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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Páginas Amarillas anti-extorsión

Llaman a la puerta de casa, abro y aparece un joven de lentes con chaleco, amarillo y en el pecho las palabras Páginas Amarillas estampadas en negro.

—Buenos días, le traigo el directorio.
—Okey, gracias. Tengo que entregarle el viejo, ¿verdad? –lo tenemos junto a la puerta y mientras hago la pregunta retórica, sin esperar la respuesta, me volteo para alcanzarlo.
—¿Quién lo está recibiendo? ¿Cuál es su nombre? –pregunta.
—Roberto, Roberto Valencia. Se escribe como el equipo de fútbol

El joven sonríe la ocurrencia, anota, recibe el viejo y entrega el nuevo. El directorio teléfono 2010 dedica su portada al que parece ser uno de los platos fuertes de la oferta turística salvadoreña: el surf. El elemento central del fotomontaje es la extraña roca que singulariza la playa El Tunco. Sin embargo, ese y todos los recursos gráficos que uno pudiera imaginar pasarían desapercibidos ante la novedad principal del ejemplar ya en mis manos: el grosor. El librotote que siempre han sido las Páginas Amarillas se ha reducido a un volumen más estrecho que una moneda de 10 centavos de dólar.

—Qué finito este año, ¿no? –pregunto.
—Sí, es que ya no incluye los números de las casas, solo los comercios. Para evitar las extorsiones –y arquea las cejas.

La violencia se sigue instalando en nuestras vidas no solo a golpe de titular periodístico; también sutilmente, sin darnos cuenta. Llevamos años, décadas, naturalizando la maldad, quizá por eso a muchos les cuesta tanto aceptar la sociedad tan descompuesta y apática que hemos creado.


Fotografía: Roberto Valencia

martes, 25 de octubre de 2011

Solidario como un salvadoreño

Hoy es viernes, 21 de octubre, 4 y media de la tarde más o menos. El microbús de la 52 que baja del cantón El Carmen hasta el centro de San Salvador va lleno como casi siempre a esta hora, la gente de pie. En una de las paradas de la calle El Mirador –la que sube desde la 75.ª norte y pasa junto a Torre Futura–, un viejita se sube con esfuerzo, septuagenaria o maltratadísima por la vida si aún no lo es…

Brilla el sol, aunque El Salvador sigue en emergencia nacional por unas lluvias que se han cobrado 34 vidas y han obligado a albergarse a más de 50,000. En estos días la tele y los diarios están llenos de mensajes que dicen que somos un pueblo que nos levantamos después de cada tragedia, que tenemos solidaridad para exportar, que miles-decenasdemiles-cientosdemiles han llevado enigmáticas bolsas negras a los centros de acopio de TCS, de Canal 21, de Súper Selectos, del Tabernáculo de Avivamiento, mensajes optimistas que disfrazan un con-la-que-está-cayendo-voy-a-trabajar-porque-si-no-el-patrón-me-despide por un voy-a-trabajar-porque-soy-salvadoreño, mensajes que invitan a olvidamos de los 12-13 muertos diarios, de los desfacelados, de las niñas violadas, de los salarios de hambre, de la opulencia de esa Torre Futura que se erige insultante sobre la miseria, mensajes que dicen que sí, que somos solidarios, mihermano, que uno de los pueblos en los que más desigualmente está repartida la riqueza es a la vez solidario, SO-LI-DA-RIO, y lo dicen con musiquita de fondo y niños caretos sonriendo y presentadoras acicaladas y es-la-voluntad-de-dios… Y como a los salvadoreños debe gustarnos que nos den paja, o dárnosla nosotros mismos de un solo, pues muchos hasta nos creemos eso de que somos solidarios, de que violencia hay en otras partes también, eso del país de la sonrisa.

La viejita sube con un gran bolsón y un paraguas negro y cerrado entre sus brazos. Es tan chiquita que no alcanza a agarrarse a la barra de arriba y se acomoda como puede a la par de un asiento. Nadie se levanta. En este microbús, topado mayormente por jóvenes y jóvenas, por salvadoreños y salvadoreñas, por presuntos solidarios y solidarias presuntas… nadie se levanta para ceder su asiento a una septuagenaria. Nadie.

Fotografía: internet

sábado, 15 de octubre de 2011

S.O.S. desde el cantón Cangrejera

Esta mañana me desperté con este mensaje en mi correo electrónico. Lo escribe Úrsula, una lideresa del cantón Cangrejera, en el maltratado municipio de La Libertad. A ella la conocí en febrero de 2010, cuando estuve por esa zona reporteando para un reportaje sobre los daños causados por las tormentas asociadas al huracán Ida, pero tres meses después del desastre, cuando los albergues ya se habían levantado y las cámaras ya se habían olvidado de los rostros que en el momento de la tragedia se buscan de forma casi ofensiva.

Por lo que leo, ahora atraviesan una situación bastante delicada, pero creo que ella lo explica mejor que yo. Esta es su carta:


Hola Roberto, escribe Doña Ursula de Martínez

Me da gusto saludarle esperando que este bien de salud, usted familia el motivo que le escribo, después de la visita que nos hizo a cangrejera se acuerda de la señora que lo invito a cangrejera soy Doña Ursula de Martínez.

Le escribo dándole a comunicar que lastimosamente que todavía estamos esperando la ayuda de víveres y lamina para nuestra gente que ahora con esta nueva tormenta que ha llovido desde el lunes nos ha venido otra vez a ponernos en crisis como todas las tormenta nos dejan con nuestro cultivos sin tener quien se acerque a nosotros para poder brindarnos una mano generosa que nos pueda traer alguna ayuda, ya que por esta nuevas vez se nos han vuelto ha arruinar nuestros cultivos tales como maíz, frijoles, maicillo.

Se nos están muriendo nuestros animalitos de frío debido a la humedad y a las torrenciales aguas entre estos se pequeñas especies como pollo, conejos, como usted se ha de recordar somos personas que vivimos de la agricultura ya que estamos cerca de las costas siempre salimos afectados en nuestros cultivos.

La cantidad de familias afectadas somos 115 nosotros decíariamos que alguna persona alturista, ONG, organizaciones o los reyes de España nos regalaran víveres, laminas y ropa en buen estado, talvez esta ves usted pueda ayudarnos ya que es triste estar durmiendo con hambre y frío, hasta ahorita estamos con 5 días de intensas lluvias ya que no tenemos trabajo el cual el único trabajo es la zafra de caña y los cultivos

Le estaríamos agradecidos si diera respuesta pronto a nuestras peticiones si hay repuesta llamar a este número de TEL: 7344-6259

Atentamente: Doña Ursula de Martínez Teléfono Celular: 7344-6259 

Aparte de avisar a Francisco Campos, para ver si Comandos de Salvamento puede hacer algo, no se me ocurre nada mejor para ayudar que publicar este correo. Ojalá sirva de algo.

El reportaje que escribí en aquella ocasión se tituló “Tempestad sin calma”, lo distribuyó la Agencia Efe y se puede leer pulsando aquí. Deja entrever que en el área rural, para una familia que ha perdido su cosecha, la verdadera tragedia de las inundaciones comienza cuando sale el sol, que es cuando los periodistas ya nos hemos ido.

Fotografía: Roberto Valencia

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