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lunes, 6 de junio de 2016

El chivo Nelson Rauda

Nelson Rauda Portillo fue el director general de Centros Penales entre el 7 de febrero de 2012 y el 30 de mayo de 2013, casi 16 meses que calzan con la primera fase de la Tregua. Rauda fue el relevo de Douglas Moreno, quien asumió cuando el expresidente Mauricio Funes tomó las riendas del Ejecutivo en junio de 2009. Y a Rauda lo sucedió Rodil Hernández, quien se mantiene hasta la actualidad como director general.
El triunvirato Moreno-Rauda-Rodil merecería un extenso reportaje, pero ahora me limitaré a consignar que fueron buenos amigos de juventud y que, antes de desembarcar asidos de la mano en el gobierno de Funes, trabajaron codo con codo en el Departamento de Prueba y Libertad Asistida (DPLA) de la Corte Suprema de Justicia. En los primeros años del FMLN, el trío Moreno-Rauda-Rodil fue el uno-dos-tres del organigrama de la Dirección General de Centros Penales.
De los tres amigos –hoy examigos–, Rauda es el único que enfrenta un proceso penal por el llamado ‘Caso Tregua’, quizá el proceso más mediático de la gestión del fiscal Douglas Meléndez. Cuando uno analiza el organigrama fiscal de la dizque estructura criminal que operó en las cárceles durante la primera fase de la Tregua, aparece en la cúspide, por encima incluso de Raúl Mijango. Pero a mí, que en mi condición de reportero que tenía asignada la cobertura de cárceles llegué a conocer a Rauda profesionalmente, me resulta difícil imaginarlo como el cerebro de nada.
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Nelson Rauda, exdirector de Centros Penales (2012-2013). Foto cortesía PNC.
Uno de los ‘hallazgos’ que la Fiscalía presenta en el ‘Caso Tregua’ es una especie de red tóxica conformada por empleados de equipo técnico del Centro Penal de Seguridad Zacatecoluca y del Consejo Criminológico de la Región Paracentral, todo bajo la supervisión de Rauda. Esta estructura es, según el requerimiento fiscal, la que redactó y firmó los informes que permitieron sacar los días 8 y 9 de marzo de 2012 a una treintena de líderes de las pandillas Mara Salvatrucha, 18-Revolucionarios y 18-Sureños hacia cárceles ordinarias, el detonante de la Tregua y la primera de las concesiones de la Administración Funes en su negociación con las maras.
Nada más lejos de mis intenciones defender a Rauda, que siempre me pareció un funcionario gris, pero adivino oportunismo e incluso dolo en la acusación fiscal. ¿Que desde Centros Penales se hizo un uso arbitrario de los informes que elaboran los equipos técnicos de cada cárcel y los consejos criminológicos? Sí, pero es práctica habitual desde que a mediados de los noventa se aprobó la Ley Penitenciaria vigente. ¿Que los líderes de las tres pandillas salieron de Zacatraz gracias a esa arbitrariedad? Sí, pero es la misma arbitrariedad que los regresó en febrero de 2015. ¿Han necesitado cuatro años para concluir que son arbitrarios los informes favorables de los consejos criminológicos? Me resulta extraño que la Fiscalía salte ahora por una ilegalidad en particular y que la amarre a la Tregua, cuando una investigación periodística que firmé en noviembre de 2012, titulada ‘La cárcel es más humana si tu cuñado es el director de Centros Penales’, demostró que Rauda había usado idénticas mañas para favorecer a su cuñado, encarcelado por posesión y tenencia de drogas. Entonces, la Fiscalía ni siquiera parpadeó.
Rauda, me temo, es el fuego de artificio del momento, el hombre caído en desgracia, el paria, la persona que el Sistema sacrifica para que el Sistema sobreviva.
La última vez que coincidí con Rauda fue en Bogotá, Colombia, en septiembre de 2015. Lo invitaron –gastos pagos– como representante de la Secretaria General del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), el exilio dorado que le procuró la Administración Funes después de dejar la dirección general de Centro Penales, quizá la manera de comprar su silencio. El mismo Rauda que se hospedaba en el Hilton pasó, en un chasquido, a convertirse en chivo expiatorio de una práctica tan ilegal como arraigada en la institución que dirigía.
La evaluación de reos dependiente de equipos técnicos en cárceles y de consejos criminológicos –sumisos todos en la práctica a la dirección de turno de Centros Penales– permite que un director general alivie la condena de su cuñado, permite también que peligrosos mareros obtengan de un día para otro informes benévolos para su salida de Zacatraz, y permite también que un reo con dinero o influencias suficientes compre su Fase de Confianza o su Libertad condicional, regímenes codiciados cuando se está privado de libertad.
Nada de eso se ha puesto en entredicho y me temo –y ojalá me equivoque– que tampoco se pondrá. La Fiscalía ha agarrado con pinzas los traslados desde Zacatraz, los ha criminalizado en el ‘Caso Tregua’ y se ha querido anotar un punto al perseguir la que seguramente sea la política pública más impopular de la última década. Sin padrinos políticos, Rauda cae como mango maduro, del cielo al infierno sin escalas. Pero el Sistema se mantiene pútrido y firme, ni siquiera levemente cuestionado.

sábado, 23 de abril de 2016

El ‘manodurismo’ (contado por un marero)

Hace poco tuve la oportunidad de platicar largo con un veterano pandillero al que llamaré Maicol. Cuarentón ya, Maicol durante más de una década fue el palabrero de una de las clicas más activas de su pandilla. Y lo fue desde la cárcel. Cayó preso recién comenzado el siglo y cumplió su condena en plena Tregua; es decir, vivió la evolución del fenómeno desde primera fila. Hoy es un peseta, alguien que ha renegado de su barrio, un traidor que tiene prendida –él y su familia– la luz verde. Una fuente privilegiada.
Hablamos sobre varios temas, pero en este artículo me ceñiré a sus reflexiones sobre el manodurismo, la receta que el finado Francisco Flores se sacó de la manga en el tramo final de su quinquenio.
—Los gobiernos siempre dicen que dan soluciones, pero esas soluciones solo sirvieron para hacer crecer todo –me dijo–. Comenzaron con lo de la Mano Dura...
A Maicol se le escapó una sonora sonrisa sarcástica.
—El Gobierno, según ellos, ¿va?, pensó: agarremos a estos hijosdeputa, ¿va? Agarremos a 20, a 50, 60, 200… metámoslos al tavo y hagamos un penal solo para ellos. ¿Y qué pasó? Nos unieron, crearon las ranflas, nos dieron un lugar para planear…
El Plan Mano Dura se lanzó el 23 de julio de 2003, con una hollywoodense puesta en escena en la colonia Dina de la capital, literalmente ocupada por el Ejército y la Policía para que el presidente Francisco Flores pudiera interpretar su papel de defensor de los ‘ciudadanos honrados’.
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Foto Yuri Cortez (AFP).
Faltaba poco más de medio año para las elecciones presidenciales de marzo de 2004 y, apenas cuatro meses antes, en las legislativas de marzo, el FMLN se había convertido por primera vez en la fuerza más votada de El Salvador. Las maras eran ya un problema creciente de seguridad pública, con una guerra a muerte abierta entre ellas que generaba docenas de muertos cada año, pero nada que ver con lo que son en la actualidad, un problema de seguridad nacional, capaces de instaurar fronteras internas. Otro detalle importante: las cifras de asesinatos en 2002 y 2003 fueron las más bajas desde la firma de los Acuerdos de Paz, con tasas de homicidios incluso inferiores a las que el país tuvo durante la Tregua.
En ese contexto se apostó por el manodurismo y se vendió a la sociedad como la receta idónea. La improvisada y electorera apuesta se hizo con bombo y platillo, sobredosis de propaganda gubernamental, y la connivencia de una prensa narcotizada con los operativos tumbapuertas, los gorros navarone y los fusiles AR-15, y las presentaciones de picachadas de tatuados un día sí y otro también.
—El Gobierno solidificó las pandillas, ¿mentendés? –me dijo Maicol–. La Mano Dura, en vez de a acabar con el problema, sirvió para organizarnos.
La primera gran mutación del fenómeno de las maras (creación de estructuras de mando nacionales en las cárceles, apuesta por la renta como fuente de financiamiento, renuncia al tatuaje como elemento de jerarquía, férreo control de las canchas, ruptura paulatina con la idolatría al bajado de Estados Unidos,…) tiene lugar en los meses de apogeo delmanodurismo, entre 2003 y 2006.
—Y después, cuando ya estábamos organizados, nos hicieron políticos. Ellos nos hicieron políticos, ¿mentendés? –me dijo Maicol–. Ellos secretamente llegaban a los penales antes de cada elección y buscaban a nuestros líderes para decirles: cuando nosotros ganemos, van a cambiar ciertas cosas; no les vamos a dar todo, pero vamos a aflojar un poco la pita, y aquí y todo eso. Te estoy hablando que ciertos diputados tienen algo que ver en el crecimiento de las pandillas.
—¿Diputados de ARENA?
—¡De todos los partidos! Para la primera victoria del FMLN, nos reunieron en los tavos. Te estoy hablando de pláticas con diputados. Y nos pidieron que habláramos con nuestras familias para pedirles que votaran por el FMLN. Iba a haber beneficios, y nos los mencionaron y todo: que a la mayoría nos iban a dar las dos terceras partes o la media pena, para salir libres, o que iban a cerrar el penal de Zacatraz, o que si no lo cerraban, lo iban a dejar como los otros penales, que pudieras tocar a tu visita, tener contacto, íntima… Y se hizo: cada pandillero habló con su familia, y algunos hasta con civiles hablaron. Date cuenta de todos los presos a nivel nacional, y en todos los penales anduvieron; que cada quien tenga dos o tres familiares que votaron por el FMLN… esos votos hicieron ganar a Funes.
La entrevista con Maicol la mantuve algunos días antes de que El Faro publicara el video en el que se escucha a Ernesto Muyshondt –en nombre de ARENA– realizar para las presidenciales de 2014 ofrecimientos similares a voceros de la Mara Salvatrucha y de las dos facciones del Barrio 18.
—Te estoy hablando de que ellos, el Gobierno, siempre han tenido el poder para acabar con todo, pero nunca lo han querido hacer –me dijo Maicol.

martes, 5 de enero de 2016

El Salvador es un charco de sangre



Este 5 de enero se cumple un año desde que el Gobierno le apostó a la ‘guerra’ para afrontar el fenómeno de las maras. Acoto la palabra guerra con comillas simples por pudor, porque remite a un escenario de caos que quienes formamos parte de la mitad privilegiada de la sociedad todavía nos cuesta aceptar. Pudor, digo, porque según el diccionario de la Real Academia Española, guerra es la “lucha armada entre bandos de una misma nación”, acepción que incluso se queda corta para definir lo que se vive en las colonias y cantones sometidos por el terror de las pandillas, y por el terror de la represión desmedida desatada por el Estado.

Decía que este 5 de enero se cumple un año desde que el presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, pronunció estas palabras: “No podemos volver al esquema de entendernos y de negociar con las pandillas, porque eso está al margen de la ley. Ellos se han puesto al margen de la ley, ellos se han vuelto violadores de la ley, y por lo tanto nuestra obligación es perseguirlos, castigarlos y que la justicia determine las penas que les corresponden”.

Con la opinión pública mayoritariamente en contra de la Tregua y presionado por Estados Unidos según distintas fuentes conocedoras del proceso, Sánchez Cerén finiquitó con esas dos frases la controvertida negociación iniciada en marzo de 2012 por el expresidente Mauricio Funes, que nos deparó un oasis estadístico de quince meses con un promedio de seis homicidios al día, pero que desde la segunda mitad de 2013 había comenzado a dar señales de naufragio.

Los periodistas de la Sala Negra de El Faro juzgamos el mensaje de Sánchez Cerén como el punto final de la Tregua. Fue un discurso calculado, que simbólicamente eligió pronunciar en el Castillo, la sede central de la Policía Nacional Civil. Lo hizo en los minutos previos a una reunión con lo más granado del Gabinete de Seguridad, robustecido para la ocasión con los comisionados policiales más influyentes. No fue una respuesta improvisada a una pregunta inesperada. Incluso el comunicado que Casa Presidencial hizo público minutos después subrayó la renuncia explícita al diálogo con los pandilleros.

Pero Sánchez Cerén dijo más aquel día:

Dijo que la Policía Comunitaria (que entonces se vendía como la milagrosa solución) estaba permitiendo un mayor acercamiento a la población. Y ya ven cómo estamos hoy.

Dijo que el Gobierno quería “construir es un ideal de vida de la población, un ideal de vida del buen vivir, de encontrar la felicidad, de encontrar que la comunidad de las personas pueda vivir en tranquilidad”. Y ya ven cómo estamos hoy.

Dijo que se iban a respetar los derechos humanos. Y ya ven cómo estamos hoy.

Dijo que el entonces novel Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia marcaría el camino hacia una sociedad menos violenta, más integrada. Y ya ven cómo estamos hoy.

Dijo que la seguridad es la antesala de la felicidad. Así lo dijo: “No puede existir un país que tenga felicidad si es inseguro”. Y ya ven cómo estamos hoy.

Un año después de que este Gobierno del FMLN optara por la guerra contra las pandillas, El Salvador es el país más violento del hemisferio, con una tasa atroz e inapelable de 102.9 homicidios por cada 100,000 habitantes. Hemos pasado de 2,499 asesinatos en 2013 a 6,657 en 2015, una inverosímil alza del 166 % en apenas dos años que hace que medios de comunicación de los cinco continentes nos estén ahora mismo tratando de retratar como lo que somos: la sociedad más violenta del mundo.

Porque otro país ultraviolento como lo es Honduras reporta 5,047 homicidios en 2015, una barbaridad, pero para igualar nuestra tasa de muerte tendrían que haber asesinado a 9,150 hondureños.

Porque en Colombia la cifra oficial de homicidios es 12,540, pero para equipararse con nosotros deberían haber enterrado a casi 51,000 colombianos.

Porque en Costa Rica están escandalizados al cerrar con unos 560 homicidios, pero para igualar la nefasta tasa salvadoreña tendrían que asesinar a 5,140 ticos en un año.

Porque en España asesinan a unas 300 personas al año, y para vivir lo que se vive en el país más violento del mundo tendrían que asesinar a 47,769 personas.

Después de un año de apostarle a la guerra, un tiempo razonable para medir si la apuesta funcionó o no, El Salvador se ha convertido en un país más violento e inseguro, sobre todo para la mitad más desfavorecida, que debería ser la prioridad para un Ejecutivo que dice ser de izquierda. Si siguiéramos el ingenuo razonamiento de Sánchez Cerén, somos hoy un país menos feliz que hace un año.

Las maras no han perdido el control de sus territorios ni se han reportado deserciones masivas por la presión del Gobierno. En los tradicionales centros de mando de las pandillas, las cárceles, aún entra y sale de todo. Entre las denuncias de violaciones a los derechos humanos que los salvadoreños interpusieron en la PDDH, las que señalan a policías y soldados pasaron de representar el 40 % en 2014 al 74 % en 2015. La guerra se ha llevado a más de un centenar de policías, militares, custodios y familiares de. El Plan El Salvador Seguro ha resultado ser el enésimo compendio de intenciones tan bondadosas como inaplicables. La institucionalidad y la sanidad democrática del Estado se han debilitado por las docenas de ejecuciones extrajudiciales cometidas y la falta de voluntad para investigarlas. Incluso la reversión de la polarización que se vislumbró en el Pacto de Ataco resultó ser un espejismo.

En definitiva, un año después de que se renunció al diálogo como herramienta para resolver el principal problema de convivencia, el país está en un atolladero. Por más comerciales de bellísima factura artística, por más canciones con niños bien nutridos y sonrientes, por más mensajes de Año Nuevo de inspiración escandinava con los que el Gobierno nos ha bombardeado en las últimas semanas, este 5 de enero, cuando se cumplen 365 días desde que Sánchez Cerén le apostó a la guerra, no se ve luz al final del túnel. Por no ver, algunos ni siquiera ven –ni siquiera quieren ver– el charco de sangre sobre el que estamos parados.

lunes, 20 de abril de 2015

Vigésimo cuarto comunicado de las pandillas


Los voceros nacionales de las pandillas MS-X3, Barrio 18, Mao-Mao, Máquina, La Miarada Locos 13, privadas y privados de libertad de origen común, al pueblo salvadoreño y demás pueblos del mundo, hacemos saber:


1- El país atraviesa por una situación difícil, como es costumbre ya, es a las maras y pandillas a quienes se nos atribuye la gravedad de toda la situación, con el perverso propósito de encubrir y proteger a otras estructuras o personas que practican accionar delictivo, quienes ante la sociedad se presentan como personas de bien, ya sea como: funcionarios públicos, empresarios, ministros, fiscales, policías, militares, religiosos, ex-presidentes y tantos otros que con toda desfachatez dicen ser parte de los “buenos”, y en realidad, cuando son descubiertos y procesados – algo que sucede muy poco – resulta ser que son iguales o más criminales que nosotros, pero eso sí, a la hora de condenar a otros, no vacilan en ser los primeros en lanzar piedras.

2- Las maras y pandillas hemos tenido que recurrir a formas ilícitas para sobrellevar nuestras vidas, al ser nosotros y nuestras familias los históricamente olvidados y marginados por las gestiones gubernamentales, nuestro origen está en las comunidades más empobrecidas, en los hogares desarticulados por la emigración, la violencia y la irresponsabilidad paterna o materna, es a nosotros a quienes se nos niegan oportunidades de educación, salud, trabajo, recreación y lo único que se nos ofrece es represión, cárcel y muerte.

3- El gobierno habla mucho de paz últimamente, pero en las actuaciones lo que se alimenta es la guerra, si el propósito de paz que se pregona es genuino, debería de atacar causas y no solo efectos; la absurda represión y el manodurismo en lugar de resolver agrava la conflictividad. Las maras y pandillas aprendimos con el proceso de paz que se impulsó en 2012, que es dialogando como se es más eficaz para enfrentar la violencia y disminuirla, que es hablando de paz y haciendo gestos de buena voluntad y no de guerra como el conflicto se des escala y dirime con menos costos económicos y sociales.

4- Afortunadamente, en el ambiente de belicosidad que impera en los últimos días, las voces de la sensatez siguen abogando por soluciones racionales al conflicto, hay propuestas de paz que han circulado, no habíamos respondido a ellas porque esperábamos conocer la disposición gubernamental de buscar la paz por esa vía, pero en vista de que en privado se nos dice que sí y en lo público se niega, hemos decidido tomar la iniciativa de forma unilateral. 

5- Congruente con lo anterior, hemos tomado la decisión de responder afirmativamente al llamado público que en últimos días ha realizado uno de los luchadores más incansables por la paz en El Salvador: El señor Raúl Mijango, quien ha presentado al país una propuesta de agenda para la paz que contiene 26 puntos, 13 para ser abordados por nosotros y los otros trece por el Estado, gobierno y sociedad civil.

6- Reiteramos que asumimos todos los puntos que se nos proponen sin condiciones ni enmiendas, incluyendo los de respetar la vida de policías, soldados, militares, custodios, funcionarios públicos, jueces y políticos y por supuesto la vida de los más humildes a quienes afecta la violencia. También, sobre los delitos patrimoniales como el robo, hurto y extorsión. Pedimos al gobierno no obstruir ni sabotear este proceso, por el contrario que facilite condiciones que nos permitan avanzar más rápido en el tiempo y los compromisos que hemos de asumir ante la sociedad, este es el regalo que en su beatificación le queremos hacer a Monseñor Romero: Nuestro arrepentimiento y solicitud de perdón a la sociedad por todo el daño causado.

7- En consecuencia de lo anterior, anunciamos que desde ya estamos girando instrucciones de acuartelamiento a nuestras unidades, de almacenamiento de hierros y pertrechos y que todos, tanto adentro de las prisiones como fuera de ellas, se concentren en el estudio y la discusión de los 13 puntos que se nos han propuesto, afín de lograr consensos que permitan responder satisfactoriamente a lo que la sociedad espera de nosotros: menos homicidios, menos extorsiones; en definitiva: menos violencia. Según sean las condiciones con que contemos para esta reflexión, así iremos anunciando en su momento los compromisos que asumiremos con la sociedad sobre cada punto.

8- Como muestra de compromiso y buena voluntad, cesaremos desde ya todo tipo de ataques, es más, no haremos uso ni del elemental derecho a la defensa. Solo pedimos que paren los abusos de autoridad y las acciones de exterminio que en su mayor parte están siendo presentadas como riñas entre pandillas, cuando en realidad lo que sucede es que de sus casas sacan a nuestros miembros y luego los asesinan, simulan enfrentamientos y colocan armas a los muertos para justificar las masacres, etc. Muchos han lamentado el deceso de policías, pero han callado o se han alegrado por el exterminio de más de ciento cuarenta miembros de pandillas solo en el mes de marzo de este año.

9- Para dar confianza al desarrollo del proceso y evitar el que se crea que lo hacemos con propósitos mal sanos, pedimos que el debate privado que desarrollaremos en el interior de los Centros Penitenciarios sea monitoreado por una entidad de gran prestigio y reconocimiento internacional y que ya cuenta con una misión en El Salvador: El Comité Internacional de la Cruz Roja CICR y en la Libre, por los Obispos y Pastores coordinados por la Iniciativa Pastoral por la Vida y Por la Paz, IPAZ. Quienes puede solicitar apoyos técnicos a las instituciones tanto nacionales como internacionales con experiencia en la mediación y resolución de conflictos.

10- Como el problema de la violencia es un problema nacional, para saberla superar hay que sacarla del circulo vicioso y dañino de la confrontación política, en tal sentido proponemos se cree una Instancia Bipartidista, técnica y política en la que estén representados las dos principales fuerzas políticas del país: ARENA y FMLN y que sea en esta instancia que con sentido patriótico y sin intereses electoreros se consensúen las acciones y las iniciativas de ley que volverán sostenible e irreversible el proceso de paz que se vaya construyendo.

El Salvador, 20 de abril de 2015.

Foto Roberto Valencia
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Lea además:

lunes, 26 de enero de 2015

Vigésimo tercer comunicado de las pandillas


Los voceros nacionales de las pandillas MS-X3, Barrio 18, Mao-Mao, Máquina, La Miarada Locos 13, privadas y privados de libertad de origen común, al pueblo salvadoreño y demás pueblos del mundo, hacemos saber:

1- Con satisfacción informamos que desde el día sábado 17 de enero del corriente año, estamos impulsando a nivel nacional un gesto unilateral de buena voluntad, que busca contribuir en la reducción de la violencia; sus efectos ya se hacen sentir en la drástica disminución que ha experimentado la tasa de homicidios desde el día 18 de enero, habiéndose reducido del promedio diario de 14 a 4.6 que se registró ya para el día sábado 24; inclusive, el día veintidós la tasa se redujo a cero.

2- Para hacer posible lo anterior, estamos realizando extraordinarios esfuerzos, debido a que las condiciones en la que lo impulsamos no nos son favorables y nos provocan dificultades que hacen difícil administrar un proceso tan complejo como este, para lo cual es necesario contar con algunas condiciones y facilidades que por ahora carecemos.

3- Esperamos que este nuevo gesto mantenga viva la esperanza de que el problema de la violencia si tiene solución y permita que los que no han querido oír destapen sus oídos y que los que no han querido ver puedan hacerlo para evidenciar que es el dialogo incluyente la vía civilizada para encontrar solución a estos graves problemas y que no se puede seguir obviando he ignorando que las Maras y Pandillas podemos ser parte importante de la solución del mismo, voluntad que ya hemos expresado en infinidad de ocasiones.

4- Esta probado que si todos los involucrados nos lo proponemos, la paz puede ser una realidad: las pandillas haciendo lo que nos corresponde y el Estado y la sociedad civil lo que a ellos les compete. El logro de la Paz es tarea de todos, no solo las pandillas generamos violencia como ha quedado evidenciado, hoy en día, la PNC ya aporta al menos con un homicidio por día a esa tasa y los grupos de exterminio de pandilleros que operan con el amparo y apoyo de entidades públicas y privadas ya contribuyen a la tasa de homicidios con masacres, que son presentadas como acciones de purga interna entre nosotros para obviar la respectiva investigación que los puede incriminar.

5- La difícil situación por la que atraviesa el país requiere de acciones proactivas y de mensajes que aboguen por la paz y no de desesperadas acciones que lo único que hacen es tocar tambores de guerra y por consecuencia avivan la fogata de la violencia.

6- Las maras y pandillas de El Salvador estamos listas para entrar en un proceso serio de búsqueda de la paz, como se nos ha propuesto por aquellos que tienen un genuino interés de trabajar por ella, la pregunta que nos hacemos es: ¿Esta el Estado salvadoreño y la sociedad civil lista para entrar en ese proceso?. Si la respuesta es afirmativa, no demoremos más tiempo e iniciemos cuanto antes juntos la construcción de la paz que tanto anhela la sociedad salvadoreña.

El Salvador, 26 de enero de 2015.

Foto: José Cabezas (AFP)

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Lea además:

viernes, 31 de octubre de 2014

Carta de Raúl Mijango a la nación


Foto Roberto Valencia

[Es la primera vez que Rául Mijango, exguerrillero y exdiputado por el FMLN (1997-2000) recoge sus impresiones sobre el proceso iniciado en marzo de 2012 en un comunicado que firma a título personal.]

***
En especial: al Estado y Gobierno salvadoreños, miembros de pandillas, privados/as de libertad de origen común y a todos los miembros que integran el nuevo ‘Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia’.

“El mal solo perdura cuando los hombres buenos no hacen nada”
Albert Einstein

Atendiendo el sentir y clamor desesperado de la ciudadanía y con el propósito de contribuir a responder a las expectativas de paz de todos los salvadoreños/as, y para evitar que aquellos que hoy se expresan en pro de ella vayan a caer en situación de desgaste predicando solo buenas intenciones pero carentes de propuestas y acciones concretas mientras la situación de violencia sigue igual o peor, quiero, desde la humildad de mi condición de ciudadano, sugerir a todos los que pueden contribuir en la solución de este conflicto, el inicio cuanto antes de un diálogo sincero, valiente, constructivo e incluyente que considere también a las pandillas. Es hora de deponer posiciones principistas como la de que “no se puede hablar con criminales”, cuando en este caso, ellos pueden contribuir a la solución del problema. De hecho, el mismo Estado ya lo hace por medio de la Fiscalía desde hace tiempo, al ofrecer beneficios penales a los delincuentes por su colaboración. No debemos olvidar que posiciones anacrónicas como estas son las que en el pasado provocaron que el conflicto armado de los ochenta se prolongara por tanto tiempo y cobrara la pérdida de miles de vidas y más y mayor destrucción del país. Fue hasta que se dialogó con los “delincuentes terroristas o terengos”, como nos llamaban, que se logró la paz.

A fin de volver proactivo y productivo el diálogo sugerido, separado de toda burocracia que produce libras de papel para llenar bolsones, propongo un mecanismo de abordaje real y concreto de la problemática. El mecanismo consiste en desarrollar una “agenda trenzada, de desarrollo simultáneo de manera unilateral”, que posibilite construir propuestas que se puedan convertir en entendimientos o acuerdos –porque un diálogo sin entendimientos no tiene ninguna validez– que permitan ir superando de manera gradual y progresiva la situación de violencia que afecta a todos los salvadoreños/as, para irle devolviendo a nuestro querido país la paz y la tranquilidad que tanto anhelamos.

Por la necesidad de actuar con el mayor sentido de responsabilidad, dado el valor estratégico de la propuesta, no voy a incluir en esta carta los contenidos de la agenda que propondré. De manera privada, la haré llegar al Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia, así como a las pandillas, para que la analicen y se pronuncien sobre su contenido, en cualquiera de las formas: si la aceptan, la modifican o la rechazan; solo así se podrá medir el grado de genuinidad del espíritu de paz con el cual dicen actuar. Pido a los medios de comunicación su comprensión y respeto al derecho a la privacidad que un asunto tan delicado como este requiere; dejo a los destinatarios de la misma la opción de hacer, o no, público su contenido.

No se puede seguir ocultando o minimizando la realidad: la violencia, la inseguridad y la criminalidad representan desde hace varios años el principal problema que aqueja a los salvadoreños; y no es para menos, la vida de un poco más de 53,000 compatriotas se ha perdido en los últimos 20 años por estas causas. Según algunos estudios, $2,000 millones se pierden por año en el país por efecto de la violencia. Por la misma situación de inseguridad, nuestra economía se constriñe y su crecimiento anual no sobrepasa el 2%. La población –principalmente la que vive en los barrios y colonias menos favorecidas– vive angustiada, presa del temor y con la zozobra permanente de ser víctima –ella o sus hijos– de algún acto delictivo en su casa, la colonia, la calle, en el bus, la escuela, la cancha deportiva, en el centro de trabajo, hasta en la iglesia a la que asiste, inclusive.

Desde que el fenómeno de violencia –principalmente la juvenil– comenzó a golpear con mayor fuerza a la nación, en miles se pueden contabilizar las cuartillas que se han emborronado con estudios, análisis y diagnósticos tratando de caracterizar el fenómeno. Decenas de miles de dólares se han pagado a expertos para que “analicen” la situación y sugieran soluciones. Estamos pues, ante un fenómeno que está sobreestudiado y diagnosticado. Pero nada de eso ha dado resultado, la violencia ha crecido de manera indetenible; tanto, que hemos alcanzado en años anteriores los 70 homicidios por cada 100,000 habitantes; más de 4,000 asesinatos por año, y una tasa de entre 12 y 14 homicidios diarios, lo cual nos ha colocado como el segundo país más violento de toda la Tierra.

La cooperación externa, de acuerdo a estudios que han circulado en últimos días, estima haber invertido en El Salvador en los 12 años anteriores en programas de prevención de violencia cerca de $700 millones (un promedio de $58 millones por año). La empresa privada ha revelado recientemente que su inversión anual en programas de responsabilidad social empresarial, sobrepasa los $600 millones por año, monto del cual invierte buena parte en programas de reducción de vulnerabilidades y prevención de violencia. Las municipalidades reciben el 8% anual del presupuesto general de la República, $350 millones aproximadamente, del cual se supone invierten una parte en desarrollo y prevención de violencia. El presupuesto del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública sobrepasó los $350 millones en el año 2014. Toda esta inversión y qué resultados se han obtenido. Solo más violencia.

La falta de eficacia en la acción para prevenir, contener y disminuir violencia se debe a que todos los que hasta hoy han intervenido en el tema para encontrar soluciones han estado orinando fuera de la bacinica. Han pretendido resolver problemas nuevos con viejas recetas y, en muchos casos, no han tenido la voluntad genuina de querer resolverlos, o les ha faltado la suficiente valentía moral para desarrollar acciones que podrían ser “mal vistas”. Con pocos recursos y en poco tiempo, el proceso de pacificación derivado de la tregua experimentó resultados exitosos. Hizo posible reducir la tasa de homicidios de 14 a 5 diarios en cuestión de días y, a lo largo de 15 meses, ha impedido que se perdiera la vida de alrededor de 6,080 salvadoreños.

Con la llegada del nuevo Gobierno –surgido de elecciones en segunda vuelta en marzo de 2014– al fenómeno de la violencia se le ha dado mayor énfasis en su tratamiento si se le compara con el que le dio el Gobierno anterior. El mismo presidente Salvador Sánchez Cerén, en su discurso inicial, ofreció ponerse al frente de un programa contra la violencia.

En pantallas de televisión, micrófonos de radios y en periódicos escritos y digitales se puede ver, escuchar o leer las constantes declaraciones del ministro de Justicia y Seguridad, Benito Lara, sobre el tema de seguridad. Nadie puede hoy aducir que éste esté siendo ignorado, además, dicho sea de paso, con un buen manejo mediático, cargado de buenas voluntades y deseos. No obstante el rimbombante manejo que se ha hecho del despliegue de la ‘Policía Comunitaria’, la cual se ha pretendido vender como “la pastilla que cura todos los males”, la situación operativa no parece cambiar. Las acciones de ‘Mano dura’ continúan dominando el accionar policial, siguen con los grandes operativos y capturas masivas y más pandilleros continúan falleciendo en los supuestos ataques a la Policía.

Las pandillas y los privados/as de libertad de origen común también han mantenido la retórica de expresar buenas voluntades y de querer contribuir en la solución del grave problema de violencia; de la cual no solo se consideran victimarios, sino, víctimas también. No obstante, la situación de seguridad en las calles y colonias se sigue deteriorando cada día desde que hubo cambio de ministro en mayo de 2013. La tasa de homicidios se ha recuperado de 5 diarios en 2012 y 2013 a un promedio de 12 en la actualidad. Solo en lo que va de este año han sido asesinados 33 policías y 18 soldados. Ha resurgido con fuerza el homicidio de motoristas, cobradores y comerciantes. Según fuentes policiales, en este año los fallecidos por causas de la violencia sobrepasan los 3,000. Los centros escolares sufren nuevamente del acecho y el asedio a los estudiantes y maestros. El reclutamiento, la adquisición de armas, la disputa y expansión de territorios se han recrudecido en los últimos días y, muy a menudo, se conoce de la quema o ametrallamientos de unidades del transporte público.

Entre más policías y soldados fallezcan en acciones donde hay clara participación de pandillas y entre más pandilleros y mareros mueran en acciones donde ha participado la Policía, más se obligan ambos a mutar y a elevar la escalada de la confrontación bélica, favoreciendo así únicamente a los que están en contra de la paz y a favor de la guerra, porque se lucran de ella. Con otros actores, ese camino ya fue recorrido en el siglo pasado en El Salvador con nefastas consecuencias, no volvamos a cometer los mismos errores. Entonces, ¿cómo se resuelve esto? Ya está de sobra probado: dialogando y concertando. No dejemos que la maldad, la cobardía, el cálculo político y lo emocional, nos obligue a repetir una historia que nadie quiere volver a vivir.

El 29 de septiembre de 2014, emulando experiencias de otros países, y de anteriores administraciones, donde esta modalidad solo ha producido modestos resultados, se le dio partida de nacimiento a un nuevo ‘Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia’, para que trabaje alternativas contra la violencia. Por la necesidad urgente de contar con alternativas a este flagelo, debemos de trabajar para que en El Salvador este Consejo no fracase y, para ello, es necesario otorgarle el beneficio de la duda y brindarle todo el apoyo que sea posible y necesario.

No obstante, este Consejo debe entender que lo que todos esperamos de él son propuestas realistas de solución, y no que sus voceros pierdan el tiempo en cuestionar, descalificar y desmarcarse del proceso que fue iniciado en 2012. Criticar ahora la tregua y el proceso de pacificación derivado de ella, con sus aciertos y desaciertos, sin proponer alternativa, es caer en condiciones de miseria humana. Más bien, el Consejo debe emprender cuanto antes, acciones que den resultados en el menor tiempo posible. La población espera con impaciencia para ya, no para dentro de dos, tres, cuatro o cinco años, resultados que se traduzcan en más seguridad, menos homicidios, menos extorsiones, menos robos, menos hurtos, menos desapariciones. En cuestiones de seguridad pública, el tiempo que se pierde no es oro, sino vidas humanas.

El Salvador, 30 de octubre de 2014.

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viernes, 29 de agosto de 2014

Vigésimo segundo comunicado de las pandillas


[Este comunicado lo vuelven a suscribir las pandillas Mara Salvatrucha 13, Barrio 18, Mao-Mao, Mara Máquina y La Mirada Lokotes 13 y un colectivo de reos civiles que se han sumado al proceso. Los retirados o pesetas siguen sin ser mencionados. Se hizo público en la tarde del 29 de agosto de 2014, cuando fue distribuido vía e-mail, pero está fechado un día antes. Es el primer comunicado desde el repunte de asesinatos que ha llevado a que durante cuatro meses consecutivos el promedio diario de asesinatos en El Salvador supere los 11 diarios, cifras similares a las que se tenían antes del inicio de la tregua, en marzo de 2012.]
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Los voceros nacionales de las pandillas MS-X3, BARRIO 18 (Sureños y Revolucionarios), Mao-Moa, Máquina, Mirada Locos 13 y privados y privadas de libertad de origen común al pueblo salvadoreño y demás pueblos del mundo hacemos saber:

1- Que en los últimos días hemos compartido profundas y largas reflexiones a nivel nacional con nuestros compañeros privados /as de libertad, y con todos aquellos que se encuentran en situación de libertad, ya sean estos activos, retirados, colaboradores y simpatizantes, y hemos concluido que la situación de violencia que agobia al país –de la cual todos resultamos ser víctimas– no puede experimentar resultados positivos si no damos nuestra decidida colaboración, pues como ya lo hemos dicho en innumerables ocasiones, si nosotros somos parte del problema, también podemos ser parte de la solución, y eso ya lo hemos demostrado con mucho éxito, aun en contra de toda la oposición y las adversidades que este Proceso de Paz ha enfrentado.

2- Consecuentes con la anterior afirmación, queremos informar que por iniciativa propia hemos decidido dar inicio a partir del domingo 24 de agosto a una segunda etapa del Proceso de Paz iniciado el 9 de marzo de 2012. Esta segunda etapa considera lo siguiente:


  • a) Renovación y reafirmación de los cinco compromisos iniciales: 1), Cesar todo tipo de hostilidades entre los miembros de pandillas. 2) Cesar acciones contra miembros y familiares de la FAES. 3) Cesar acciones contra miembros y familiares de la PNC. 4) Cesar acciones contra miembros y familiares de Custodios del sistema penitenciario. Y 5) Evitar al máximo la generación de víctimas civiles, llámese motoristas, cobradores, pasajeros y otros.
  • b) Profundizar los pactos por la vida y por la paz que se generaron en la primera etapa en los once municipios que se sumaron al proceso de Municipios Libres de Violencia, en los cuales, nos comprometimos a la erradicación gradual de todo tipo de delitos en los que participen miembros de pandillas. De igual forma, profundizar nuestro compromiso con las comunidades de la Zona Escalón, a la cual la declaramos: Zona de Paz.
  • c) Cesar todo tipo de acoso a los centros escolares y declarar estos como zonas de paz.
  • d) Suspender el reclutamiento forzoso.
  • e) Ampliar nuestro compromiso de ofrecer garantías para que puedan realizar (sin obstáculos) su trabajo los organismos humanitarios de socorro en las zonas donde tenemos presencia, este compromiso incluye a Comandos de Salvamento, Cruz Roja (nacional e internacional), Cruz Verde, socorristas diversos y ambulancias del seguro social y de la red de hospitales públicos; así mismo, a las brigadas del sistema de salud que realizan operaciones de fumigación para combatir criaderos de zancudos.
  • f) Respetar y apoyar el libre y pleno desarrollo de los proyectos y programas que la Cooperación, Las Municipalidades, las Iglesias y las Ongs desarrollan en las comunidades para reinsertar social y productivamente a los jóvenes.
  • g) Seguir realizando esfuerzos para mantener un clima armónico y de paz en los Centros Penitenciarios a fin de evitar que las condiciones infrahumanas del internamiento provoque situaciones de violencia que atenten contra la seguridad y la vida de la población reclusa.


3- Concebimos este nuevo esfuerzo como una segunda oportunidad para que el país pueda alcanzar la paz, razón por la cual hacemos un llamado a todos los actores sociales a apoyarlo:

  • Al gobierno de la Republica a brindar facilidades para que entes de la sociedad civil e Iglesias puedan facilitar el dialogo y la comunicación necesaria para dirimir conflictos domésticos y cotidianos que aseguren el éxito del Proceso de Paz en esta segunda etapa.
  • A los detractores, que defienden los intereses de los que se lucran de la violencia, les exhortamos a adoptar una actitud más patriótica, no pueden seguir favoreciendo la acumulación de riquezas a costa del sufrimiento, la sangre y las vidas que arrebata la violencia a los más humildes de este pueblo, denle una oportunidad a la paz.
  • Al Ministerio Público y la PNC, les pedimos que no nos criminalicen solo por el hecho de ser jóvenes y que en el impulso de la modalidad de Policía Comunitaria, tengan sumo cuidado de no provocar confrontación entre las comunidades y los jóvenes; donde esta modalidad ha funcionado (al norte de Ciudad Delgado y El Pino en Santa Tecla) es donde el Policía se ha convertido en agente de cambio y de apoyo a la comunidad y es así como se ha ganado la confianza de la gente, porque la confianza se construye paso a paso, no se ordena ni decreta.
  • A los medios de comunicación les exhortamos a no sobredimensionen la situación de violencia, a que promocionen no solo los hechos violentos, sino también todas aquellas acciones positivas que desarrollamos los jóvenes, no olviden que la situación de violencia es también un asunto de percepción y esa la generan ustedes con sus noticias y esa es la imagen del país que se proyecta tanto interna como externamente, entonces pues, ustedes también tienen responsabilidad en la situación del país, si es más o menos violento, también dependerá de cómo ustedes comuniquen lo que acontezca.
  • A los miembros de los partidos políticos, les exhortamos a no perder la seriedad y la responsabilidad en el manejo del tema de la violencia, motivados por intereses de tipo electorero, impulsando iniciativas que en lugar de prevenir y disminuir violencia más bien la estimulan y alejan la posibilidad de alcanzar la paz. Por el contrario, les invitamos a apoyar el proceso de Paz y les aseguramos que con ello obtendrían mayor apoyo político que el que buscasen mediante acciones populistas.

4- Finalmente, queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a los facilitadores de este Proceso de Paz, que desde sus inicios nos han exhortado a seguir adelante, a no desmayar, a no perder la fe y la confianza, a no volver al pasado. Ellos nos enseñaron que el horizonte de nuestras vidas no se podía limitar a la cárcel, el hospital o el cementerio, nos enseñaron también la cuarta opción de la reinserción social y productiva mediante el abandono de la violencia, gracias mil por esas enseñanzas y porque han confiado en nosotros y nos han exhortado a dar este nuevo paso que inició el 24 de agosto, a todos les decimos que haremos todo lo posible para no fallar, pero también les recordamos, que esta es tarea de todas y todos los salvadoreños.

El Salvador, 28 de agosto de 2014.

Foto: Roberto Valencia
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jueves, 5 de junio de 2014

Vigésimoprimer comunicado de las pandillas


[Este comunicado lo vuelven a suscribir las pandillas Mara Salvatrucha 13, Barrio 18, Mao-Mao, Mara Máquina y La Mirada Lokotes 13 y un colectivo de reos civiles que se han sumado al proceso. Los retirados o pesetas siguen sin ser mencionados. Se hizo público en la mañana del 5 de junio, cuando fue distribuido vía e-mail, pero está fechado el 3 de junio. Es el primer comunicado de la era Salvador Sánchez Cerén.]

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Los voceros nacionales de las pandillas: MS-X3, Barrio 18, Mao-Mao, Máquina, Mirada Locos 13 y privadas y privados de libertad de origen común al pueblo salvadoreño y demás pueblos del mundo, hacemos saber:
  1. Pasadas las elecciones del 9 de marzo del año en curso, las pandillas, maras, privados y privadas de libertad de origen común, fuimos de los primeros que saludamos la victoria del profesor Salvador Sánchez Cerén y de Óscar Ortiz, pese a que aún no se habían declarado en firme los resultados. Hoy que ya han tomado posesión de los cargos de presidente y vicepresidente de la República, queremos augurarles éxitos en la gestión, otorgarles el beneficio de la duda y reiterarles nuestra disposición y voluntad de contribuir en la solución del más grave problema que agobia al país –la violencia– en lo que esté al alcance de nuestras posibilidades.
  2. Se acaba de cerrar el período más complejo para trabajar por la paz en El Salvador; quienes estaban obligados a trabajar para alcanzarla más bien alimentaron la violencia y se alejaron cada vez más de la paz. Muestra de ello es que en el último año los índices de violencia, en lugar de seguir disminuyendo, se volvieron a incrementar. Ello solo reafirma lo equivocado que representa el querer combatir la violencia con más violencia; la zozobra con más zozobra, y la inseguridad con más inseguridad. Estamos en un nuevo momento, esperamos que sea de certidumbre, esperanza y de Paz.
  3. Llamamos al pueblo salvadoreño a no dar crédito a ningún tipo de rumores de “toques de queda”. Aclaramos que las pandillas y maras no hemos impulsado en los últimos días esas acciones ni pretendemos hacerlo; quienes se han dedicado a ello han sido mentes perversas que actúan con impunidad y que han pretendido crear un clima de zozobra, miedo y temor, para provocar odio y resentimiento hacia nosotros y así justificar la acción represiva y el accionar de grupos de exterminio, que en los últimos días han cobrado la vida de muchos de nuestros miembros, familiares y civiles. Esperamos que el nuevo gobierno enfrente con firmeza a esos grupos, tanto los que actúan desde fuera de la institucionalidad del Estado, como a los que lo hacen desde adentro.
  4. La oportunidad histórica para recuperar la paz que se abrió el 9 de marzo de 2012 aún sigue abierta; aprovecharla en beneficio del país depende de todos: gobierno, iglesias, empresarios, sociedad civil, autoridades locales y miembros de pandillas. Solo juntos, en un gran esfuerzo de nación, podremos construir la tan anhelada paz a la que aspira este sufrido pueblo.
  5. Finalmente, aprovechamos para responder públicamente a la carta que nos enviaron los Comandos de Salvamento, de fecha 5 de mayo del corriente año, solicitando facilidades para el buen desempeño de su trabajo humanitario; en consecuencia de lo anterior, les informamos que en reconocimiento a la excelente labor que ustedes realizan ya estamos tomando cartas en el asunto y orientando a nuestros miembros en los territorios para que les brinden todas las facilidades y el apoyo necesario para que ustedes puedan prestar eficaz y oportunamente su servicio humanitario.
El Salvador, 3 de junio de 2014

Foto Fred Ramos (El Faro)

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