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martes, 13 de diciembre de 2016

Nayib quiere ser presidente de El Salvador


Dice Nayib que aún no era el momento. Dice que rechazó una y otra y otra vez la generosa oferta de la candidatura para la Alcaldía de San Salvador que le hizo el partido oficial. Los más altos dirigentes del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), dice, se lo pidieron en persona, pero que en cada reunión convocada para abordar el tema se zafó con delicadeza: que muy agradecido, pero que aún no era el momento.

Nayib Armando Bukele Ortez era la figura emergente en el desolado panorama político salvadoreño que dejaron las elecciones presidenciales de inicios de 2014; la más firme promesa entre los de su generación, quizá la única. Nacido en julio de 1981 –todo un millennial–, Bukele gobernaba entonces un pequeño municipio-dormitorio en el extrarradio de la capital llamado Nuevo Cuscatlán, pero su proyección era ya la de un líder de ámbito nacional. Por eso el FMLN, la exguerrilla reciclada en partido que arrastra un serio problema de renovación de cuadros, lo consideró como la opción más viable para tratar de arrebatar la capital del país a Norman Quijano, un político del derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) con seis años como alcalde y bien parado en las encuestas de opinión.

Dice Nayib que aún no era el momento, y por eso rechazó.

Pasadas las fiestas al Divino Salvador del Mundo de aquel 2014, que paralizan el país durante la primera semana de agosto, quedó para cenar con dos de sus asesores de mayor confianza en Humo, un restaurante de la Zona Rosa. Las encuestas internas no le sonreían, entre ocho y diez puntos abajo de Norman Quijano a medio año de la cita con las urnas. Pero uno de los comensales, un cerebro de la consultora guatemalteca Vox Latina, lo retó: te apuesto mi carrera a que ganarías esta elección.

No fueron la convicción de su amigo y asesor ni sus conocimientos en marketing político los que convencieron a Nayib. El argumento que revirtió su decisión de rechazar la candidatura fue más ambicioso: “No entendés algo que ni siquiera el Frente entiende –escuchó de boca de su amigo–. A sabiendas o sin saberlo, el FMLN te está entregando el futuro de la izquierda, y vos lo estás rechazando”.

“Y yo no sé qué parte del cerebro se activó”, dice Nayib, “pero en ese segundo me dije: acepto”.


Foto Facebook Nayib Bukele.
Aceptó. Menos de dos semanas después, su candidatura fue lanzada con bombo y platillo. Ganó las elecciones con holgura. Devino el alcalde más joven en la historia reciente de la capital. Y, quizá lo más relevante en su estrategia de vida, logró el mejor de los escaparates para el que es su gran ambición: convertirse más temprano que tarde en el presidente de la República de El Salvador.

Nayib, el mesías

Desde hace un par de años, el político de moda en El Salvador tiene nombre: Nayib. Es joven, rico, sofisticado, resultón ante las cámaras, emprendedor, se fotografía con perritos rescatados de la calle, se casa en plena campaña electoral con su novia de una década, es todo un fenómeno en las redes sociales… No hay competidor que le haga sombra en popularidad, y su estrella brilla aún más entre los votantes jóvenes. No es muy aventurado afirmar que es la persona que más entusiasmo ha despertado en la sociedad salvadoreña desde el triunfo electoral en 2009 de Mauricio Funes, el primer presidente efemelenista, que en la actualidad está procesado por enriquecimiento ilícito y exiliado en la Nicaragua de Daniel Ortega.

Para conocer las esencias del fenómeno Nayib hay que poner atención a cuatro elementos. Uno: su corta pero fulgurante carrera bajo la bandera del FMLN, un partido de la órbita chavista que a priori no engrana con la clase social de la que siempre ha formado parte el alcalde de San Salvador, en el estrato más privilegiado. Dos: una celebrada gestión en Nuevo Cuscatlán, el pequeño municipio que gobernó bajo la bandera efemelenista durante el trienio 2012-2015. Tres: una estrategia de comunicación de posicionamiento personal que prioriza internet y las redes sociales (sobre todo Twitter y Facebook) sobre los esquemas comunicativos tradicionales, estrategia polémica pero que hasta la fecha le ha generado más réditos que sinsabores. Y cuatro: su nombre y su apellido, de origen árabe-palestino en un país que se llama El Salvador y que en su bandera y en su escudo incluye la palabra ‘Dios’ en la leyenda, en alusión al dios cristiano; Nayib Bukele no se entiende sin Armando Bukele Kattán, padre y mentor, empresario exitoso que amasó su fortuna con una pequeña fábrica de camisas como punto de partida, máximo líder de la pequeña comunidad musulmana salvadoreña hasta su fallecimiento en noviembre de 2015, y amigo íntimo del referente histórico del FMLN, de Schafik Hándal (1930-2006), por sus orígenes palestinos compartidos y sus inquietudes intelectuales comunes en torno a la Universidad Nacional de El Salvador.

“Mi papá era musulmán, y mi mamá es católica; yo creo en dios, aunque no tanto en las religiones organizadas, y de hecho me gusta leer más la Biblia que el Corán”, dice Nayib, concertador, en un tema que sabe que en un país como El Salvador puede resultarle nocivo.

Sobre esos cuatro elementos, que bien podrían representar los cuatro puntos cardinales del fenómeno Nayib, una carpa lo cubre todo: su deseo por convertirse en presidente de El Salvador, deseo que ni siquiera se esfuerza por disimular. Incluso tiene acuñada una frase de corte populista que utiliza de manera recurrente: “El dinero alcanza si nadie roba”.

“Él quiere ser presidente y en su entorno todos hablan de eso”, confiesa para esta semblanza, bajo condición de anonimato, uno de sus colaboradores cercanos. “Quiere ser presidente: eso no lo dudés”, apostilla otra persona de su círculo cercano.

Desde el 1 de mayo de 2015 Nayib es el alcalde de la capital de la República, el trampolín que catapultó a Casa Presidencial a dos de sus últimos siete inquilinos. Está ya en las grandes ligas de la política salvadoreña, y lo está de la mano del FMLN, el partido que gobierna el país desde 2009.

Pero ¿cómo un millennial pudo ganarse la confianza de los viejos comandantes? En cuatro palabras, como proveedor de servicios; en dos, como empresario.

Con apenas 18 años recién cumplidos y con el apoyo de su padre, Nayib creó su propia agencia de publicidad y ofreció sus servicios al cliente con el que ninguna de las agencias del establishment quería trabajar: el único partido que entonces tenía posibilidades reales de arrebatar el Ejecutivo al oficialista ARENA, como a la postre sucedió. Les trabajó –a crédito, en ocasiones– las campañas electorales del 2000, 2003, 2004, 2006, 2009 y 2012. Poco a poco, su rostro y su peculiar nombre ganaron peso en los estrechísimos círculos en los que se toman las decisiones dentro del FMLN. Nayib disfrutó como propios los sonoros triunfos de 2003, cuando el partido por primera vez se convirtió en la fuerza más representada en el Legislativo; de 2009, cuando Mauricio Funes obtuvo la presidencia; y el de 2014, cuando el veterano excomandante guerrillero Salvador Sánchez Cerén sucedió a Funes en el Ejecutivo.


Foto Facebook Nayib Bukele.
Nayib tuvo un rol creciente en las campañas de comunicación y, quizá lo más significativo, logró convencer a sus clientes de que su apoyo a la sigla y a su ideario no se trataba nomás de un trabajo.

San Salvador camina

Después de casi año y medio con las riendas de la capital, la popularidad de Nayib se mantiene firme. LPG Datos, la unidad del diario La Prensa Gráfica que realiza encuestas, publicó la última semana de agosto su más reciente estudio sobre líderes políticos salvadoreños: el 65 % de los encuestados dijo tener una opinión buena o muy buena de Nayib, un porcentaje insólito en un país altamente polarizado como El Salvador, y con el agravante de que las simpatías se han incrementado desde que inició su gestión en la capital.

El segundo político en un listado de 29 personalidades, el vicepresidente de la República, Óscar Ortiz, se queda en el 48 % de opiniones favorables, amén de que las desfavorables duplican las que genera Nayib.

En su primer año al frente de San Salvador, Nayib puede poner sobre la mesa un ramillete de obras de gran calado que sin duda contribuye a sus buenos números en las encuestas. Se ha embarcado, por ejemplo, en un ambicioso plan por renovar, ampliar y optimizar todo el alumbrado público. También ha dignificado el popular campo de la feria de las fiestas agostinas, el utilizado con mayor recurrencia por los salvadoreños de recursos limitados, aquellos que no pueden disfrutar de opciones de diversión más onerosas. Y un tercer ejemplo de su gestión, el más ambicioso de todos, es la recuperación de las cuadras más emblemáticas del laberíntico y caótico Centro Histórico, que avanza a un ritmo nunca antes visto, a pesar de que implica enfrentarse a verdaderos ‘poderes’ como lo son las asociaciones de vendedores informales y las propias maras.

Nayib quiere ser presidente y, para conseguirlo, necesita una gestión exitosa al frente de la Alcaldía de San Salvador. Necesita resultados. Son su combustible. “El dinero alcanza si nadie roba”, repite cada vez que tiene ocasión.

Pero el cóctel de su popularidad tiene al menos otros dos ingredientes. El primero es un distanciamiento calculado del partido FMLN, que partió desde la renuncia al color rojo durante la campaña electoral para sustituirlo por un ambiguo azul turquesa, hasta aspectos menos simbólicos; no son pocos los encontronazos dialécticos que Nayib ha tenido con la dirigencia de su partido, al punto de que cuadros efemelenistas han salido por la puerta de atrás del equipo gerencial de la municipalidad. El 30 de agosto Nayib publicó en su cuenta de Facebook un artículo de opinión en el que instaba al FMLN a distanciarse de los corruptos: “Seguir defendiendo a corruptos no va a solucionar el problema de nadie; a la larga, ni el del mismo corrupto. Destituirlos podría generar un poco de ruido mediático en el momento, pero a la larga será mejor para todos”. Lo hizo apenas una semana antes de que trascendiera que el expresidente Mauricio Funes había solicitado, con la venia del partido, asilo político en Nicaragua.

El segundo ingrediente que abona a la popularidad son los gestos de corte populista en causas que gozan de aceptación creciente. Nayib hace guiños constantes y premeditados a los amantes de los animales, al feminismo no radicalizado, a los críticos de los periódicos más influyentes, a la juventud en general, a colectivos tradicionalmente ignorados como skaters o grafiteros, a deportistas, a artistas, a…

“Yo hace un par de años era popular porque había manejado bien un pueblito pero, en realidad, no era nadie, y sin pedigrí político”, dice Nayib.

Hoy es alguien. Hoy es el político salvadoreño mejor evaluado. Lo sabe. Y basa su buen posicionamiento en tres pilares: obras de impacto social, distanciamiento medido del FMLN y guiños populistas. Esa estrategia le ha garantizado una presencia constante en la agenda nacional.

Asesores, asesores, asesores

Con Nayib hay un margen para la improvisación, pero casi todo –incluso lo que parece espontáneo– está atado y bien atado desde antes. Nayib invierte en asesores políticos y de imagen, salvadoreños algunos, pero sobre todo de otros países centroamericanos, con una especial debilidad por los costarricenses.

En sintonía con la importancia que da a las redes sociales, es un secreto a voces que Nayib apuesta desde hace años por mantener estructuras de apoyo y aplauso –y de ataque sistemático a críticos y detractores– vía empresas que en El Salvador ya se conocen popularmente como ‘Trol centers’.

Los ‘Trol center’ que lo apoyan tienen una cuota importante de responsabilidad en la popularidad de Nayib, sobre todo entre los votantes más jóvenes. Pero su confianza ciega en este tipo de herramientas le ha supuesto también el que hasta la fecha es el mayor escándalo de su corta carrera política.

Personas muy cercanas a Nayib, tanto en el ámbito personal como profesional, están en la actualidad procesadas por clonar los sitios web de los diarios La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy –los dos con mayor circulación del país– para crear campañas de apoyo al alcalde de San Salvador. El que ha sido presentado por la Fiscalía General de la República como el cerebro es José Carlos Navarro, un amigo y estrecho colaborador. Y entre los involucrados está Sofía Medina, también amiga y gerente de Comunicación Social de la municipalidad, cargo al que llegó por haber sido empleada de Nayib durante largos años en su agencia de publicidad.

Lejos de admitir el yerro como un ‘pecado de juventud’ que quizá ya estaría olvidado, el alcalde optó por defender a capa y espada a sus amigos y subordinados, por victimizarse, por atacar a los dueños de los periódicos que emprendieron acciones legales, y hasta por emprender medidas desesperadas y de talante antidemocrático, como convocar a una multitudinaria y poco amistosa manifestación frente a una de las sedes de la Fiscalía.

No es su único tropiezo. La importancia trascendental que Nayib otorga a la familia –algo heredado de su idolatrado padre, Armando– y a las personas que le han demostrado confianza lo han llevado a saturar los puestos de mayor responsabilidad con familiares y amigos de confianza. El pasado 7 de septiembre, el Tribunal de Ética Gubernamental lo sancionó con una multa de 10 salarios mínimos, unos 2,500 dólares, por haber designado a su hermano, Yamil Bukele, como presidente del Instituto Municipal de Deportes.

Hay quien cree que, aunque no se ha destapado ningún caso de corrupción en la alcaldía, es solo cuestión de tiempo que pase, habida cuenta la red de intereses en los cargos más influyentes y la frecuencia con la que se recurre a las contrataciones directas –en lugar de licitaciones públicas– para adjudicar servicios o realizar compras.

“Su discurso es pegador, pero no es potente”, dice otro colaborador cercano, en una crítica directa a las esencias del fenómeno Nayib. “Apela a lo sensorial, pero puede llegar a hartar, porque es como escuchar siempre canciones de Arjona”, agrega.

¿Presidenciable en 2019?

El calendario electoral en El Salvador juega a favor del deseo vital de Nayib por convertirse en presidente de la República. En el primer trimestre de 2018 se celebrarán elecciones municipales, en las que, salvo descalabro de última hora o ruptura abrupta con el FMLN, la reelección suena como la opción más viable. Nayib da por hecho que el partido le permitirá postularse de nuevo. Exactamente un año después habrá presidenciales.

En la política salvadoreña, sería un error dar por cerrado con tanta antelación algo así, pero el FMLN, el partido de los excomandantes lastrado por el serio problema de renovación de cuadros, ha hecho saber a Nayib que elegirá a un cuadro efemelenista, a un militante de toda la vida, para aspirar a la presidencia en 2019. Aún faltan más de dos años, pero los hoy mejor posicionados son el ministro de Obras Públicas, Gerson Martínez, y el ministro de Relaciones Exteriores, Hugo Martínez. “Lo veo como casi un imposible”, respondió Nayib cuando en julio fue cuestionado por el periódico digital El Faro sobre si cree tener opciones de convertirse en el candidato presidencial por el FMLN.

Nayib quiere ser presidente de El Salvador. Con su equipo de asesores, con estudios y encuestas sobre la mesa, ha valorado la opción de lanzarse como candidato de un partido que no sea el FMLN, idea que cuesta digerir en un país polarizado hasta las entrañas y en el que las siglas FMLN y ARENA tienen un piso de simpatizantes con fidelidad a prueba de bombas.

Desde que Nayib se ha convencido de que el Frente no lo propondrá como candidato presidencial, han arreciado sus dardos contra la dirigencia y contra las políticas que desarrolla el Ejecutivo. El 13 de septiembre cargó contra el gobierno central con una seguidilla de tuits en los que acusó a distintos ministerios y secretarías de “volverse hostiles contra el proyecto de recuperación del Centro Histórico”.

Pero se trata de Nayib, el presidenciable. Quizá sea una vuelta más en el distanciamiento calculado con el partido que le ha permitido ser político. O quizá no, y esta vez se esté gestando una verdadera ruptura entre el efervescente Nayib y el acartonado FMLN. Nada está escrito. Las presidenciales de 2019 se escuchan todavía lejanas. La única certeza es que, más temprano que tarde, Nayib quiere ser presidente de El Salvador.


Foto Facebook Nayib Bukele.
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Este artículo se publicó originalmente en la edición #177 de la revista Contrapoder, de Guatemala, bajo el título 'De vocación, presidente'.

martes, 11 de octubre de 2016

Ojalá fuera cierto que los homicidios han bajado un 70 % en San Salvador

Lo primero, los datos duros, que trataré de exponer de manera aséptica.
Uno. La Policía Nacional Civil (PNC) registró en el municipio de San Salvador 323 asesinatos desde el 1 de enero hasta el 31 de agosto de 2016. En idéntico período de 2015 se cometieron 339 homicidios. En 2014, 216. Y en 2013, el año más intenso de la Tregua, 125 en esos mismos ocho meses. En términos porcentuales, el municipio de San Salvador presenta este año un descenso del 5 % respecto a 2015, que resultó el más violento del siglo XXI. Pero comparado con 2014 y 2013, los asesinatos en la capital han aumentado un 50 % y un 158 % respectivamente.
Dos. Si el corte lo hacemos desde el 1º de abril, cuando el Gobierno de la República comenzó a implementar las medidas excepcionales y las tres pandillas anunciaron un cese unilateral de la violencia, San Salvador –la ciudad; no el departamento, no el área metropolitana– ha pasado de promediar 51 homicidios cada mes, a 34. El descenso es del 33 %, una cifra importante e incluso esperanzadora, pero que palidece si se tiene en cuenta que a escala nacional, en el mismo intervalo, la reducción ha sido del 46 %.
Tres. Si nos remitimos al indicador de referencia en todo el mundo, la tasa de homicidios por cada 100,000 habitantes, San Salvador está repitiendo como la cabecera departamental más violenta de El Salvador. Proyectados los datos hasta el 31 de agosto para todo 2016, la tasa es de 195 asesinatos por cada 100,000 capitalinos. Le siguen San Miguel, con 107; y Usulután, con 97. Entre las menos violentas, Chalatenango, con 24 homicidios por cada 100,000 habitantes; y Santa Tecla, con 40.
Cuatro. El ‘Listado de las 50 ciudades más violentas del mundo en 2015’ lo elabora una oenegé mexicana llamada Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal. Como ya detallé en esta entrada publicada a finales de enero, el estudio presenta serias carencias metodológicas, pero, para el caso que nos ocupa, dos son las características que conviene tener presentes: una, que el nuevo listado se dará a conocer en enero, por lo que nadie en octubre puede aseverar qué ciudades estarán entre las diez más violentas, las que entrarán o las que saldrán; y dos, que la oenegé mexicana no toma la ciudad de San Salvador como parámetro, sino que establece las 14 ciudades del Área Metropolitana de San Salvador como una entidad, por lo que el puesto que ocupe ‘San Salvador’ dependerá no solo de lo que ocurre en el Centro Histórico, sino del comportamiento de los homicidios en el resto de la capital, y en Santa Tecla, y en Soyapango, Ilopango, Nejapa, Mejicanos, Antiguo Cuscatlán…
Punto y aparte.
Aportados estos datos sobre las verdaderas cifras de asesinatos que se cometen en la capital y sobre cómo se elabora el ránking de las ciudades las violentas del mundo, agrego unas reflexiones personales sobre lo que se está publicando en torno a la inseguridad en San Salvador, y sobre el manejo malicioso y/o ignorante que se está haciendo de la información.
Uno. En los ocho primeros meses de 2016, los asesinatos en la ciudad de San Salvador han descendido, sí, pero en una proporción muy inferior al resto del país. Si me permiten la comparación, e imaginamos un aula en la que los alumnos avanzan y aprenden a ritmos diferentes, la ciudad que gobierna Nayib Bukele sería, en materia de seguridad pública, uno de los estudiantes con peores resultados.
Dos. Desde antes incluso de que se implementaran las medidas extraordinarias, el Distrito Centro Histórico está siendo objeto de una agresiva militarización vía PNC y Fuerza Armada. Este parece ser el detonante principal del descenso de los homicidios, más significativo en ese pequeño sector de la ciudad. Pero es un grave error extrapolar los datos parciales de la subdelegación Centro de la PNC a todo el municipio –hay subdelegaciones policiales en el barrio San Jacinto y en las colonias Miramonte y Escalón–, y mucho más grave aún realizar inferencias para todo el área metropolitana con datos extraídos del Distrito Centro Histórico.
Tres. No es lo deseable, pero uno puede llegar a entender que el poderoso entramado propagandístico y de culto en torno a la figura del alcalde (pagado en parte con nuestras tasas e impuestos) trate de magnificar supuestos logros propios o datos y hechos que de alguna manera favorecen o enaltecen la gestión. Lo que como periodista me cuesta digerir más es que haya reporteros, editores y medios –que se definen como tales– que no sean capaces de separar el trigo de la paja, de contrastar la información que airea una u otra fuente, o de hacer análisis básicos que evidencian que los titulares del tipo ‘San Salvador sale de la lista de las 10 ciudades más violentas del mundo’ son pura ciencia ficción, invenciones sin sustento alguno.
Y cuatro. Vivo en San Salvador. Mis hijas viven en San Salvador, estudian en San Salvador. Mi esposa ídem. Viajo en bus por San Salvador. Camino seguido por San Salvador, también por el Centro Histórico. Almuerzo con regularidad en el mercado Central, voy al Estadio Cuscatlán, visito la cripta de Romero… Ojalá fuera cierto lo que en la tarde del 10 de octubre tuiteó el alcalde Nayib Bukele: “¡Una baja del 70% en homicidios en toda la ciudad!”, atribuido sin matices “al reordenamiento, los planes de reconstrucción del tejido social, los planes de inclusión, la iluminación de todo San Salvador y el inicio de la revitalización del Centro Histórico”. Ojalá fuera cierto, lo digo de corazón, pero no lo es.

viernes, 1 de enero de 2016

El ciberalcalde de San Salvador


ADVERTENCIA: En este artículo se hablará sobre Nayib Bukele, alcalde de San Salvador, pero no se hará desde trinchera alguna: si usted forma parte de cualquiera de los rebaños de admiradores o detractores que esperan alabanzas gratuitas o ataques infundados contra él, mi recomendación es que suspenda la lectura tras este párrafo.
***
El año 2015 nos deja la confirmación del peso creciente de las redes sociales en la política salvadoreña. Twitter y Facebook son un terreno de juego cada vez más influyente, que roba más tiempo y recursos a los asesores de imagen de partidos y de candidatos. Y cuando se juntan los conceptos ‘redes sociales’ y ‘política salvadoreña’, no hay duda de que la estrella indiscutible es Nayib.
Para cualquiera que pase sus ratos en Twitter o Facebook lo que acabo de afirmar le sonará a obviedad, pero incluso a las obviedades más obvias conviene encontrarles algún asidero.
Yo me he terminado de convencer de que Nayib es el jefe de jefes de la Guanaxia este 31 de diciembre, que por curiosidad chequeé cuáles habían sido mis tuits con mayor difusión, y comprobé que los cinco más sonados tienen como protagonista al que con cariño me atrevo a llamar el ciberalcalde de San Salvador.
Me explico: Twitter tiene una herramienta que se llama Analytics, que mide el impacto de los tuits propios y les adjudica un número de ‘Impresiones’, que define como el “número de veces que los usuarios vieron el Tweet en Twitter”. Pues bien, no importa si mis comentarios eran críticas o guiños a su gestión o sus palabras, el solo hecho de mencionar a Nayib Bukele hizo que el tráfico se disparara, por encima de las 15,000 impresiones.
Como periodista de la Sala Negra, yo no cubro política ni municipalismo, ni siquiera cubrí la campaña electoral. Si alguien me sigue en Twitter, ya sabe que el grueso de mi comentarios son sobre la situación de inseguridad en general, y sobre el fenómeno de las maras en particular. Por eso me sorprendió tanto ver que los escasos tuits dedicados al alcalde copan la clasificación de los más vistos, incluso por encima de algunos sonoros encontronazos que protagonicé con personajes como Mauricio Funes o Walter Araujo.
Quizá algunos lo juzguen como una exageración, pero siento que Nayib tiene tanto pegue en las redes sociales salvadoreñas que se ha convertido en una especie de Rey Midas. Apostaría dos dedos a que este post que están leyendo será el más leído entre los cuatro que he publicado en este blog, solo por el hecho de que hablo sobre Nayib. Ya les contaré.
Pero más allá de la anécdota personal, lo que está a la vista de todos. Primero, que la cuenta en Twitter de Nayib tiene –mientras escribo estas líneas– 211,000 seguidores, que hacen ver como aprendices a políticos como Johnny Wright (6,300), Jorge Velado (20,700), Guillermo Gallegos (22,800), Lorena Peña (23,600) o Ana Vilma de Escobar (33,400). Incluso los 44,000 del expresidente Mauricio Funes palidecen si se tiene en cuenta que se trata de un activo comunicador que fue presidente de la República en los años del bum de las redes. El propio Salvador Sánchez Cerén tiene solo 75,400 seguidores; y Norman Quijano, exalcalde y excandidato a la Presidencia, sería el segundo político con mayor tirón, pero con apenas un tercio de los seguidores que acumula Nayib.
No es solo cuestión de seguidores. Nayib ha hecho de las redes sociales un pilar de su imagen. Paga campañas en Facebook, por ejemplo, para que sus mensajes tengan mayor difusión, incluso algunos de índole personal, como cuando hace pocas semanas falleció su padre.
Sin menospreciar a los miles de salvadoreños que ven en él una real esperanza de cambio, en su éxito en las redes también ha influido la existencia de los ya famosos troll-center. Los financien o no Nayib o personas de su entorno, no hay duda de que los que lo ensalzan son más numerosos y mejor organizados que los que lo critican.
Y por último, pero no menos importante, es justo mencionar que Nayib –bien sea por la edad, la formación o...– está haciendo un uso innovador e inteligente de las redes, con la explotación de golpes que seguramente no agraden a todos, pero que al final del día le generan más simpatías que rechazos, como subirse al Tagadá, pelearse en público con los periódicos de referencia, o posar con cachorritos decomisados en la calle.
El año recién concluido nos deparó la consolidación del primer ciberpolítico salvadoreño. Incluso la reciente amenaza de abandonar el FMLN si este partido –su partido– apoya la reelección del exfiscal Luis Martínez cabe interpretarse como una consecuencia de lo fuerte que se siente en un terreno en el que parece no tener rivales: las redes sociales.
Si en unas elecciones votaran solo tuiteros y feisbuqueros, seguramente Nayib arrasaría… pero las redes sociales, tan clasemedieras y con tanto ruido generado por trolls y borregos partidarios, distan mucho de representar la sociedad salvadoreña en su conjunto. Pero eso Nayib lo sabe mejor que nadie, ¿o no?

sábado, 22 de febrero de 2014

Palabra de cronista: Homenaje a Cataluña


De libro Homenaje a Cataluña, del cronista británico George Orwell (Eric Blair). Este es un ejemplo de periodista involucrado hasta las últimas consecuencias en su reporteo. Obvio que también por convicciones personales, pero Orwell pasó casi un año integrado en las milicias del Partido Obrero Unificado Marxista (POUM), durante la Guerra Civil española, para escribir luego esta visión única de uno de los conflictos bélicos más sangrientos y complejos de todo el siglo XX.

Este es un fragmento del capítulo 9. Orwell regresa a Barcelona con un permiso de quince días después de permanecer más de tres meses en el frente de Aragón. Es mayo de 1937. Justo estallan los violentos choques armados entre entre anarquistas y trotskistas por un lado, y las fuerzas leales al Estado republicano por otro, que dejaron unos 500 muertos y se conocen como los 'Sucesos de Mayo'.
Se oían tiros a lo lejos y las calles estaban desiertas. Todo el mundo decía que era imposible subir por las Ramblas. Los guardias de asalto habían tomado posiciones en varios edificios desde los que se dominaba la calle y disparaban a todo el que pasara. Aun así me habría arriesgado a volver al hotel, pero circulaba el rumor de que atacarían el comité local en cualquier momento y se decía que era mejor quedarse allí. En todo el edificio, en las escaleras y fuera, en la acera, había grupos de personas que hablaban nerviosos. Nadie parecía saber lo que pasaba. Lo único que pude deducir fue que los guardias de asalto habían atacado el edificio de la Telefónica y tomado posiciones en puntos estratégicos desde donde controlaban otros edificios propiedad de los trabajadores. Se tenía la impresión general de que los guardias de asalto iban a por los de la CNT y los obreros en general. En curioso que, en aquel momento, nadie pareciera culpar al gobierno. Las clases humildes de Barcelona veían a los guardias de asalto como una especie de Black and Tans [Los Black and Tans fueron una fuerza paramilitar reclutada en Gran Bretaña y enviada a Irlanda para reprimir las revueltas del Sinn Feinn de 1919 y 1920. (N. del T.], y todo el mundo parecía dar por supuesto que habían iniciado el ataque por iniciativa propia. En cuanto supe lo que ocurría me sentí aliviado. La cosa estaba clara. De un lado estaba la CNT, del otro la policía. No siento especial simpatía por el “obrero” idealizado por los comunistas burgueses, pero cuando veo a un obrero de carne y hueso enfrentado a su enemigo natural, el policía, no necesito preguntarme de qué lado estoy.

sábado, 15 de febrero de 2014

"Gora El Salvador!"

Foto Roberto Valencia
Francisco Mena Sandoval, nervioso, trata de colocar la insignia del FMLN a Kitxu, emocionado casi hasta el llanto. La insignia cae al suelo. Mena Sandoval y Kitxu amagan una búsqueda, pero optan por fundirse en un abrazo. Las 200 personas presentes en auditorio aplauden la torpeza entrañable. “Las emociones siempre han unido al pueblo vasco y al pueblo salvadoreño”, ha dicho Mena Sandoval hace apenas unos minutos, como si presintiera lo que iba a ocurrir.

Francisco Mena Sandoval es el excapitán Mena Sandoval, el comandante Manolo, un histórico del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), el miembro de más alta graduación de la Fuerza Armada que, seducido por Joaquín Villalobos y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), desertó y se integró en la guerrilla para la Ofensiva Final, la de enero de 1981, que no finalizó nada pese a la sonoridad del nombre. Desde hace una década Mena Sandoval reside en Barcelona y, junto a Jorge Palencia, ha sido y es uno de los interlocutores del Frente en Europa. También es el cónsul del Gobierno de El Salvador en la capital catalana.

Kitxu es Iñaki Gonzalo Casal, hasta hace dos meses encarcelado por integrar la banda armada independentista Euskadi Ta Askatasuna (ETA). En octubre de 1994 fue detenido bajo acusación de ser el líder del Comando Lambroa, juzgado, y condenado a 67 años de prisión, de los que ha cumplido más de 19. Periodista en ejercicio hasta la detención, a Kitxu en la cárcel se le encendió una pasión por la lucha del pueblo salvadoreño contra la dictadura militar, canalizada a través del FMLN. Kitxu nunca ha estado en El Salvador, pero ha escrito un par de libros sobre el país, con la guerra con telón de fondo. “Te felicito de todo corazón; eres más salvadoreño que cualquiera de nosotros”, le ha dicho Mena Sandoval. 

El incidente de la insignia ha tenido su preámbulo, sus frases significativas.

—Ahora quisiera entregar algo que para cada de uno de nosotros es un símbolo de lucha, como son las letras, Farabundo Martí para la Liberación Nacional, y quisiera llamar a Kitxu –ha dicho Mena Sandoval.

El público -vascos en su inmensa mayoría y un puñado de salvadoreños- ha correspondido con un sonoro aplauso el improvisado gesto hacia el etakidea (miembro de ETA). Kitxu ha subido al escenario.

—Le quiero entregar estas letras, FMLN, que para El Salvador y para el País Vasco sé que son muy significativas, y quiero agradecer todas las palabras, y todos los deseos, y todos los espíritus de lucha que nos han unido en este acto. Muchas gracias nuevamente por invitarme, porque estoy contento de estar aquí con ustedes. Y ahora quiero colocar el pin del FMLN al compañero. 

Ahí es cuando se le ha caído una parte de la insignia a Mena Sandoval y, como en una primera y rápida mirada al suelo no ha aparecido, se han fundido en un abrazo.

El militante de ETA desciende ahora las escaleras. Mena Sandoval identifica sobre el tablado la piecita rebelde, la recoge con delicadeza, y cuando desciende se la entrega a Kitxu, ya en su butaca. 

Después de este homenaje, sin duda el momento estelar de lo que se promocionó como el “acto político” de una jornada solidaria, dos niños –niño y niña– bailan una danza vasca muy ceremoniosa llamada aurresku, depositan luego flores frente a las fotografías de tres vascos que murieron en El Salvador incorporados en la guerrilla, y más luego se canta la Internacional en euskera, con la letra en una pantalla gigante como si fuera karaoke.

Las últimas palabras que se escuchan por el micrófono, sobre el retumbo de aplausos, son: “Gora El Salvador!”, que significan ¡Viva El Salvador! 

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Hoy es domingo 26 de enero de 2014. Es mediodía y en la fachada principal del Centro Cultural Iortia hay una pancarta que dice: “El Salvador bihotzean. Aurrera El salvadoreko (sic) gendea (sic)” (El Salvador en el corazón, ¡Adelante pueblo salvadoreño!). A un costado de la pancarta, el dibujo de una sombra humana ondea una bandera roja con las letras FMLN en blanco. En la cabeza de la figura sombreada se reconoce una txapela, el gorro tradicional del País Vasco. 

El Centro Cultural Iortia está en el centro de Altsasu, un pueblo de unos 7,000 habitantes, a mitad de camino entre Vitoria-Gasteiz y Pamplona. Es un pueblo coqueto y ordenado, muy vasco, y en él se respira la tranquilidad propia del ruralismo primermundista. Aquí hoy hay un acto de solidaridad hacia El Salvador y el FMLN, organizado por distintos colectivos abertzales, la izquierda independentista vasca. Han levantado un castillo hinchable para niños, y manos salvadoreñas tortean pupusas que poco tienen que envidiar a las de Olocuilta.

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El “acto político” inició con un bertsolari , alguien que improvisa versos en euskera sobre cualquier tema, una de las señas de identidad de la cultura popular vasca: “Euskal Herria ta El Salvador / bi herri txiki, eder bezain jator / borroka egitera behartuak / eta elkartasunak elkartuak...” (Euskadi y El Salvador / dos pueblos pequeños, tan auténticos como lindos / obligados a pelear / pero unidos por la solidaridad...). 

Después han proyectado un emotivo video con imágenes de El Salvador, cerrado con un mensaje ad hoc de una diputada salvadoreña. Ella misma se ha presentado: “Compañeras y compañeros, soy Lourdes Palacios, diputada del FMLN por el departamento San Salvador e integrante de la jefatura de nuestro grupo parlamentario. Quiero agradecerles porque se han tomado ustedes la tarea de organizar esta actividad, 'Con El Salvador en el corazón, ¡Adelante pueblo salvadoreño!', y quiero agradecerles porque El Salvador y el País Vasco son pueblos hermanos, con procesos con sus similitudes, procesos que nos llevan a continuar con esta lucha por nuestros pueblos”. Acto seguido, ha enunciado una sucesión de clichés propios de un mitin de plaza de pueblo, tipo “vamos a ganar las elecciones presidenciales en primera vuelta” o “nuestro programa de gobierno ha sido elaborado desde el corazón del pueblo”. 

Los discursos presenciales los han inaugurado primero Vilma, una salvadoreña casada con Juan Ramón Karasatorre, histórico militante de ETA; y después Kitxu, de largo la intervención más genuina: “Muchas veces me han preguntado si es posible querer a un pueblo sin conocerlo, y yo creo que sí es posible, porque a mí me ha pasado”. También: “Cuando el FMLN ganó las elecciones, yo lloré como un niño”. Sin saber que volvería a subir poco más tarde, ha bajado del escenario con un Gora El Salvador!, el puño en alto. 

Después, el turno de las autoridades. Belén Arrondo Aldaroso, diputada de la izquierda independentista en el Parlamento vasco: “Sin duda, durante estos cinco años en El Salvador se ha avanzado en el camino de la equidad y de la justicia social”. Y Garazi Urrestarazu, la alcaldesa de Altsasu, de similares credenciales políticas: “Cuando llevas dentro la lucha por la liberación de los pueblos y la justicia social, se te hace muy fácil respetar y amar la lucha de tus iguales, haciéndola tuya”. 

Las siglas FMLN conservan el brillo de hace 30 años. No es solo por lo que se ha dicho hoy aquí, y tampoco se circunscribe al independentismo vasco, ni mucho menos. Dos décadas después de los Acuerdos de Paz, el FMLN goza en Euskadi y en España de un crédito notable entre aquellos que en los 80 siguieron con simpatía la lucha desatada contra el gobierno sostenido como marioneta por Estados Unidos. 

En el País Vasco y en España pocos saben –y si lo saben, no parece importar– que en cinco años de gobierno del FMLN ni siquiera se ha planteado el debate sobre el aborto, siendo uno de los países más restrictivos del mundo; que de los 13 ministerios, solo uno lo ocupa una mujer; que San Salvador no se ha atrevido a restablecer relaciones diplomáticas con Pekín; que la corrupción y el oscurantismo siguen guiando la política; que la Ley de Amnistía sigue vigente; que la mayoría de los dirigentes efemelenistas viajan perfumados en Toyota Prado y visten corbatas de seda; que este gobierno protegió al Estado Mayor que asesinó a Ignacio Ellacuría cuando la Interpol giró una orden de búsqueda; que el FMLN gobierna y pacta con sectores de la derecha de pasado y presente dudosos; que quisieron cercenar la independencia de la Sala de lo Constitucional... 

Pero nada de eso se ha dicho hoy aquí. En la secuencia de fotografías que se proyectó al inicio se han visto campesinos con la honestidad tatuada en el rostro, abnegadas madres de familia, niños descamisados sonrientes... pueblo salvadoreño del de verdad.

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La decoración del escenario del auditorio es parca pero efectiva. La iluminación es escasa, pero de tonos cálidos y bien dirigida a los espacios en los que se quiere que el público centre sus miradas: el atril, coronado con un pañuelo escarlata del FMLN; el espacio en el que se arrancará el bertsolari y cantará el cantautor, con sendos micros adornados también con vinchas efemelenistas; y al lado derecho, una estructura de la que cuelgan tres banderas y tres fotografías. Las banderas son la de Euskadi, la del FMLN y la de Navarra. Las fotos son de tres difuntos: Marta González, Begoña García y Pakito Arriaran. 

Marta González (a) Begoña murió el 24 de diciembre de 1990 en una emboscada que la Fuerza Armada tendió a un grupo de guerrilleros que había bajado a celebrar la Navidad en el cantón El Salitre, de Nejapa. Marta era vasca, tenía 29 años, era médico, y apoyaba al ERP en sus posiciones en torno al cerro Guazapa. En el mismo operativo murió el chileno Orlando Contreras (a) capitán Gabriel. 

Begoña García Arandigoyen (a) Alba, doctora y vasca también, fue asesinada el 10 de septiembre de 1990 por miembros de la Fuerza Armada. La versión del gobierno salvadoreño fue que murió en combate, pero la autopsia que realizaron tras la repatriación del cadáver confirmó la versión de la guerrilla. Fue capturada con vida y luego asesinada: uno de los seis disparos que presentaba el cuerpo era en la nuca y se hizo a dos centímetros de distancia. Su caso fue uno de los estudiados por la Comisión de la Verdad que creó la ONU, y que concluyó lo siguiente: “Existe plena evidencia de que Begoña García Arandigoyen fue ejecutada extrajudicialmente en contravención con el derecho internacional humanitario, ejecutada por miembros de la Segunda Brigada de Infantería, bajo el mando inmediato del teniente Salvador Hernández García, y el mando superior del teniente coronel del Ejército José Antonio Almendáriz Rivas”. Begoña tenía siete meses de embarazo. 

Pakito Arriaran (a) Juancito nació en Arrasate (Euskal Herria) y murió en Chalatenango, cuando tenía 27 años de edad. Desde muy joven se había integrado en ETA para luchar contra el franquismo, y a su llegada a El Salvador se incorporó en las Fuerzas Populares de Liberación (FPL). En la toma del municipio de La Laguna, en 1982, recibió un balazo en la pierna, se gangrenó y hubo que amputársela; sin embargo, pidió permanecer en primera línea de batalla. El 30 de septiembre de 1984, acorralado en un cerro en el municipio de Las Vueltas, prefirió detonar junto a su cuerpo una granada antes que ser capturado. 

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El discurso más largo han sido los 13 minutos de Mena Sandoval. 

Ha dicho: “Quiero presentar a todos ustedes un fraternal y revolucionario saludo en nombre del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional”. 

Ha dicho: “El pueblo vasco y el salvadoreño siempre han hecho una sinergia muy positiva, y es que ambos nos hemos visto identificados en la lucha del otro”. 

Ha dicho: “Nos queda mucho que hacer, pero estamos haciendo el camino con las nuevas generaciones, y lo seguiremos haciendo con ustedes porque el pueblo vasco y el salvadoreño siempre hemos estado juntos, hemos aprendido juntos. Gracias por seguir con nosotros, también nosotros estamos con ustedes”. 

Ha dicho: “La solidaridad es la ternura de los pueblos”. 

Y las últimas palabras, las pronunciadas justo antes de pedir a Kitxu que suba a recibir el pin del FMLN, han sido en euskera: “Besarkada haundi bat. Eskerrik asko” (Un gran abrazo y muchas gracias). La pronunciación ha sido tosca, pero se ha entendido, y el público ha correspondido el esfuerzo con una ovación. 

***

Vasco de nacimiento y salvadoreño por elección, nada de lo visto o escuchado hoy en Altsasu me ha sonado fuera de lugar. Pero como periodista intuyo que tanto en España como en El Salvador el sentido homenaje de Mena Sandoval a Kitxu –del FMLN a un preso de ETA– puede levantar pasiones encontradas. Por eso, apenas cesan los aplausos tras el cántico de la Internacional, me acerco al veterano efemelenista y le pido unos minutos, que me concede con amabilidad. 

—Mucha gente en Madrid –comento– se escandalizaría con lo que ha hecho usted ahora, homenajear a un preso de ETA.
—Sí, sí.
—¿Cómo hace el FMLN para cuadrar todas esas sensibilidades? ¿Hay un discurso diferente cuando los invitan a actos en Madrid, Bilbao o Barcelona?
—Lo que pasa es que... la realidad es que aquí... nosotros hemos estado en un proceso muy complejo, en El Salvador, y creo yo que lo que siempre hemos recibido es la solidaridad de parte del pueblo vasco, y una solidaridad de mucha naturaleza. De aquí fue gente y cayó por nuestro país. Han dado su sangre, han dado su vida...
—¿Pero en Madrid entienden esa solidaridad?
—Es diferente, es diferente, naturalmente. Cataluña, el País Vasco... son partes diferentes.
—¿Y no les genera roces con las fuerzas sociales españolas, incluso las supuestamente progresistas, cuando el FMLN apoya a Sortu [partido político que aglutina a la llamada izquierda abertzale]?
—No... Hay elementos de la cooperación internacional, por ejemplo, que son con el Estado español, instituciones del Estado que ayudan a El Salvador. Y lo sé de primera mano porque yo antes trabajaba, y todavía, en la parte de la cooperación internacional, y sé que, en Madrid, El Salvador también está en los primeros lugares como destino de cooperación. En realidad, en todo el proceso nuestro el Estado español también ha sido muy solidario, aunque hay diferencias, naturalmente.
—Por ponerle nombre y apellidos, ¿no cree que el PSOE se escandalizaría con el homenaje de hace un rato?
—Sí, claro. 
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 (Esta crónica se publicó primero en la sección Nacional del periódico digital El Faro, el 29 de enero de 2014, bajo el título "Gora El Salvador!")

jueves, 23 de enero de 2014

El Grillo, la tregua, los políticos y los rebaños


En la tarde-noche del miércoles 22 de enero de 2014, en El Salvador, las redes sociales se vieron sacudidas por unos documentos presentados en conferencia de prensa por la dirigencia del partido ARENA, con los que pretendían evidenciar-demostrar que el Gobierno del FMLN y Mauricio Funes negoció con las pandillas. Una de las “pruebas” es una carta manuscrita. supuestamente escrita por un pandillero de la Mara Salvatrucha (MS-13) cuyo aka es Grillo, fechada en enero de 2012, dos meses antes del inicio de la tregua. 

Como escribí ayer en Twitter apenas lo vi, el documento es más falso que un billete de tres dólares. El grueso de las peticiones que Grillo hace al “Licenciado Mauricio Funes Presidente” son inverosímiles, absurdas muchas de ellas, y hay una en concreto que evidencia la falsedad y lo burdo del documento. El primer punto del listado de exigencias es el “traslado de lideres de Zacate ha Cojutepeque” (sic). ¿Acaso un “negociador” de la MS-13 iba a exigir el traslado de sus líderes a un centro penal en el que solo hay pandilleros del Barrio 18? Resulta intelectualmente ofensivo que un partido político se preste a algo así, y cualquiera de las dos posibilidades que se me ocurren es triste: si lo montaron ellos como estrategia de campaña, qué triste que un partido mienta y manipule, y qué triste que se usen como arma arrojadiza la sangre y el dolor de miles de familias; si no lo montaron ellos y se la colaron, pues qué triste también porque gente tan torpe e irresponsable se haga llamar padre de la patria y tenga serias posibilidades de retomar las riendas de El Salvador. 

Dicho esto, y ante el escándalo suscitado, que intuyo seguirá este jueves y mañana viernes y pasado y traspasado... me tomo la libertad de compartir algunas reflexiones, como un simple periodista que ha tenido la suerte de seguir bastante de cerca lo que la Organización de Estados Americanos (OEA) llama sin matices proceso de pacificación:
  1. Sobre la conferencia de prensa de ARENA, una inquietud: cuando repartieron las fotocopias del documento a los periodistas presentes, ¿nadie detectó un error tan burdo y desenmascaró a los dirigentes areneros en plena conferencia? Admito que me gustaría haber visto a Robertillo D'Aubuisson cantinflear ante una pregunta tipo: ¿por qué un representante de la MS-13 iba a pedir que sus líderes fueran enviados al penal de la pandilla contraria? Colegas, estamos hablando del principal problema del país, la violencia y su expresión más aguda –las maras–, ¿no les da pena carecer de los conocimientos básicos sobre el fenómeno? En Cojutepeque está el Viejo Lyn, dieciochero por excelencia, y ahí se han hecho al menos una docena de conferencias de prensa desde que inició la tregua. Percatarse del tamal no era resolver el asesinato de Kennedy.
  2. El segundo punto es sobre las negociaciones en sí. El documento, repito, es falso, pero las negociaciones no. Repito: las negociaciones no. El Gobierno del FMLN y Mauricio Funes negociaron con las pandillas y, fruto de esa negociación, llegó la tregua iniciada en marzo de 2012. ¡Pero todo eso lo reveló El Faro hace dos años! Está demostrado hasta la saciedad que existió, aunque Funes haya preferido negar y renegar como niño malcriado atrapado con la boca embadurnada de chocolate pero que niega que mordió el pastel. No es cuestión de fe o de creer a los locos-chivatadas de El Faro. La investigación sobre esas negociaciones (el destape inicial y toda la saga posterior, abanderada a lo largo de año y medio por los periodistas José Luis Sanz y Carlos Martínez, de la Sala Negra) es tan sólida que mereció hace unos meses el primer lugar en el Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación de la IPYS.
  3. Este intento burdo de manipulación a dos semanas para las elecciones es pues doblemente estúpido porque han manipulado para demostrar algo que ya estaba demostrado. Es como si mañana sacaran de la chistera otro “documento ultrasecreto” para “demostrar” que El Salvador abrió relaciones diplomáticas con Cuba.
  4. Si en cada campaña electoral salen con un invento de estos es porque les funciona. Es decir, le pese a quien le pese, y consciente de que amigos no voy a hacer con esta afirmación: al salvadoreño promedio le gusta que le den atol con el dedo. Nos falta cultura política, formación e independencia intelectual. Menos rebaño y más ciudadanía.
  5. El rebaño arenero en las redes sociales se lanzó a replicar las acusaciones de sus dirigentes, y el rebaño efemelenista, a replicar la falsedad del documento, sin que ni unos ni otros entraran a valorar el hecho de la negociación. Un dato ilustrativo: el tuit en el que evidencié la falsedad de documento fue retuiteado por más de cien personas personas y sumando, mientras que el tuit en el que decía un minuto después que, a pesar de la falsedad de esta hoja, el FMLN y Funes sí habían negociado con las pandillas solo lo retuitearon 17 personas. No se engañen. Los rebaños, rojos o tricolores, rebaños son.
  6. Replico íntegro el tuit que posteé ayer: “El tema de las pandillas es lo suficientemente complejo y doloroso como para que unos y otros lo usen como arma electoral. ”
  7. Y sobre el hecho de la negociación. Con el millón de peros que tiene, el proceso de pacificación iniciado en marzo de 2012 es de lo poco interesante que ha hecho este Gobierno, aunque no se atreva a asumirlo porque cree se dejan llevar más por las encuestas que por el interés de los salvadoreños. Qué lejos estamos de Colombia, y me refiero a madurez, no a kilometraje. Hace dos años teníamos 13-14 asesinatos al día. Hoy, incluso con el repunte y con las masacres de los grupos de exterminio, estamos en 7-8, y por larguísimos períodos de la tregua nos hemos movido en cifras de 5-6. Entiendo que alguien que vende ataúdes o arreglos florales no esté conforme con el nuevo escenario pero, fuera de esos gremios, me parece kafkiano que no se ponderen esas cifras en su justa medida, como las valoran la OEA y cualquiera que juzgue en frío los datos, sin pasiones ni prejuicios. Que todavía falta un mundo por hacer, que la situación que se vive en infinidad de comunidades (y enfatizo lo de las comunidades, porque me late que muchos de los que más se quejan viven en residenciales amuralladas y viajan en carro) aún es irrespirable, que el Estado debería ser más eficaz contra los pandilleros en su combate y en su inserción... todo eso es cierto, pero es absurdo negar que la negociación Gobierno-maras es lo más interesante y sobre todo EFECTIVO que ha ocurrido en materia de seguridad pública en la última década, caracterizada por un manodurismo visceral de distintas intensidades que no hizo sino agravar el problema.
  8. Previsible, pero no por ello menos triste comprobar que en la campaña la tregua haya terminado convertida en arma arrojadiza entre los dos rebaños. Parece como si hubiera gente que solo dormirá a gusto cuando regresemos a los 14 salvadoreños asesinados cada día. Y tendrá un orgasmo mental perpetuo si nos instalamos en los 20 de la primera mitad de los noventa.
  9. Y termino por donde empecé. De madrugada leí las ediciones digitales de El Diario de Hoy, La Prensa Gráfica y El Mundo, y lo publicado –el tono, el despliegue desmedido y los énfasis– evidencia a mi juicio dos cosas. Uno, que era una campaña orquestada y que los periódicos forman parte de ella; no he leído nada sobre el documento falso, a pesar de la eclosión en las redes sociales, y si una fuente te quiere colar una información falsa, lo mínimo es poner en cuarentena todo lo demás, lo mínimo, y no hacerlo tema del día, madera y darle tres o cuatro páginas. Y dos, y esta es la que más me apena, que los diarios salvadoreños –y por extensión, sus periodistas, aunque escribo esto consciente de que en esas cabeceras hay no solo grandes profesionales, sino grandes amigos– siguen secuestrados por la derecha económica y política. Entre 2001 y 2009 trabajé año y medio en El Diario de Hoy y más de seis años en La Prensa Gráfica –trabajos de los que estoy muy orgulloso y que fueron auténticos pilares de mi formación como periodista y personal–, y sé tantito de lo que hablo, pero pasan los años, y uno siempre tiene la esperanza de que ese cáncer del servilismo que padece el periodismo se cure. Pero no.
Perdón por el desahogo, y gracias si alguno llegó hasta aquí. 


lunes, 13 de mayo de 2013

Duodécimo comunicado de las pandillas


[Este comunicado lo suscriben las pandillas Mara Salvatrucha 13, Barrio 18, Mao-Mao, Mara Máquina, La Mirada Lokotes 13 y en esta ocasión se sumaron los "privados y privadas de libertad de origen común que son parte de este proceso". Fue leído en la mañana del miércoles 8 de mayo de 2013 en el Centro Penitenciario de Chalatenango, poco antes de la firma del Pacto Local por la Vida y la Paz en Nueva Concepción, Chalatenango.]

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Los voceros nacionales de las pandillas MS-X3, Barrio 18, Mao-Mao, Máquina y Mirada Locos y los privados y privadas de libertad de origen común que son parte de este proceso al pueblo salvadoreño informamos: 

Nuestra posición sobre las diversas opiniones que últimamente se han vertido en relación a la supuesta participación en política partidaria de las pandillas salvadoreñas.
  1. El ser humano, en tanto es un ser social, es esencialmente político; así lo expresó Platón cuando nos calificó de animales políticos. Nadie está exento de ella, aun aquellos que dicen no participar, porque el efecto de esta o bien nos trae beneficios o nos perjudica a todos. 
  2. La diferencia radica en qué tipo de política es en la que se participa; existe la partidaria, la social y la pública, económica, etc. En nuestro caso, cuando tomamos la decisión de suscribir un acuerdo de cese de hostilidades, lo hicimos conscientes de que ello implicaba involucrarnos como actores de una política pública que tenía como propósito estratégico la recuperación de la paz social que propiciaría condiciones para la recuperación económica del país, la apertura de oportunidades para la inserción social y productiva de la juventud salvadoreña, incluidos entre estos a los miembros de nuestras pandillas y el cumplimiento de la ley y de las obligaciones del Estado con la población reclusa del país, afín de que el sistema penitenciario salvadoreño dejase de ser violador de derechos humanos. 
  3. Para no insultar la inteligencia de nadie, es recomendable no sublimar la participación en política partidista presentándola como una acción que se reviste de pureza, excluyendo de su participación a los delincuentes como ya más de alguno lo ha dicho; de cometer errores nadie está exento, tampoco de cometer algún delito; la diferencia que existe es que al que participa en política partidaria es más difícil procesarlo, enjuiciarlo y condenarlo, porque lo protege la impunidad de la investidura que sustenta. 
  4. Lamentamos profundamente que algunos políticos y medios de comunicación mal intencionados estén dando sobrado crédito a las especulaciones y ficciones que con propósito de desvirtuar el proceso inédito de paz que en El Salvador está en desarrollo desde principios de 2012 está publicando el novelista estadounidense Douglas Farah, quien en los últimos días, como todo buen testaferro, se ha dedicado a la publicación de cualquier tipo de disparates, alimentando a todos aquellos detractores que están a favor de que el proceso fracase y El Salvador se convierta en una sociedad cada vez más violenta, sin importarles la pérdida de vidas que ello produzca con tal de seguirse lucrando y enriqueciendo a costa de la sangre y sufrimiento del pueblo salvadoreño. 
  5. Por nuestra parte, seguimos poniendo toda la voluntad y empeño en hacer que este proceso de paz sea exitoso; por eso hemos pedido perdón a las víctimas de nuestras acciones, aunque conscientes estamos de que lograr ese perdón no será fácil, pues el luto, el dolor y el sufrimiento provocan sentimientos de odio y venganza. 
  6. No aspiramos a convertirnos en fuerza política electoral, aunque el derecho nos asista, porque somos salvadoreños y mientras no tengamos causas pendientes con la justicia, gozamos de todos los derechos civiles y políticos que la Constitución de la República le otorga a todos los ciudadanos no excluyendo a nadie por los tatuajes que puedan adornar sus cuerpos. Es más, en los países desarrollados de Europa y Canadá ya se permite que los privados de libertad independientemente de la naturaleza del crimen o el tiempo de reclusión puedan ejercer el voto. Aquí, en la misma América, en Ecuador se permite que todos los privados de libertad que aún no tienen sentencia firme puedan votar. 
  7. A los partidos políticos salvadoreños y principalmente a sus candidatos a la presidencia y vicepresidencia de la República que participarán en las próximas elecciones de febrero 2014, les reiteramos que las pandillas salvadoreñas estamos empeñadas en hacer que este proceso de paz sea exitoso, y una forma de lograrlo es no politizando el tema y por esa razón es que hemos dado instrucciones a nuestras estructuras y nuestras familias de no vestir ninguna camiseta partidaria ni mucho menos involucrarse como activista de nadie, porque nuestro único propósito es alcanzar la paz y solo esperamos que quien gane también esté comprometido con ese fin, porque representa la aspiración más preciada de toda la sociedad salvadoreña sin distintivos partidarios ni ideológicos. 
  8. A los candidatos les exhortamos a que libren con nosotros un debate ya sea en cualquier centro penitenciario, o fuera de este, para que nos expongan sus políticas de prevención y planes contra la violencia y nos expongan cómo nosotros les podemos ayudar en su administración para recuperar la paz, tal y como lo hemos hecho de forma indirecta con la actual administración desde marzo de 2012. Con resultados que han dejado atónicos a propios y extraños. 
El Salvador, 8 de mayo de 2013.

Fotografía: Roberto Valencia
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lunes, 12 de noviembre de 2012

Los salvadoreños escribimos con las patas

El sábado 29 de septiembre el partido ARENA celebró la asamblea general en la que se ratificó a Norman Quijano como candidato presidencial. Parafernalia tricolor, buses desde el interior del país, sonrisas y abrazos fingidos, fotógrafos por doquier, discursos grandilocuentes… todo normal hasta ahí.

Al lunes siguiente, el sitio de Facebook Sociedad Civil publicó en su muro una foto tomada durante el evento en la que se aprecia a un humilde simpatizante arenero (supuestamente originario de Armenia, en Sonsonate) con una bandera tricolor en la que hay manuscrita una frase con no más de una docena de palabras en la que se cuentan aberraciones gramaticales como “preCente” o “rÓVerto”. 


Fotografía: internet
Esas faltas se van a los penales con las que a diario se leen en cualquier foro en el que participemos salvadoreños, quizá por eso me sorprendió la virulencia con la que se atacó al pobre hombre que cargaba la bandera. La fotografía fue comentada por más de 250 lectores y compartida burlonamente por casi un centenar. Y aunque es cierto que hubo algunas intervenciones apelando a la racionalidad, la inmensa mayoría –repito: inmensa mayoría– de los comentarios fue para denigrar al simpatizante arenero. Aquí un ramillete de intervenciones elegidas al azar, no por ser los casos más sonoros ni mucho menos.
  • Un tal Walter Flores escribía: “tiene como 2 millones de errores de ortografia.... pero que importa si puede votar...” [Sin tildes en la I de “ortografía” y en la E de “qué importa”] 
  • Un tal Carlos Valle: “La ignorancia de el, es el fruto de los gobiernos de arena, el es victima de ese partido” [él, Arena, víctima, coma para separar sujeto y predicado, coma en vez de punto y coma]. 
  • Marina Lara Marroquin: “Ellos se enfocan en la gente mas humilde al cual puden engañar facilmente...” [Ni siquiera su apellido está escrito correctamente]. 
  • Franz Joseph Angel, el racista: “campesino tenian q ser!!!! weno hasta donde llega la ignorancia full” [Cabal, hasta dónde llega la ignorancia]. 
  • Un tal Rubén Cañas: “El Humano sin Educacion es facil de Controlar” [Humano, Educación y Controlar deberían ir sin mayúscula, y faltan las tildes en educación y fácil]. 
  • Miguel Sandoval: “Q lastima me dan esas Personas q ni saben leer y votan sin SABER!!!” [Sin comentarios]. 
  • Un tipo llamado Mario Posada: “Como decia el finado que el poder mas grande de los partidos políticos es el voto de los ignorantes.. y de los ignotantes es el poder mas grande que es el voto... [Habla un tipo inteligente pues]. 
  • John Rivera: “claro ejemplo de como este partido politico se aprovecha de la ignorancia de las personas mas humildes para conseguir votos, no olvidemos que la gente sin eduacion es mas facil de manipular, la gente sin educacion es mas facil de engañar” [¿Y este personaje se atreve altaneramente a medir la educación en función del número de faltas de ortografía?] 
  • Una tal Claudia Chita: “que imagen mas triste...” [Le faltan las tildes a dos palabras y las frases deben iniciar con mayúscula]. 
  • Raphael Alfaro: “Los politicos se valen de la ignorancia del pueblo y es facil manipularlos. Por Eso en el pasado Estaban en contra de la education . La education es la mejor arma para combatir la ignorancia” [Y si nos podemos tan bien la teoría, ¿por qué no lo ponemos en práctica?].
  • Frank Vilorio, el absolutista: “Viejo pendejo innorante” [Vaya pues…].
En El Salvador escribimos con las patas. Da pena ajena que incluso al presidente de la República sea víctima del “creo de que” y del “pienso de que”, por citar un par de ejemplos. Y me consta que pocos escapan al mal de escribir mal: ni siquiera mis alumnos de último año en la Licenciatura de Comunicación Social (una carrera de las llamadas de letras) de la UCA redactaban bien, y me refiero a cuestiones estrictamente ortográfico-gramaticales.

Y si eso es así, si además en teoría la gente que tenemos acceso continuo a internet y a Facebook somos la vanguardia cultural, ¿por qué nos exaltamos para burlarnos de un pobre hombre del interior del país?
¿Arrogancia? ¿Clasismo? ¿Ceguera con matriz política? ¿Estupidez? Es más: ¿por qué te estás sintiendo ofendido por este post?  A saber…
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