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viernes, 31 de octubre de 2014

Carta de Raúl Mijango a la nación


Foto Roberto Valencia

[Es la primera vez que Rául Mijango, exguerrillero y exdiputado por el FMLN (1997-2000) recoge sus impresiones sobre el proceso iniciado en marzo de 2012 en un comunicado que firma a título personal.]

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En especial: al Estado y Gobierno salvadoreños, miembros de pandillas, privados/as de libertad de origen común y a todos los miembros que integran el nuevo ‘Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia’.

“El mal solo perdura cuando los hombres buenos no hacen nada”
Albert Einstein

Atendiendo el sentir y clamor desesperado de la ciudadanía y con el propósito de contribuir a responder a las expectativas de paz de todos los salvadoreños/as, y para evitar que aquellos que hoy se expresan en pro de ella vayan a caer en situación de desgaste predicando solo buenas intenciones pero carentes de propuestas y acciones concretas mientras la situación de violencia sigue igual o peor, quiero, desde la humildad de mi condición de ciudadano, sugerir a todos los que pueden contribuir en la solución de este conflicto, el inicio cuanto antes de un diálogo sincero, valiente, constructivo e incluyente que considere también a las pandillas. Es hora de deponer posiciones principistas como la de que “no se puede hablar con criminales”, cuando en este caso, ellos pueden contribuir a la solución del problema. De hecho, el mismo Estado ya lo hace por medio de la Fiscalía desde hace tiempo, al ofrecer beneficios penales a los delincuentes por su colaboración. No debemos olvidar que posiciones anacrónicas como estas son las que en el pasado provocaron que el conflicto armado de los ochenta se prolongara por tanto tiempo y cobrara la pérdida de miles de vidas y más y mayor destrucción del país. Fue hasta que se dialogó con los “delincuentes terroristas o terengos”, como nos llamaban, que se logró la paz.

A fin de volver proactivo y productivo el diálogo sugerido, separado de toda burocracia que produce libras de papel para llenar bolsones, propongo un mecanismo de abordaje real y concreto de la problemática. El mecanismo consiste en desarrollar una “agenda trenzada, de desarrollo simultáneo de manera unilateral”, que posibilite construir propuestas que se puedan convertir en entendimientos o acuerdos –porque un diálogo sin entendimientos no tiene ninguna validez– que permitan ir superando de manera gradual y progresiva la situación de violencia que afecta a todos los salvadoreños/as, para irle devolviendo a nuestro querido país la paz y la tranquilidad que tanto anhelamos.

Por la necesidad de actuar con el mayor sentido de responsabilidad, dado el valor estratégico de la propuesta, no voy a incluir en esta carta los contenidos de la agenda que propondré. De manera privada, la haré llegar al Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia, así como a las pandillas, para que la analicen y se pronuncien sobre su contenido, en cualquiera de las formas: si la aceptan, la modifican o la rechazan; solo así se podrá medir el grado de genuinidad del espíritu de paz con el cual dicen actuar. Pido a los medios de comunicación su comprensión y respeto al derecho a la privacidad que un asunto tan delicado como este requiere; dejo a los destinatarios de la misma la opción de hacer, o no, público su contenido.

No se puede seguir ocultando o minimizando la realidad: la violencia, la inseguridad y la criminalidad representan desde hace varios años el principal problema que aqueja a los salvadoreños; y no es para menos, la vida de un poco más de 53,000 compatriotas se ha perdido en los últimos 20 años por estas causas. Según algunos estudios, $2,000 millones se pierden por año en el país por efecto de la violencia. Por la misma situación de inseguridad, nuestra economía se constriñe y su crecimiento anual no sobrepasa el 2%. La población –principalmente la que vive en los barrios y colonias menos favorecidas– vive angustiada, presa del temor y con la zozobra permanente de ser víctima –ella o sus hijos– de algún acto delictivo en su casa, la colonia, la calle, en el bus, la escuela, la cancha deportiva, en el centro de trabajo, hasta en la iglesia a la que asiste, inclusive.

Desde que el fenómeno de violencia –principalmente la juvenil– comenzó a golpear con mayor fuerza a la nación, en miles se pueden contabilizar las cuartillas que se han emborronado con estudios, análisis y diagnósticos tratando de caracterizar el fenómeno. Decenas de miles de dólares se han pagado a expertos para que “analicen” la situación y sugieran soluciones. Estamos pues, ante un fenómeno que está sobreestudiado y diagnosticado. Pero nada de eso ha dado resultado, la violencia ha crecido de manera indetenible; tanto, que hemos alcanzado en años anteriores los 70 homicidios por cada 100,000 habitantes; más de 4,000 asesinatos por año, y una tasa de entre 12 y 14 homicidios diarios, lo cual nos ha colocado como el segundo país más violento de toda la Tierra.

La cooperación externa, de acuerdo a estudios que han circulado en últimos días, estima haber invertido en El Salvador en los 12 años anteriores en programas de prevención de violencia cerca de $700 millones (un promedio de $58 millones por año). La empresa privada ha revelado recientemente que su inversión anual en programas de responsabilidad social empresarial, sobrepasa los $600 millones por año, monto del cual invierte buena parte en programas de reducción de vulnerabilidades y prevención de violencia. Las municipalidades reciben el 8% anual del presupuesto general de la República, $350 millones aproximadamente, del cual se supone invierten una parte en desarrollo y prevención de violencia. El presupuesto del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública sobrepasó los $350 millones en el año 2014. Toda esta inversión y qué resultados se han obtenido. Solo más violencia.

La falta de eficacia en la acción para prevenir, contener y disminuir violencia se debe a que todos los que hasta hoy han intervenido en el tema para encontrar soluciones han estado orinando fuera de la bacinica. Han pretendido resolver problemas nuevos con viejas recetas y, en muchos casos, no han tenido la voluntad genuina de querer resolverlos, o les ha faltado la suficiente valentía moral para desarrollar acciones que podrían ser “mal vistas”. Con pocos recursos y en poco tiempo, el proceso de pacificación derivado de la tregua experimentó resultados exitosos. Hizo posible reducir la tasa de homicidios de 14 a 5 diarios en cuestión de días y, a lo largo de 15 meses, ha impedido que se perdiera la vida de alrededor de 6,080 salvadoreños.

Con la llegada del nuevo Gobierno –surgido de elecciones en segunda vuelta en marzo de 2014– al fenómeno de la violencia se le ha dado mayor énfasis en su tratamiento si se le compara con el que le dio el Gobierno anterior. El mismo presidente Salvador Sánchez Cerén, en su discurso inicial, ofreció ponerse al frente de un programa contra la violencia.

En pantallas de televisión, micrófonos de radios y en periódicos escritos y digitales se puede ver, escuchar o leer las constantes declaraciones del ministro de Justicia y Seguridad, Benito Lara, sobre el tema de seguridad. Nadie puede hoy aducir que éste esté siendo ignorado, además, dicho sea de paso, con un buen manejo mediático, cargado de buenas voluntades y deseos. No obstante el rimbombante manejo que se ha hecho del despliegue de la ‘Policía Comunitaria’, la cual se ha pretendido vender como “la pastilla que cura todos los males”, la situación operativa no parece cambiar. Las acciones de ‘Mano dura’ continúan dominando el accionar policial, siguen con los grandes operativos y capturas masivas y más pandilleros continúan falleciendo en los supuestos ataques a la Policía.

Las pandillas y los privados/as de libertad de origen común también han mantenido la retórica de expresar buenas voluntades y de querer contribuir en la solución del grave problema de violencia; de la cual no solo se consideran victimarios, sino, víctimas también. No obstante, la situación de seguridad en las calles y colonias se sigue deteriorando cada día desde que hubo cambio de ministro en mayo de 2013. La tasa de homicidios se ha recuperado de 5 diarios en 2012 y 2013 a un promedio de 12 en la actualidad. Solo en lo que va de este año han sido asesinados 33 policías y 18 soldados. Ha resurgido con fuerza el homicidio de motoristas, cobradores y comerciantes. Según fuentes policiales, en este año los fallecidos por causas de la violencia sobrepasan los 3,000. Los centros escolares sufren nuevamente del acecho y el asedio a los estudiantes y maestros. El reclutamiento, la adquisición de armas, la disputa y expansión de territorios se han recrudecido en los últimos días y, muy a menudo, se conoce de la quema o ametrallamientos de unidades del transporte público.

Entre más policías y soldados fallezcan en acciones donde hay clara participación de pandillas y entre más pandilleros y mareros mueran en acciones donde ha participado la Policía, más se obligan ambos a mutar y a elevar la escalada de la confrontación bélica, favoreciendo así únicamente a los que están en contra de la paz y a favor de la guerra, porque se lucran de ella. Con otros actores, ese camino ya fue recorrido en el siglo pasado en El Salvador con nefastas consecuencias, no volvamos a cometer los mismos errores. Entonces, ¿cómo se resuelve esto? Ya está de sobra probado: dialogando y concertando. No dejemos que la maldad, la cobardía, el cálculo político y lo emocional, nos obligue a repetir una historia que nadie quiere volver a vivir.

El 29 de septiembre de 2014, emulando experiencias de otros países, y de anteriores administraciones, donde esta modalidad solo ha producido modestos resultados, se le dio partida de nacimiento a un nuevo ‘Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia’, para que trabaje alternativas contra la violencia. Por la necesidad urgente de contar con alternativas a este flagelo, debemos de trabajar para que en El Salvador este Consejo no fracase y, para ello, es necesario otorgarle el beneficio de la duda y brindarle todo el apoyo que sea posible y necesario.

No obstante, este Consejo debe entender que lo que todos esperamos de él son propuestas realistas de solución, y no que sus voceros pierdan el tiempo en cuestionar, descalificar y desmarcarse del proceso que fue iniciado en 2012. Criticar ahora la tregua y el proceso de pacificación derivado de ella, con sus aciertos y desaciertos, sin proponer alternativa, es caer en condiciones de miseria humana. Más bien, el Consejo debe emprender cuanto antes, acciones que den resultados en el menor tiempo posible. La población espera con impaciencia para ya, no para dentro de dos, tres, cuatro o cinco años, resultados que se traduzcan en más seguridad, menos homicidios, menos extorsiones, menos robos, menos hurtos, menos desapariciones. En cuestiones de seguridad pública, el tiempo que se pierde no es oro, sino vidas humanas.

El Salvador, 30 de octubre de 2014.

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jueves, 5 de junio de 2014

Vigésimoprimer comunicado de las pandillas


[Este comunicado lo vuelven a suscribir las pandillas Mara Salvatrucha 13, Barrio 18, Mao-Mao, Mara Máquina y La Mirada Lokotes 13 y un colectivo de reos civiles que se han sumado al proceso. Los retirados o pesetas siguen sin ser mencionados. Se hizo público en la mañana del 5 de junio, cuando fue distribuido vía e-mail, pero está fechado el 3 de junio. Es el primer comunicado de la era Salvador Sánchez Cerén.]

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Los voceros nacionales de las pandillas: MS-X3, Barrio 18, Mao-Mao, Máquina, Mirada Locos 13 y privadas y privados de libertad de origen común al pueblo salvadoreño y demás pueblos del mundo, hacemos saber:
  1. Pasadas las elecciones del 9 de marzo del año en curso, las pandillas, maras, privados y privadas de libertad de origen común, fuimos de los primeros que saludamos la victoria del profesor Salvador Sánchez Cerén y de Óscar Ortiz, pese a que aún no se habían declarado en firme los resultados. Hoy que ya han tomado posesión de los cargos de presidente y vicepresidente de la República, queremos augurarles éxitos en la gestión, otorgarles el beneficio de la duda y reiterarles nuestra disposición y voluntad de contribuir en la solución del más grave problema que agobia al país –la violencia– en lo que esté al alcance de nuestras posibilidades.
  2. Se acaba de cerrar el período más complejo para trabajar por la paz en El Salvador; quienes estaban obligados a trabajar para alcanzarla más bien alimentaron la violencia y se alejaron cada vez más de la paz. Muestra de ello es que en el último año los índices de violencia, en lugar de seguir disminuyendo, se volvieron a incrementar. Ello solo reafirma lo equivocado que representa el querer combatir la violencia con más violencia; la zozobra con más zozobra, y la inseguridad con más inseguridad. Estamos en un nuevo momento, esperamos que sea de certidumbre, esperanza y de Paz.
  3. Llamamos al pueblo salvadoreño a no dar crédito a ningún tipo de rumores de “toques de queda”. Aclaramos que las pandillas y maras no hemos impulsado en los últimos días esas acciones ni pretendemos hacerlo; quienes se han dedicado a ello han sido mentes perversas que actúan con impunidad y que han pretendido crear un clima de zozobra, miedo y temor, para provocar odio y resentimiento hacia nosotros y así justificar la acción represiva y el accionar de grupos de exterminio, que en los últimos días han cobrado la vida de muchos de nuestros miembros, familiares y civiles. Esperamos que el nuevo gobierno enfrente con firmeza a esos grupos, tanto los que actúan desde fuera de la institucionalidad del Estado, como a los que lo hacen desde adentro.
  4. La oportunidad histórica para recuperar la paz que se abrió el 9 de marzo de 2012 aún sigue abierta; aprovecharla en beneficio del país depende de todos: gobierno, iglesias, empresarios, sociedad civil, autoridades locales y miembros de pandillas. Solo juntos, en un gran esfuerzo de nación, podremos construir la tan anhelada paz a la que aspira este sufrido pueblo.
  5. Finalmente, aprovechamos para responder públicamente a la carta que nos enviaron los Comandos de Salvamento, de fecha 5 de mayo del corriente año, solicitando facilidades para el buen desempeño de su trabajo humanitario; en consecuencia de lo anterior, les informamos que en reconocimiento a la excelente labor que ustedes realizan ya estamos tomando cartas en el asunto y orientando a nuestros miembros en los territorios para que les brinden todas las facilidades y el apoyo necesario para que ustedes puedan prestar eficaz y oportunamente su servicio humanitario.
El Salvador, 3 de junio de 2014

Foto Fred Ramos (El Faro)

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miércoles, 30 de abril de 2014

Vigésimo comunicado de las pandillas

 
[Este comunicado lo suscriben las pandillas Mara Salvatrucha 13, Barrio 18, Mao-Mao, Mara Máquina y La Mirada Lokotes 13 y un colectivo de reos civiles que se han sumado al proceso. Los retirados o pesetas siguen sin suscribirlos. Se hizo público el día 29 de abril, en una especie de conferencia de prensa a la que, según detalló Paolo Luers en su blog, asistieron cinco comunicadores. En el evento, celebrado 'en la libre', hubo un representante de cada una de las tres principales pandillas: la Mara Salvatrucha, la facción Sureños del Barrio 18 y la facción Revolucionaria del Barrio 18.] 
 
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Los voceros nacionales de las pandillas: MS-X3, Barrio 18, Mao-Mao, Máquina, Mirada Locos 13 y privadas y privados de libertad de origen común al pueblo salvadoreño y demás pueblos del mundo, hacemos saber:
  1. Está por finalizar el mandato de la administración del presidente Mauricio Funes y, entre sus principales logros, se puede destacar el haber facilitado un proceso que por 15 meses consecutivos hizo posible la reducción de los niveles de violencia armada de un promedio de 14 a 5 homicidios y la disminución de 70 homicidios por cada 100,000 habitantes a 41. En sentido inverso, también se puede considerar como fracaso el no haberle dado continuidad a la facilitación del proceso, generándose con ello una multiplicidad de dificultades, que han repercutido negativamente y provocado que los niveles de violencia se recrudezcan en las calles y estén alcanzando ya para el final de su mandato, un promedio de diez homicidios diarios; aunque aún no se llega a los niveles de finales de 2011 gracias a que el proceso, pese a los ataques que ha recibido, aún sobrevive. La situación es delicada y demanda por el bien del país a las nuevas autoridades detener esa situación.
  2. Estamos dando un agudo seguimiento al debate que a nivel nacional se está librando sobre el tema de la violencia y principalmente sobre sus posibles alternativas de solución; de igual forma, estamos estudiando con acuciosidad y profundo interés las propuestas serias y estructuradas que se han venido presentando por parte de aquellos que tienen un genuino interés de trabajar a favor de la paz. Nos alegra sobremanera que se esté librando este debate, pues ello permitirá no solo hablar del problema, sino de sus posibles alternativas de solución; no solo de los efectos, sino también, de las causas estructurales que lo generan.
  3. En los últimos días, se habla de la existencia de “dos procesos de pacificación”; nosotros conocemos de la existencia de uno solo, que es el que dio inicio el 9 de marzo de 2012, en el cual hemos participado y asumidos compromisos; por tal razón, apoyamos plenamente la propuesta presentada por la Iniciativa Pastoral Por la vida y por la Paz, en el entendido que es una propuesta que con mucho respeto se le está haciendo para su consideración a las nuevas autoridades electas, que tomarán posesión el 1º de junio de 2014. Como lo expresamos en anterior comunicado, nuestra voluntad de contribuir a la pacificación del país sigue firme, hemos aceptado que si somos parte del problema, también podemos ser parte de la solución.
  4. Vivimos momentos difíciles como país –como es usual en todo momento de transición–, pero no toda transición es para empeorar. La llegada de un nuevo gobierno la asumimos como una nueva oportunidad que debe de llenar de esperanza al país, si lo vemos de esa forma, bien podemos citar la máxima que estable que: “Nunca es más oscura la noche que cuando está por llegar el amanecer”.
  5. Celebramos con alegría que más personas, instituciones y oenegés estén expresando interés de participar y apoyar los esfuerzos de pacificación que desde hace dos años se vienen haciendo; sean bienvenidos, su aporte es valiosísimo y le hace falta al país, un desafío tan grande como lo es superar la violencia, solo será posible alcanzarlo si la nación entera se une alrededor de ese propósito, cada cual aportando desde su rol y capacidad, estrechando manos y no echando zancadillas, obrando y no solo criticando.
  6. En nuestra visión, el éxito del proceso requiere de la suma de seis componentes fundamentales: A) Voluntad y decisión política de todas las partes. B) Marco jurídico, para darle cobertura legal a las acciones que se emprendan y a los operadores que en el terreno trabajen por la paz. C) Recursos, para financiar los costos de los programas de prevención de la violencia en sus tres niveles. D) Sacrificios, buscando no lucrarse del proceso, ejemplo: que los porcentajes con los que operen las oenegés que intervengan no sobrepasen el 7%, de igual forma las instancias estatales que manejen esos fondos. E) Profundo amor por el país y su gente. y F) Honradez y genuino compromiso con la paz. Por nuestra parte, con excepción del marco jurídico y los recursos que no nos corresponden, estamos trabajando en potenciar todos los demás.
  7. Finalmente, queremos enviar un mensaje a los miembros de la corporación policial: Ustedes, al igual que nosotros, son miembros de las familias pobres del país, son trabajadores de la seguridad, vivimos en los mismos barrios y colonias y, en una gran mayoría de casos, nos unen lazos familiares; por tales razones, no los consideramos nuestros enemigos. Es falso que hayamos ordenado una campaña de ataques armados contra ustedes, lo que en verdad está sucediendo es que el discurso retador y confrontativo de quienes les dirigen ha provocado que algunos policías hayan malentendido la reforma al Código Penal interpretándola como licencia para matar a miembros de pandillas. Seis meses después de la reforma, 29 pandilleros han muerto por disparos de miembros de la corporación policial, en la mayoría de los casos el procedimiento policial es llegar disparando contra nuestros miembros o, como mínimo, golpeándolos; y cuando los capturan y los liberan, los llevan al terreno de la pandilla contraria, y ahí los sueltan para que los otros los maten creyendo que son provocaciones de la pandilla rival; con todo esto se ha provocado una situación de alta tensión entre policías y pandillas, y se está generando una situación delicada y equivocada donde ya se compite por quién dispara primero. Queremos recordarles que pasamos 15 meses sin que hubiera policías muertos porque nos comprometimos a ello y en consecuencia, hubo una actuación más profesional en la aplicación de los procedimientos policiales. Vuelvan a actuar profesionalmente, y nosotros contribuiremos con bajar la tensión que se ha desatado en los barrios y colonias.
El Salvador, 28 de abril de 2014 

Foto José Cabezas (AFP)
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miércoles, 20 de noviembre de 2013

Decimoquinto comunicado de las pandillas


[Este comunicado lo suscriben las pandillas Mara Salvatrucha 13, Barrio 18, Mao-Mao, Mara Máquina y La Mirada Lokotes 13, los reos civiles que se han sumado al proceso. Respecto a los anteriores ha desaparecido del encabezado en el que aparecen los signatarios el colectivo de los Retirados, es decir, los pandilleros que han tenido problemas con sus respectivas pandillas. Este comunicado llega en plena campaña electoral para las presidenciales de febrero de 2014 y en una coyuntura con un fuerte repunte en los homicidios, que ha hecho que el número de asesinatos que se cometen cada día haya aumentado a 9-10 en las últimas semanas, el doble de lo que ha tenido en la mayoría de los meses de la tregua.]

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Los voceros nacionales de las pandillas MS-X3, Barrio 18, Mao-Mao, Máquina, Mirada Locos, Retirados y los privados y privadas de libertad de origen común al pueblo salvadoreño y demás pueblos del mundo hacemos saber:
 
Que han transcurrido 20 meses después del 9 de marzo de 2012, fecha en que dimos por iniciado el proceso de tregua y de paz en El Salvador, mismo que ha permitido que un poco más de 4,800 vidas de salvadoreños hayan dejado de perderse hasta la fecha e igual cantidad de madres no tuvieran que llorar la perdida de sus hijos, con lo cual ha quedado demostrado que un problema tan grave como el de la violencia social sí tiene solución. Siempre y cuando el proceso tenga como cimientos la buena voluntad de todos los actores sociales y del Estado para superarla y se cambien las formas de enfrentarlo y las soluciones al problema se asuman con visión de país. 

Todos se quejan hoy en día del incremento en los homicidios que se experimenta desde el mes de junio del corriente año, y como les resulta más fácil, a las pandillas nos atribuyen toda la responsabilidad; inclusive, hasta el periodismo amarillista que nunca dio cinco por este proceso y lo atacó con fiereza para destruirlo hoy es caja de resonancia de ese lamento. No sabemos si lo hacen con propósito de favorecer electoralmente a alguna de las opciones políticas en contienda. Lo que sí es cierto es que los que se expresaron en contra de este proceso y dijeron no creer en él hoy nos cuestionan y acusan de que estamos abandonando nuestro compromiso con la tregua, que nos estamos retirando de ella, que hay grupos que no la acatan, de tener problemas internos, y que por ello la situación se ha agravado y lo último y más absurdo: que hemos pactado con grupos políticos un incremento en los homicidios para los próximos meses; esto ya sobrepasa los niveles del sofismo y de nuestra tolerancia. Sabemos que todo esto tiene como base una tendencia compulsiva a la mentira de personas que, ante la incapacidad de reconocer sus propios errores, dicen cualquier cosa para justificarse y utilizan para sustentar sus rumores, fuentes que no tienen ni el más mínimo de credenciales de credibilidad. 

Sobradas veces hemos reiterado nuestra buena voluntad y el compromiso de la palabra que como caballeros asumimos con el país por medio de los facilitadores monseñor Fabio Colindres y Raúl Mijango el 9 de marzo de 2012 y que luego reiteramos al Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, en el mes de julio del mismo año. Incluso hasta ofrecimos a una nueva entrega voluntaria de armas para este próximo mes de diciembre y nadie nos tomó la palabra. 

La palabra y la buena voluntad comprometidas no han variado en lo más mínimo de nuestra parte; lo que sí ha variado de forma considerable es la actuación de algunos funcionarios quienes, en lugar de favorecer la continuidad del proceso, se han dado a la tarea de boicotearlo, han ignorado su compromiso con los actores locales de apoyar a los Municipios Libres de Violencia, mantienen fuerte acoso y desestabilización en los centros penales con medidas arbitrarias, han privilegiado el uso de la de la fuerza en lugar de la acción inteligente y por medio de “emisarios” se envían triples mensajes a los municipios y centros penales: unos de intimidación, otros de exclusión y ofrecimientos indecorosos que por lealtad al proceso no podemos aceptar. 

Nosotros no tenemos ninguno de los problemas que se nos achacan; lo que sí tenemos son problemas de comunicación, coordinación y deterioro de la credibilidad en el proceso por algunas de nuestras (bases), influenciados por el discurso y la actuación gubernamental; no obstante, estamos haciendo todo lo humanamente posible para crear mecanismos alternos de comunicación y coordinación para mantener vivo el proceso de paz y elevar la moral de nuestra bases en el sentido de generarles confianza en que un nuevo gobierno, con visión de país, sí tendrá la suficiente valentía moral de encarar como estadista la solución a este grave problema, solución de la cual como ya hemos ofrecido antes, también queremos ser parte. 

No nos corresponde a nosotros –porque no nos pagan para eso– pero en vista de que los encargados de hacerlo en lugar de generar confianza, tranquilidad y paz se han dado a la tarea de difundir falacias y rumores que generan zozobra, pánico, desesperación e intranquilidad en la ciudadanía ; ante tal situación aclaramos a toda la población salvadoreña que nada de lo que les han dicho en últimos días los titulares de seguridad es cierto. Las pandillas estamos más que firmes en nuestro compromiso y esperamos que muy pronto los mecanismos alternos que estamos creando tengan su efectividad y ello contribuya a la recuperación en la baja de homicidios a los niveles de los primeros 15 meses (5.5) o más si es posible, para asegurarle a toda la población el disfrute de una Navidad con paz y tranquilidad, y un evento eleccionario el próximo año, ordenado, seguro y en paz.

El Salvador, 18 de noviembre de 2013. 

Foto: Tomás Munita
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viernes, 20 de septiembre de 2013

Decimocuarto comunicado de las pandillas


[Este comunicado lo suscriben las pandillas Mara Salvatrucha 13, Barrio 18, Mao-Mao, Mara Máquina y La Mirada Lokotes 13, los reos civiles que se han sumado al proceso y el colectivo de los Retirados, es decir, los pandilleros que han tenido problemas con sus respectivas pandillas. Se trata del primer comunicado después de un sliencio de más de tres meses de parte de estos grupos delictivos. Según Raúl Mijango, facilitador del proceso de pacificación, fue leído en Ciudad Delgado el 20 de septiembre de 2013.] 

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Los voceros nacionales de las pandillas MS-X3, Barrio 18, Mao-Mao, Máquina, Mirada Locos 13, Retirados y los privados y privadas de libertad de origen común que somos parte del proceso de pacificación al pueblo salvadoreño hacemos saber:
  1. Saludamos a toda la nación salvadoreña por estar celebrando las fiestas patrias; asímismo, a todas las delegaciones internacionales que han asistido al evento de intercambio de buenas prácticas, auspiciado por la OEA e Interpeace que este 19 y 20 de septiembre se celebra en la ciudad capital.
  2. Al pueblo salvadoreño, a todos nuestros hermanos de pandillas, familiares y a la comunidad internacional, les reiteramos : nuestra voluntad de continuar con este proceso de paz es inquebrantable, ya que estamos convencidos de que no hay otra salida a la grave situación de violencia que afecta a toda la nación. A fin de confirmar con hechos la voluntad expresada, les informamos que en próximas semanas estaremos reafirmando nuestro compromiso de contribuir a la reducción de la violencia en El Salvador, suscribiendo un nuevo “Pacto por la vida y por la paz” en un duodécimo “Municipio libre de violencia”, y también, si la honorable Asamblea Legislativa considera aprobar una nueva disposición transitoria que facilite la entrega voluntaria de armas , estamos en disposición de hacer una cuarta entrega en los meses de noviembre y diciembre del año en curso.
  3. Saludamos y aplaudimos la decisión digna y patriótica del presidente de la República al decidir financiar con fondos propios el programa PATI en los seis municipios que habían quedado desfinanciados.
  4. Rechazamos toda acción arbitraria que con propósito de hacer daño al proceso de paz y amedrentar a los privado/as de libertad se están impulsando en los Centros Penales, principalmente en aquellos que albergan a los de origen común.
  5. A los candidatos que se inscribirán para competir en febrero de 2014 por la dirección del país para el período 2014-2019 les reiteramos nuestra disposición de contribuir en su mandato (tal y como ya lo estamos haciendo) en la reducción de la violencia; creemos que vamos por el camino correcto y no daremos marcha atrás si así se nos permite. Estamos analizando el contenido de las propuestas programáticas que están presentado, principalmente las relacionadas con el tema de seguridad y les decimos que entendemos las razones que les motivan el discurso, ya que al fin y al cabo es para atraer votantes, y para ello es necesario expresar lo que la gente quiere oír, aunque no necesariamente sea lo más prudente de hacer ya cuando se tiene la responsabilidad de gobernar el país.
  6. A diferencia del pasado en el que no hemos dado importancia a los eventos electorales y hasta los quisimos sabotear y fuimos parte del cuerpo electoral que alimentó el abstencionismo, en esta ocasión, para fortalecer la democracia, sí participaremos, y para ello estamos invitando a todos nuestros homeboy en edad de votar y con documentación para hacerlo, así como a nuestras familias, a que nadie se quede en casa y que de manera ordenada y pacífica salgan a hacer uso de su derecho ciudadano de elegir a quienes nos han de gobernar, porque hacerlo es parte de nuestro proceso de inserción a la vida social y política del país. Nos proponemos para ese día, ser los primeros en abarrotar los centros de votación.
  7. Pedimos disculpas por el vacío involuntario de comunicación que por más de tres meses se ha generado. Mismo que ha dado lugar en los últimos días a la proliferación de una serie de rumores que tienen el malsano propósito de generar zozobra y desestabilización en las comunidades pobres del país y provocar con ello un mayor rechazo ciudadano a las pandillas; de igual forma; generar la falsa percepción que el proceso de tregua y de paz al que dimos inicio el 9 de marzo de 2012 ya llego a su final.
  8. Hacemos un llamado a toda la sociedad salvadoreña a no alarmarse por las dificultades que en su desarrollo el proceso enfrenta, la tarea que hemos emprendido para resolver este problema de violencia no es nada fácil, ya que, de serlo, hace años otros lo hubieran resuelto. Por nuestra parte estamos haciendo todo lo humanamente posible para dar nuestra contribución a la solución, lo cual no se nos hace fácil por todas las dificultades que tenemos que salvar, que van desde la reducción de condiciones que impiden una mayor y más afectiva coordinación para atender problemas domésticos y cotidianos y por movernos en un escenario adverso sin apoyos sociales, políticos ni económicos al esfuerzo.
  9. No podemos finalizar nuestro mensaje sin enviar un ferviente abrazo a los facilitadores del proceso a quienes reiteramos nuestro aprecio y confianza, a los once alcaldes valientes, OEA, UE, PNUD, Interpeace, CICR, Fundación Humanitaria, AEIPES y demás involucrados en apoyo del proceso y les reiteramos que tanto a ellos como al pueblo salvadoreño NO LES DEFRAUDAREMOS.

    El Salvador, 20 de septiembre de 2013.
Fotografía: internet

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miércoles, 26 de junio de 2013

Un Estado que mete el dedo en el culo a sus madres


Madre sospecha que se convirtió en madre de un pandillero en la segunda mitad de 2006. Pudo haber sido distinto, pero no.

Abran… ¿De verdad es la Policía? Que aaaaaabran… Una madrugada la Policía se presentó en casa con orden judicial. Gustavo estaba ya encarcelado. Madre abrió la puerta antes de que se la botaran. Gritaron que buscaban armas y drogas. En la casa solo estaban Madre, su anciana madre y sus dos hijos. Se fueron sin nada, dejaron la angustia. Gabriel estuvo todo el cateo temblando y lloriqueando, agazapado ante la horda de uniformados malencarados y armados.

No solo eso. Como su secreto lo conocen contadas personas, a Madre le toca escuchar de todo en silencio. Que si los pandilleros –Gustavo– no tienen hígado, que si son desalmados, que si no tienen corazón, que ojalá un incendio los carbonice a todos. Un hermanastro que sí sabe le dice que lo deseche, que un hijo así no merece sacrificios.

No solo eso. Está la tortura hecha política de Estado en las cárceles.

―Ahora lo de los registros se ha calmado un poco, pero con los soldados era bien feo. Siempre nos desnudaban por completo. Dos veces me metieron el dedo, así como cuando te hacen la citología…

Uno imagina a su propia madre que, por algo tan razonable como visitar a un hijo, alguien le pide desnudarse, abrirse de piernas, le mete el dedo envuelto látex en su vagina o en su recto, y lo gira bruscamente para hallar chips, celulares, marihuana.

—Tuvieron un tiempo a una soldada que se la pasaba diciendo: “Todavía falta el montón de viejas putas”. Ella nos metía el dedo, y gracias a Dios que nunca me puso chulona a hacer flexiones. Una señora entró un día que ni caminar podía por las flexiones. Y otra vez, a una señora mayor le querían meter el dedo y dijo que padecía del colon. Pues no entre, le dijeron, y no pudo ver a su hijo.

El Salvador es un país que ha naturalizado las violaciones de los derechos humanos, que las ha institucionalizado. Un Estado que mete el dedo en el culo a sus madres. 


Fotografía: Roberto Valencia
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(Este es un fragmento de una larga crónica publicada el 17 de junio de 2013 en la Sala Negra de El Faro, bajo el título de 'Yo madre')


sábado, 18 de mayo de 2013

Los porqués de hace un lustro

¿Por qué miles prefieren jugarse la vida por llegar a Estados Unidos a quedarse en un país que resulta que ahora es casi de renta media alta?

¿Por qué cuesta lo mismo una pizza allí y acá cuando los sueldos de quienes la preparan son siete u ocho veces más altos allí que acá?

¿Por qué por un vuelo de 1,500 kilómetros entre Londres y Roma se pagan $50 —impuestos incluidos— y por uno de 1,300 kilómetros desde San Salvador a México nos están cobrando no menos de $400?

¿Por qué este Gobierno, si sabe que se acerca la tormenta perfecta, está gastando $?,???,??? para recordarnos que han pasado cuatro años desde el 1.º de junio de 2004?

¿Por qué nos hemos creído que lo social no es complemento de nada si El Salvador sigue siendo uno de los países del continente que menos invierte en salud y educación?

¿Por qué utilizan el argumento de que el subsidio al gas propano ayuda a los más pobres cuando el censo acaba de decirnos que uno de cada tres salvadoreños usa leña para poder calentar sus tortillas?

¿Por qué para algunos lumbreras la crisis alimentaria en El Salvador es por culpa del gobierno de Antonio Saca, pero la crisis alimentaria en Nicaragua no es por culpa del gobierno de Daniel Ortega?

¿Por qué estamos como estamos si en 2004 nos dijeron una y otra vez y otra vez que lo mejor estaba por venir?

¿Por qué un partido que se define en sus estatutos como revolucionario y socialista tiene ahora miedo a presentarse ante la sociedad como revolucionario y socialista?

¿Por qué el candidato periodista veta medios de comunicación?

¿Por qué el candidato que se ha pronunciado a favor de la pena de muerte y está divorciado se convierte de la noche a la mañana en el adalid de los valores?

¿Por qué en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social tardaron casi dos meses en que me viera la fisiatra? ¿Esperaban que me fuera hastiado a una clínica privada?

¿Por qué sigue siendo ministro una persona que ha sido sancionada por violar la Ley de Ética Gubernamental y que el Departamento de Estado estadounidense lo cita en el apartado Corrupción gubernamental de su reporte anual?

¿Por qué aún mueren asesinadas nueve personas cada día? Es más, ¿por qué el presidente Saca González repite una y otra vez y otra vez y otra vez la mentira —mentira— de que cuando él asumió el poder había 13 homicidios diarios?

¿Por qué ya casi nadie se quiere acordar de que nos prometieron un país seguro?

¿Por qué una sociedad en la que los pastores y los obispos están hasta en la sopa es la más violenta de América Latina?

¿Por qué las nueve personas que mueren asesinadas cada día ya casi no están en los titulares de noticieros ni en las primeras páginas de los periódicos?

¿Por qué tantos colegas están convencidos de que la única función de los buenos periodistas es suplir las carencias de la Fiscalía General de la República y/o la Corte Suprema de Justicia?

¿Por qué universidades de Guatemala, México y Argentina ya han distinguido con un doctorado honoris causa a María Isabel Rodríguez y la Universidad de El Salvador por la que ella se desvivió no lo ha hecho todavía?

¿Por qué gastaron en pintar una doble línea amarilla en medio del Paseo General Escalón si nadie la respeta?

¿Por qué tiras basura a la calle?

¿Por qué pintan los postes y hasta las piedras de las carreteras y por qué calla el Ministerio de Turismo?

¿Por qué se extinguieron los tapires, las guaras y los jaguares?

¿Por qué hay quien sigue creyendo que es mejor una mala respuesta que una buena pregunta?

¿Por qué incomodan tantos porqués incómodos?


Fotografía: Roberto Valencia
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(La columna de opinión que sirve de base para este post se publicó el domingo 18 de mayo de 2008 en Enfoques, la revista dominical del diario salvadoreño La Prensa Gráfica, bajo el título "Duele El Salvador, duele")

viernes, 30 de noviembre de 2012

El cuñado del director general está preso


Hasta el día de su detención, el cuñado de Rauda trabajaba como notificador en el Juzgado Segundo de Paz de Colón (La Libertad). Entonces tenía 40 años, casado, padre de tres hijos, y vivía en una de las urbanizaciones de clase media que hay sobre la carretera Panamericana, ruta a Santa Ana. Su salario como empleado de la Corte Suprema de Justicia era de 750 dólares mensuales, pero se ve que quiso ganar un dinerito extra trasegando marihuana y, según el denunciante que originó la investigación policial, crack.

El proceso penal que se le siguió en el Tribunal de Sentencia de Santa Tecla está clasificado bajo el número 314-C2-2010. Estos son algunos de los hechos recogidos: el 6 de abril de 2010, como consecuencia de una denuncia ciudadana, la División Antinarcóticos de la Policía Nacional Civil (PNC) comenzó a investigar al cuñado, el caso fue notificado a la Fiscalía, le dieron seguimiento, le tomaron fotos, hicieron croquis de su vivienda, y el 16 de abril, poco después del mediodía, lo detuvieron en el cruce de la 4.ª avenida Norte y calle Francisco Menéndez, en el cantón Lourdes, en el municipio de Colón.

El cuñado de Rauda se desplazaba en una bicicleta marca Corsario y portaba encima casi 50 gramos de marihuana, por lo que fue remitido a la delegación. Allí admitió que guardaba más droga en su cubículo del Juzgado, situado a pocas cuadras, y horas más tarde llegaron la Policía y un fiscal, y en efecto hallaron un bolsón oscuro con otras 28 porciones de marihuana. Por todo le hallaron más de 96 gramos.

La sentencia también dice que obtenía la droga como pago por, en su calidad de notificador judicial, “dar aviso a los vendedores de droga y pandilleros de la pandilla delincuencial denominada ‘Mara Dieciocho’, de la solicitud de registros y allanamientos efectuados por la Policía”.

Los tres jueces (dos mujeres, un hombre) que integraban el tribunal validaron las pruebas, creyeron a los testigos y el 13 de octubre de 2010 lo condenaron por unanimidad por posesión y tenencia. Le impusieron seis años que se cumplirán el 18 de abril de 2016.


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Este relato es un fragmento de un reportaje publicado en Sala Negra de El Faro el 29 de noviembre de 2012, bajo el titular "La cárcel es más humana si tu cuñado es el director general de Centros Penales".

Imagen: wallpaper.com
 

viernes, 29 de junio de 2012

Machismo institucionalizado


Ayer noche ingresaron a mi pequeña hija Alejandra en el Hospital Zacamil, el ubicado en la colonia homónima de Mejicanos. El diagnóstico: artritis séptica en su rodilla izquierda. Mi esposa pasó la primera noche a su lado, y a primera hora de esta mañana he llegado a relevarla. Para los lectores que nunca han puesto un pie en un hospital público salvadoreño, no está de más explicitar que, salvo en las cuatro horas asignadas para la visita, solo permiten que haya una sola persona junto al menor ingresado. La disposición tiene su lógica: esta habitación del área de Pediatría se construyó para albergar a cuatro pacientes, pero ahora mismo hay siete camas-cunas. En principio estaban las camas 21, 22, 23 y 24, pero se han convertido en 21, 21-B, 22, 22-B, 23, 23-B y 24. Al entrar he contado trece personas. Una niña de unos 9 años pasó la noche sola.

Decía que he llegado a relevar a mi esposa y la desvelada de esta noche me la echaré yo, obvio. Mañana, ella; pasado, yo… y así las cinco noches en las que Alejandra permanecerá ingresada. Durante el día, los papeles se intercambiarán. Padre y madre pues repartiéndose lo más equitativamente posible la responsabilidad del cuido de sus hijos. ¿Estoy contando una obviedad? No tanto en un país como El Salvador.

Aparte de mí, en los cinco días un único padre pasará una única noche con su hijo. Las madres y en menor medida las abuelas son las acompañantes por excelencia de los niños enfermos. Me moverá el piso sobremanera el caso de una joven madre que pasará cinco noches y cinco días prácticamente sin separarse de su hija enferma de dengue hemorrágico. Mañana le darán el alta, y en esta su última noche se dormirá algunas horas, sentada en una silla y con la cabeza sobre la cama de su hija.

—Es que en las otras cuatro noches apenas dormí nada y hoy sí estaba muerta. Hasta la mirada se me iba ya y hasta cosquillas en los dedos sentía… –me dirá mañana, cuando salga el sol.

Como ella, cientos de madres anónimas que merecen un aplauso infinito que nunca nadie les dará.

El Salvador es país machista hasta los tuétanos, y lo que sucede cada noche en las áreas de pediatría de cualquier hospital no es más que la enésima expresión. La hombría guanaca no se relaciona con pasar la noche en vela en un hospital. Para eso están las madres…

Pero en esta mi primera noche en el Zacamil ocurrirá algo más significativo si cabe. Cuando a eso de las 9 me presente para relevar a mi esposa, una joven enfermera estará en la habitación y, al verme, nos preguntará con gesto serio quién de los dos pasará la noche.

—Yo –responderé.
—No, pero eso no está permitido ya –dirá ella–. Hubo una reunión de los jefes hace unos días y se decidió que los hombres no podían quedarse en la noche.
—¿¡!? –mi esposa y yo al unísono.
—Hubo un problemilla y se decidió eso… Pero bueno, él tiene cara de persona tranquila… A ver qué pasa…

Como si el problema de machismo arraigado en la sociedad fuera chiquito, el propio hospital –y por extensión el propio Gobierno– promoviendo la desigualdad de género, pensaré, y así lo anotaré en mi libreta.

Fotografía BB: Roberto Valencia

viernes, 27 de abril de 2012

Héctor Dada Hirezi


Héctor Miguel Antonio Dada Hirezi nació el 12 de abril de 1938 al interior de la vivienda familiar, ubicada muy cerca del Campo de Marte, en el Centro Histórico de San Salvador. Sus apellidos son de origen árabe. Los dos abuelos nacieron en Palestina, y ambos llegaron a El Salvador después de pasar unos años en Nueva York, pero por caminos separados. Su padre, Cristo Miguel Dada, era un médico formado en Francia, cristiano ortodoxo, creyente en Dios pero poco amigo de los templos. Su madre, Graciela Hirezi, nació y se crió en Zacatecoluca, donde la familia era propietaria del principal almacén de la ciudad; era católica y religiosa en el sentido más tradicional de la palabra.

—Pero mi formación católica se la debo a los jesuitas –dice.

En una época en la que aprender a leer y a escribir estaba al alcance de pocos, Héctor estudió en la institución de educación secundaria más prestigiosa del país: el Externado de San José, administrado por la Compañía de Jesús. Los Dada Hirezi no eran oligarquía ni mucho menos, pero vivían con holgura.

—Puedo decir que tuve una infancia muy feliz, con mucho cariño en mi casa.

Los estudios superiores los realizó en la Universidad de El Salvador, Ingeniería civil, y fue en esos años, en la segunda mitad de la década de los 50, cuando comenzó a coquetear con la política. Se convirtió en dirigente estudiantil –llegó incluso a presidir la ACUS, Acción Católica Universitaria Salvadoreña–, y participó en la fundación del Partido Demócrata Cristiano (PDC). No aparece en el listado de fundadores tan solo porque estaba fuera del país el día de la inscripción en el tribunal electoral. En 1966, con apenas 28 años, ocupó una curul en la Asamblea Legislativa.

A finales de los 60 decidió estudiar Economía. Serias discrepancias con la dirigencia del partido por la guerra contra Honduras lo convencieron de hacerlo en el extranjero, y en 1970 se instaló en Bélgica. Para entonces estaba ya casado con Gloria Sánchez Chévez, la madre de sus cuatro hijos: Héctor, Rodrigo, Carlos y Gloria. De Europa se regresó definitivamente a inicios de 1977, conoció desde las entrañas –participó en la primera y en la segunda Junta Revolucionaria de Gobierno– la efervescencia política y sus consecuencias, y tres años después tuvo que irse de nuevo, esta vez a México y amenazado de muerte. Durante la guerra civil hizo consultorías y trabajó para institutos de investigación y para Naciones Unidas, y cumplió a rajatabla su decisión de no involucrarse con ninguna de las partes en conflicto.

—Me lo pidieron varios amigos –recuerda–, pero no me metí al FDR (Frente Democrático Revolucionario) porque nunca he creído en la lucha armada como medio de hacer política.

Tras la firma de los Acuerdos de Paz, los Dada-Sánchez regresaron a El Salvador. La política pronto llamó a la puerta de Héctor: concejal en San Salvador, regreso a la Asamblea como diputado, ministro… Su rostro es hoy por hoy uno de los más conocidos de la política salvadoreña, y quizá uno de los más respetados.

—Pero El Salvador aún está como está, don Héctor. ¿Cómo duerme después de haberle entregado tanto al país?

—El mundo no es perfecto, y este país es más imperfecto que lo que debería ser. Yo aprendí hace tiempo que uno tiene que hacer todo lo que pueda para cambiar las cosas en la dirección que uno cree que es la correcta, pero Roberto, también aprendí que uno no tiene toda la responsabilidad.


Fotografía: MINEC

(Este relato forma parte del perfil de Héctor Dada Hirezi incluido en el libro Hablan de Monseñor Romero, editado en San Salvador en marzo de 2011)


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