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miércoles, 8 de mayo de 2013

Un buen día (II)


Es cierto que ya publiqué otro post titulado ‘Un buen día’, pero la insistencia tiene explicación: una rola sencilla pero inmensa y fascinante del grupo español Los Planetas, que se titula precisamente así: Un buen día.

Hoy he despertado en casa de los amigos que me hospedan en San Salvador, muy temprano, como a las 5:30, con el cielo gris intenso y el olor fuerte que dejan las primeras tormentas de la estación lluviosa; la de anoche fue poderosa. Me he sentado frente a mi desvencijada laptop para la rutina: ver correos, responder los urgentes, subir cables a la sección Internacional de El Faro, Facebook, Twitter… dosquetrés horas salpicadas por la preparación de un café, por una sentada para hacer abdominales, por la ducha, por algunas llamadas telefónicas urgentes. Bien pasadas las 8, al Ministerio de Hacienda a arreglar unos bolados, pero antes parada para desayunar dos pupusas revueltas y un café de cazuela, de esos que te lo sirven tan hirviendo que uno le da tiempo a comerse las pupas y aún no se ha enfriado. $0.75 por todo. He tomado un micro de la 44 en la parada junto a Estadio Cuscatlán y me he fijado en detalles que solo se echan de menos cuando uno vive una larga temporada fuera: el infaltable sticker de ‘Jesucristo’, los asientos grafiteados y rotos, los nombres de mujeres pegados en la luna delantera (Katherine y Keiry). Y desde la ventana, San Salvador, su podredumbre y su entrañable caos. El trámite en Hacienda ha supuesto un rencuentro con la burocracia tropical, pero bien, y luego he regresado a casa de los amigos, también en la 44, con niño careto que se ha subido a pedir ayuda incluido. Al dejar la unidad he comprado una bolsa de mango verde ‘con todo’. Ya en la tarde, el Chele me ha llevado en su ruinoso Toyota a El Faro, para rencuentros y reuniones varias. De ahí, con el Chele y su hermano Óscar hemos ido a Galerías Escalón, y, después de un trámite obligado en Davivienda, nos hemos pasado por La Ceiba y a Simán, solo para ver si estaban ya vendiendo Crónicas negras, pero nada. Hemos cenado en el Pollo Campero, entre risas, y luego, bien entrada la noche ya, nos hemos tomado unas cervezas en El arpa irlandés, que estaba hoy más deprimente que de costumbre. A casa hemos llegado a las 11, pero antes hemos parado en el Súper Selectos para comprar unas Golden y una pacha de guaro Caña Rica, que hemos combinado con el Anís del Mono que me traje en la maleta desde Euskadi. A la platicadera, sobre periodismo  y otros tufos, se han sumado Choco y Efrén. A eso de la 1 de la madrugada ha terminado todo para mí.

Este 6 de mayo de 2013, lunes, ha sido un buen día, y lo ha sido por su aparente cotidianidad, que es a lo que apela la rola sencilla pero inmensa y fascinante del grupo español Los Planetas.



viernes, 1 de junio de 2012

Regalo de cumpleaños


Hoy cumplo 36 años. 
Medio camino ya, espero. 
Pero esto de envejecer tiene sus ventajas. 
Una evidente es que uno aprende a apreciar cuestiones que años ha habrían resultado insignificantes, ripio. 
Ahora bastan una candela, unos fósforos y un poco de imaginación para vivir uno de esos momentos que se recuerdan para el resto de la vida.
Este es el regalo de cumpleaños que hoy me ha hecho mi hija Alejandra, a sus 2 años y 4 meses. 
Va a serle muy difícil superarlo...

sábado, 19 de mayo de 2012

Gangster Fury o la furia criminal

La música terminó, y José Alberto Menjívar Quintanilla se llevó el micrófono a la boca para las palabras de despedida: “Este mensaje nos ayuda a que todo esto traiga paz en el mundo, en el país, en El Salvador. Vamos a poner nuestro granito de arena, poco a poco, pero lo vamos a lograr”. Después, aplausos, satisfacción.

Hasta aquí, todo relativamente normal; esas palabras, ese mensaje, encajarían a la perfección en el cierre de un culto o de un concierto benéfico. Pero no. Menjívar Quintanilla cumple una pena de 70 años por un doble homicidio. Los dos cantantes que lo acompañan también son privados de libertad, el escenario es una oscura esquina de un patio del Centro Penal de Quezaltepeque (La Libertad), el telón de fondo en un esmerado e intimidante grafito de la Dina Locos (curiosamente, la misma colonia en la que el expresidente Francisco Flores lanzó el Plan Mano Dura en 2003), y el público lo integramos varios centenares de homicidas, ladrones, periodistas, extorsionadores, violadores, un exdiputado y un obispo; algunos verdaderos lienzos andantes.

La escena es de las que no se ven todos los días.

Menjívar Quintanilla –de 25 años, preso desde los 19– es la voz principal de Gangster Fury (la furia criminal, en una traducción muy libre), pero el grupo lo integran también Óscar Alirio Montano, de 24, y Mario Ariel Hernández Aranda, de 20.

Los tres son pandilleros activos, de la facción de los Revolucionarios del Barrio 18, cumplen condena en el centro penitenciario de Izalco (Sonsonate), y hace tres meses comenzaron a componer. Le apuestan al hip-hop, el género urbano por excelencia, y tienen ya material suficiente para sacar su propio disco; de hecho, no sería tan raro que algo así ocurriera. Al final entenderán.

El miércoles 2 de mayo, las pandillas Mara Salvatrucha (MS-13) y las dos facciones del Barrio 18 hicieron público un segundo comunicado conjunto, en el que anunciaron que declaraban los centros educativos como “zonas de paz”, y anunciaban la suspensión del reclutamiento forzoso de jóvenes.

Después del anuncio, Gangster Fury ofreció un miniconcierto de tres rolas: la tercera en sonar fue Madre mía, dedicada –obvio– a las madres; la segunda, Niño pobre de la calle, trata sobre las familias disfuncionales y la niñez desamparada, “inspirada por la gente pobre de mi lindo El Salvador”; y la que abrió el show, bautizadaReflexión, que aborda el proceso de distensión iniciado el 8 de marzo, cuando el gobierno accedió a trasladar a los principales líderes pandilleros a penales con medidas de seguridad más bajas, y esto activó la tregua entre las dos pandillas que ha permitido que los homicidios que se cometen cada día bajen de un promedio de 14 a cinco.

La letra, en un tono eminentemente esperanzador y sin rehuir de la autocrítica, cita de forma expresa a personajes como el obispo castrense, Fabio Colindres, y el exdiputado Raúl Mijango (considerados ambos los facilitadores de este proceso), pero también se refiere al presidente de la República, Mauricio Funes.

Yo estuve presente en Quezaltepeque, grabé las canciones con una rudimentaria grabadora de periodista, y aquí comparto una de ellas, Reflexión, por su estricto valor informativo. hice el esfuerzo por transcribir toda la letra, literalmente, pero algunas palabras me han resultado ininteligibles, por lo que en su lugar aparecen asteriscos.



***



Tenemos que pensar, que andábamos muy mal
y que vino el padre Fabio y nos hizo reaccionar
para echar a andar un proyecto productivo
vivir nuestro futuro en un mejor sentido

Esta es la palabra de la experiencia
viene desde arriba con toda potencia
reventando cadenas de esta gran violencia
agarrado de la mano, mi hermano, ten conciencia
te pido no juzgarnos, ten un poco de paciencia
porque la paciencia es la madre de la ciencia

Gracias a mi Dios y a Raúl Mijango
porque con su ayuda nos sacó del fango
y ahora el gobierno se anda preguntando
si esto es real o estamos bromeando (2)

Joe, Gangster Fury
Somos gangster, y vamos pa’lante
tirando la semilla y cosechando la verdad
quitando las barreras que nos puedan estorbar
pues lo hago por mi gente que quiere vivir en paz

Esta es la hora de poderles expresar
gracias a mi padre que ha venido a visitar
a todos estos jóvenes, para hacerlos cambiar
que sean libres de presión, ante la sociedad
que todos los derechos sean con imparcialidad
pa’ que este país tenga una prosperidad
tenemos que ayudar, para no desmayar
y pedirle a nuestro Dios una capacidad
que todo lo que hagamos no vaya a fracasar
pues estamos bien confiados que Él nos va a ayudar
con todo este problema que tenemos que enfrentar

Esto va pa’rriba, con gran velocidad
agárrate muy fuerte, que te pueden llevar
representamos bien de lleno, de nuestro bienestar
no importa lo que surja, lo vamos a ignorar
con tal de estar muy bien, lo miraremos bien
se nos cruce en el camino, estropeando este destino (2)

Joe, Gangster Fury
Somos gangster, y vamos p’adelante
tirando la semilla y cosechando la verdad
quitando las barreras que nos puedan estorbar
pues lo hago por mi gente que quiere vivir en paz
pues lo hago por mi gente que aborrece la maldad

Virgencita, madrecita, de corazón te damos gracias
por parar tanto homicidio y que no haya una desgracia
has tocado a una persona pa’ podernos ayudar
durante mucho ***** que desechen la maldad

Fuimos parte de este juego, los errores son humanos, los vamos a erradicar
hoy estamos en lo bueno, pa’ ponerlo a predicar
llevando simplemente a las buenas personas que nos vienen a ayudar
repartiendo este mensaje, como Mauricio Funes, ayudando a El Salvador
no importando lo que pase… aprovechando la ocasión
a mi linda gente de mi tierra El Salvador
le pedimos un perdón por pelear, llorar y enterrar amargamente a su angelito amado
por errores cometidos en la vida que ha pasado
ahora entendemos de que estábamos cegados

Gracias a mi Dios por el perdón que nos ha dado
Gracias a mi ***** por habernos perdonado

Somos gangster, y vamos pa’lante
tirando la semilla y cosechando la verdad
quitando las barreras que nos puedan estorbar
pues lo hago por mi gente que aborrece la maldad…


***

Concluida la actuación, el obispo Colindres tomó el micrófono: “De las cárceles de El Salvador ha salido mucha muerte, mucho dolor para la nación, pero también esta tarde hemos podido constatar otra cosa: también aquí podemos encontrar mucha posibilidad de futuro, mucho talento, de tal manera que yo quiero suplicar a los medios que suban a Youtube lo que acaban de ver hoy, para que el país y el mundo sepan que, si bien en las cárceles hay dolor y muerte, también hay grandes talentos, grandes posibilidades y jóvenes que tienen futuro. En nombre de Dios, quiero pedir a la sociedad salvadoreña, y al mundo, una oportunidad humanitaria para los jóvenes que constituyen los grupos pandilleriles”.

Después, el obispo Colindres, el exdiputado Mijango y los tres integrantes de Gangster Fury posaron para camarógrafos y fotoperiodistas. Y Mijango, sin querer queriendo, se destapó con un anuncio:

—Los vamos a apoyar a ellos, para que graben su disco. Es un compromiso de monseñor y yo…
—¿Está hablando en serio? –pregunté, incrédulo y muy serio.

Y el obispo Colindres y el exdiputado Mijango me miraron y asintieron al unísono.


Fotografía: Edu Ponces
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(La primera versión de esta nota fue publicada originalmente el 7 de mayo de 2012 en Sala Negra de El Faro, bajo el titular Pandilleros encarcelados crean un grupo de hip-hop y le cantan a la tregua. Para leerla en su integridad, puede pulsar aquí).


viernes, 7 de octubre de 2011

Eugenio, el violinista de Nombre de Dios


Eugenio Palma nació el 15 de noviembre de 1922, antes de que Charles Chaplin dirigiera y protagonizara La quimera del oro. Ha vivido pues, y conserva además una memoria prodigiosa y un don especial para recrear situaciones con los más insospechados detalles. Me gusta hablar con él y lo hago relativamente seguido, no en vano Eugenio es el bisabuelo de mi hija.

Hace algunas semanas, sus recuerdos me sirvieron para la escena principal de un artículo titulado Sangre en Nombre de Dios, que escribí para Sala Negra de El Faro, pero en aquella plática me contó mucho más que lo que necesitaba para esa crónica, y hubo algo que, apenas lo escuché, intuí que acabaría como entrada en Crónicas guanacas.

—Yo de 10 años comencé a tocar violín –dijo.

Eugenio nació, vivió y morirá pobre. Nunca aprendió a leer ni a escribir. Hasta que la guerra civil lo expulsó de su casa, vivió en un cantón llamado Nombre de Dios, municipio de San Agustín, departamento de Usulután. Quizá supure cierto prejuicio lo que voy a decir, pero me chocó la idea de imaginar a un niño del área rural con un violín, instrumento que la conciencia colectiva ubica en otros estratos sociales, sobre todo hace ocho décadas.

—¿Y de dónde sacó un violín usted si vivía en un cantón?
—Mi papa –dicho así, con el acento en la primera A– me lo compró. Un día, cuando yo me levanté de la cama, ya vi el violín en la mesa, así… Y yo solo tocar y tocar… Fíjese que los caballitos de mi nanito, los del corral, se los tenía sin cola de tanto arrancarles los pelos…
—¿Para hacer cuerdas? –pregunté, ignorante.
—No, ¡qué cuerdas! Para el arquillo. Se amarra así –gesticula– y del otro lado, y se pandea así –gesticula más–. De los músicos aprendí yo.
—¿Pero en Nombre de Dios había muchos músicos?
—Claro. Allí tenían violín y bandolín, lo que no había era violonzuelo. Y hasta después hubo un contrabajo ya.

Eugenio va a cumplir 89 años. Está bien de salud, firmaría ahora mismo alcanzar su edad en sus condiciones, pero, al igual que nos pasará a ti y a mí y a todos, algún día morirá, y con él se irán casi todos sus recuerdos.

Este del violín al menos quedará custodiado en este blog a partir de ahora.



Fotografía: Iris Palma

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