto”. 


Fotografía: internet
Esas faltas se van a los penales con las que a diario se leen en cualquier foro en el que participemos salvadoreños, quizá por eso me sorprendió la virulencia con la que se atacó al pobre hombre que cargaba la bandera. La fotografía fue comentada por más de 250 lectores y compartida burlonamente por casi un centenar. Y aunque es cierto que hubo algunas intervenciones apelando a la racionalidad, la inmensa mayoría –repito: inmensa mayoría– de los comentarios fue para denigrar al simpatizante arenero. Aquí un ramillete de intervenciones elegidas al azar, no por ser los casos más sonoros ni mucho menos.
  • Un tal Walter Flores escribía: “tiene como 2 millones de errores de ortografia.... pero que importa si puede votar...” [Sin tildes en la I de “ortografía” y en la E de “qué importa”] 
  • Un tal Carlos Valle: “La ignorancia de el, es el fruto de los gobiernos de arena, el es victima de ese partido” [él, Arena, víctima, coma para separar sujeto y predicado, coma en vez de punto y coma]. 
  • Marina Lara Marroquin: “Ellos se enfocan en la gente mas humilde al cual puden engañar facilmente...” [Ni siquiera su apellido está escrito correctamente]. 
  • Franz Joseph Angel, el racista: “campesino tenian q ser!!!! weno hasta donde llega la ignorancia full” [Cabal, hasta dónde llega la ignorancia]. 
  • Un tal Rubén Cañas: “El Humano sin Educacion es facil de Controlar” [Humano, Educación y Controlar deberían ir sin mayúscula, y faltan las tildes en educación y fácil]. 
  • Miguel Sandoval: “Q lastima me dan esas Personas q ni saben leer y votan sin SABER!!!” [Sin comentarios]. 
  • Un tipo llamado Mario Posada: “Como decia el finado que el poder mas grande de los partidos políticos es el voto de los ignorantes.. y de los ignotantes es el poder mas grande que es el voto... [Habla un tipo inteligente pues]. 
  • John Rivera: “claro ejemplo de como este partido politico se aprovecha de la ignorancia de las personas mas humildes para conseguir votos, no olvidemos que la gente sin eduacion es mas facil de manipular, la gente sin educacion es mas facil de engañar” [¿Y este personaje se atreve altaneramente a medir la educación en función del número de faltas de ortografía?] 
  • Una tal Claudia Chita: “que imagen mas triste...” [Le faltan las tildes a dos palabras y las frases deben iniciar con mayúscula]. 
  • Raphael Alfaro: “Los politicos se valen de la ignorancia del pueblo y es facil manipularlos. Por Eso en el pasado Estaban en contra de la education . La education es la mejor arma para combatir la ignorancia” [Y si nos podemos tan bien la teoría, ¿por qué no lo ponemos en práctica?].
  • Frank Vilorio, el absolutista: “Viejo pendejo innorante” [Vaya pues…].
En El Salvador escribimos con las patas. Da pena ajena que incluso al presidente de la República sea víctima del “creo de que” y del “pienso de que”, por citar un par de ejemplos. Y me consta que pocos escapan al mal de escribir mal: ni siquiera mis alumnos de último año en la Licenciatura de Comunicación Social (una carrera de las llamadas de letras) de la UCA redactaban bien, y me refiero a cuestiones estrictamente ortográfico-gramaticales.

Y si eso es así, si además en teoría la gente que tenemos acceso continuo a internet y a Facebook somos la vanguardia cultural, ¿por qué nos exaltamos para burlarnos de un pobre hombre del interior del país?
¿Arrogancia? ¿Clasismo? ¿Ceguera con matriz política? ¿Estupidez? Es más: ¿por qué te estás sintiendo ofendido por este post?  A saber…

miércoles, 11 de abril de 2012

Efectiva ley antimaras (11-04-2004)

Esta columna de opinión se publicó hoy hace ocho años (el 11 de abril de 2004), en la contraportada de Enfoques, el suplemento de investigación del diario salvadoreño La Prensa Gráfica, bajo el titular “Efectiva ley antimaras”. Revisando archivo di con ella por casualidad hace algunas semanas, y he de reconocer que me sorprendió gratamente comprobar lo claro que tenía el panorama incluso en los albores del torpe manodurismo impulsado por ARENA. Valoren.
Su fecha de caducidad estaba fijada para el miércoles 7 de abril, pero los fabricantes de leyes le añadieron suficiente conservante como para que su vida se prolongue tres meses más. La Ley para el Combate de las Actividades Delincuenciales de Grupos o Asociaciones Ilícitas Especiales, conocida como ley antimaras, sigue siendo el arma con la que el Ejecutivo, sin importar que la Corte Suprema de Justicia la haya declarado inconstitucional, pretende que el país no muera ahogado en sus alarmantes tasas de criminalidad. Poco o nada falta por decir sobre esta normativa, por lo que estas líneas se limitarán a ser una pequeña reflexión sobre su efectividad.

Punto uno. Esta ley ha conseguido enturbiar las relaciones entre los tres poderes del Estado hasta niveles que pocas veces se habían alcanzado en la historia democrática de El Salvador. Los 56 vetos presidenciales dan fe de que la confrontación entre el Ejecutivo y el Legislativo es su estado natural, pero la normativa logró empañar las relaciones con el Judicial, algo mucho menos habitual.

Punto dos. Estos desajustes institucionales quedarían en un segundo plano si se hubiera logrado el objetivo que se presentó como único de la ley: “Liberarnos del flagelo de las maras”, según auguró Francisco Flores en la presentación estelar del plan Mano Dura, realizada el 23 de julio en la colonia Dina de San Salvador. Pero con la polémica ley en vigencia, la PNC reportó 381 personas asesinadas en los meses de enero y febrero de este año. El promedio supera los seis muertos diarios, cifra que nos aleja del sueño de tener un país seguro.

Seis meses de ley antimaras, por lo tanto, no han hecho que se reduzca de forma sustancial la criminalidad y, además, han generado un ambiente de crispación entre los tres poderes estatales.

A pesar de estas realidades tan concluyentes, estoy seguro de que sus promotores no dudan de la efectividad de la normativa. Garantizar “un país seguro” fue uno de los pilares de la exitosa campaña electoral de ARENA y de Elías Antonio Saca, y entre buena parte de la población aún existe la creencia de que con la ley se logrará.

Mareros había en las calles y, después de seis meses, sigue habiéndolos; sin embargo, las cabezas pensantes del partido oficial supieron jugar mejor que sus adversarios con el temor de la ciudadanía. La ley que promovió el Ejecutivo ha cumplido su objetivo, y cinco años de gobierno son una muy buena recompensa.
Un pensamiento en voz alta: ¿vieron el dato de los 6 muertos diarios? Era lo que El Salvador promediaba antes del manodurismo, exactamente la misma cifra de asesinatos que se registra desde que la Mara Salvatrucha y el Barrio 18 acordaron una tregua acuerpada por el Gobierno. Lo que hace ocho años nos parecía una crisis de convivencia que ameritaba mano dura hoy supone un motivo de satisfacción porque hasta ayer teníamos 14 muertos diarios.

Y lo peor es que quienes tomaron aquellas decisiones que han generado tanto dolor, incluso quienes se han lucrado del escenario de terror diseñado, siguen tan campantes, la sangre de sus manos limpiada con telas importadas.


domingo, 12 de diciembre de 2010

Así amenazamos a Monseñor Romero (III)

Primeras semanas de 1979, días aciagos en El Salvador. La represión estatal ha alcanzado niveles nunca antes conocidos por esta generación, y la creciente organización de la izquierda revolucionaria se traduce en acciones cada vez más desestabilizadoras. Paradójicamente, mientras en el país se impone el odio, el Parlamento británico ha hecho pública en noviembre del año pasado su propuesta para que un salvadoreño, Monseñor Óscar Arnulfo Romero, reciba el Premio Nobel de la Paz.

Pero ni eso lo está librando de las amenazas de los escuadrones de la muerte, los grupos “ligados a estructuras estatales por participación activa o por tolerancia” que alcanzaron un control de tal naturaleza que sobrepasó los niveles de fenómeno aislado “para convertirse en instrumento de terror y de práctica sistemática de eliminación física de opositores políticos”, dirá el informe de la Comisión de la Verdad cuando termine la guerra. A Monseñor Romero, de hecho, lo asesinará un escuadrón de la muerte, el encabezado por Roberto d’Aubuisson, un siniestro personaje a quien tres décadas después todavía cientos de miles de salvadoreños le rendirán pleitesía con su voto. ¿Se puede idolatrar a la persona que mandó asesinar a un Nobel de la Paz en potencia? En El Salvador... (Este relato puede leerlo completo pulsando aquí)

Fotografía: Roberto Valencia

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