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lunes, 21 de noviembre de 2011

Esmeralda y la cosecha 2011

Esmeralda García, a los asiduos quizá les suene el nombre, vive en el cantón El Espinal de San Rafael Cedros, en Cuscatlán. Es mujer de campo, la viva representación de la humildad en todas sus acepciones, una persona recta y honrada, cualidades que brillan más en una sociedad tan descompuesta como la salvadoreña. Pues bien, el sector donde Esmeralda y su familia habitan no fue, ni mucho menos, de los más afectados por las lluvias que hace unas semanas dejó la ya famosa depresión tropical E-12. Pero llovió con ganas, más que lo que los cultivos son capaces de soportar.

José, el esposo de Esmeralda, sembró en mayo la media manzana que con esfuerzo lograron alquilar. En ladera, lo que no deja de ser una ventaja cuando llueve mucho. 

Para cuando llegó la E-12, la milpa estaba doblada, y el frijolar, crecido, pero le faltaba. Sobra decir que en esta familia el grueso de la cosecha lo usan para consumo familiar, que dependen en gran medida de ese frijol y de ese maíz. Por eso hoy, la primera vez que me cruzo con Esmeralda desde las lluvias, es lo primero que le he preguntado.

—Maíz sí vamos a tener –responde–. Con el agua se cayó nomás, y se ha podrido de la punta, pero este año los elotes eran grandes, y no es mucho lo que se ha perdido. Ya lo recogió José, por costaladas.
—¿Y el frijol?
—No, el frijol se ha perdido todo…

A Esmeralda la conozco desde hace diez años, y ya en otras ocasiones me ha contado que, cuando cae mucha agua al final de la estación lluviosa, el frijol se nace, no se puede vender, pero al menos una parte de la cosecha se puede consumir si uno no es un tiquismiquis. Esta vez se ha perdido por completo.

—Se arruinó, no se podrá recuperar nada…
—¿Nada de nada?
—Bueno, saldrán, lo mucho, unos dos medios (un medio son 20 libras)… menos que lo que sembró, porque José sembró tres medios.

Dentro de lo malo, esta familia tiene cómo capear el temporal en los largos meses que se avecinan hasta que salga la próxima cosecha. Esmeralda tiene un ingreso fijo limpiando casas, José trabaja esporádicamente en una granja de gallinas y cerdos que abrieron en el cantón, y la hija mayor acaba de encontrar su primer empleo, malpagado pero es un dinero que se agradecerá. Asusta pensar lo que sucederá con las familias que no tienen estos colchones o que viven en áreas donde la lluvia fue aún más dañina.

Fotografía: Roberto Valencia

sábado, 15 de octubre de 2011

S.O.S. desde el cantón Cangrejera

Esta mañana me desperté con este mensaje en mi correo electrónico. Lo escribe Úrsula, una lideresa del cantón Cangrejera, en el maltratado municipio de La Libertad. A ella la conocí en febrero de 2010, cuando estuve por esa zona reporteando para un reportaje sobre los daños causados por las tormentas asociadas al huracán Ida, pero tres meses después del desastre, cuando los albergues ya se habían levantado y las cámaras ya se habían olvidado de los rostros que en el momento de la tragedia se buscan de forma casi ofensiva.

Por lo que leo, ahora atraviesan una situación bastante delicada, pero creo que ella lo explica mejor que yo. Esta es su carta:


Hola Roberto, escribe Doña Ursula de Martínez

Me da gusto saludarle esperando que este bien de salud, usted familia el motivo que le escribo, después de la visita que nos hizo a cangrejera se acuerda de la señora que lo invito a cangrejera soy Doña Ursula de Martínez.

Le escribo dándole a comunicar que lastimosamente que todavía estamos esperando la ayuda de víveres y lamina para nuestra gente que ahora con esta nueva tormenta que ha llovido desde el lunes nos ha venido otra vez a ponernos en crisis como todas las tormenta nos dejan con nuestro cultivos sin tener quien se acerque a nosotros para poder brindarnos una mano generosa que nos pueda traer alguna ayuda, ya que por esta nuevas vez se nos han vuelto ha arruinar nuestros cultivos tales como maíz, frijoles, maicillo.

Se nos están muriendo nuestros animalitos de frío debido a la humedad y a las torrenciales aguas entre estos se pequeñas especies como pollo, conejos, como usted se ha de recordar somos personas que vivimos de la agricultura ya que estamos cerca de las costas siempre salimos afectados en nuestros cultivos.

La cantidad de familias afectadas somos 115 nosotros decíariamos que alguna persona alturista, ONG, organizaciones o los reyes de España nos regalaran víveres, laminas y ropa en buen estado, talvez esta ves usted pueda ayudarnos ya que es triste estar durmiendo con hambre y frío, hasta ahorita estamos con 5 días de intensas lluvias ya que no tenemos trabajo el cual el único trabajo es la zafra de caña y los cultivos

Le estaríamos agradecidos si diera respuesta pronto a nuestras peticiones si hay repuesta llamar a este número de TEL: 7344-6259

Atentamente: Doña Ursula de Martínez Teléfono Celular: 7344-6259 

Aparte de avisar a Francisco Campos, para ver si Comandos de Salvamento puede hacer algo, no se me ocurre nada mejor para ayudar que publicar este correo. Ojalá sirva de algo.

El reportaje que escribí en aquella ocasión se tituló “Tempestad sin calma”, lo distribuyó la Agencia Efe y se puede leer pulsando aquí. Deja entrever que en el área rural, para una familia que ha perdido su cosecha, la verdadera tragedia de las inundaciones comienza cuando sale el sol, que es cuando los periodistas ya nos hemos ido.

Fotografía: Roberto Valencia

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