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martes, 4 de julio de 2017

País subdesarrollado, periodismo subdesarrollado


Hace dosquetrés semanas, alguien se propuso escribir desde Barcelona un reportaje sobre la incestuosa relación entre el periodismo y la violencia; para ello, contactó a varios periodistas que vivimos en países muy violentos y nos envió un cuestionario base. Como ocurre siempre –la escritura, la edición y el sentido común obligan–, apenas se publicaron unos fragmentos seleccionados y mínimos de las respuestas.

Es infinita la relación existente entre periodismo y violencia. En lo particular, creo que en una sociedad como la salvadoreña deberíamos hablar mucho más sobre esa relación, sobre los errores que los periodistas salvadoreños hemos cometido y que seguimos cometiendo, pero siento que existe una especie de código gremial que imposibilita airear en público nuestras miserias; parecido a los médicos, que por lo general se acuerpan entre ellos cuando alguien los cuestiona desde afuera.

Por mi trabajo en la Sala Negra, el acercamiento genuino y constante a las distintas expresiones de violencia que nos carcomen me ha permitido moldear una opinión, que es muy crítica hacia el rol que hemos desempeñado el periodismo y los periodistas salvadoreños en el último cuarto de siglo. Algo escribí hace tres años en una bitácora que titulé ‘El periodismo, la gasolina perfecta para el fenómeno de las pandillas en El Salvador’. Sé que son temas ásperos, con los que resulta casi imposible despertar el interés de los ciudadanos, pero el cuestionario que envié a Barcelona desarrolla algunas ideas que quizá a alguien le resulten mínimamente interesantes. Por eso lo comparto íntegro acá.

***

¿Cómo explicar la violencia sin caer en el morbo? ¿Es útil publicar sucesos violentos o con ellos estamos ayudando a normalizar la violencia, a inmunizarnos?
Primero habría que definir qué es el morbo, palabra que, me late, tiene tantos límites y connotaciones como personas hay en el mundo. Más que pontificar, prefiero esbozarte mi opinión sobre el tema, basada sobre todo en mi experiencia como fundador e integrante de la Sala Negra, la sección de El Faro que desde 2010 aborda, desde la trinchera del periodismo, el fenómeno de la violencia en la región más violenta del mundo. Yo sí creo que el periodismo sobre la violencia no solo es útil, sino que es necesario. En una sociedad como la salvadoreña, en la que la violencia moldea el diario vivir de cientos de miles de personas, sentiría un fracaso que el gremio dedicara el grueso de sus energías a hablar de fútbol, de cine o de las elecciones primarias en los partidos políticos. Ahora bien, informar sobre hechos violentos en sociedades violentas exige un plus de ética y responsabilidad, que es seguramente donde más estamos fallando.

¿Hay que poner un límite a la publicación de noticias violentas? ¿Cuál?
¿Limitar el ejercicio periodístico? Dudo que pueda responder de forma afirmativa en cualquier circunstancia, mucho menos cuando hablamos de la violencia. Me siento más cómodo apelando a la responsabilidad, a la ética, a la formación continua, a las fe de errata sinceras y proporcionadas, a la honestidad y, sobre todo, a la empatía y el respeto hacia las víctimas. Dicen que Kapuściński dijo que para ser buen periodista primero hay que ser buena persona. Suscribo esa máxima, sobre todo cuando se trabaja con víctimas.

¿Se deben mostrar fotos explícitas de violencia? ¿Ayudan a sensibilizar?
No creo que estas preguntas se puedan responder con síes o noes universales, válidos para todas las situaciones. En la Sala Negra hemos publicado fotografías con violencia explícita, pero siempre tras debates sobre su pertinencia. Y aplica también para los textos. En la crónica ‘Yo violada’, por ejemplo, yo elegí un lenguaje y una selección de escenas con violencia explícita, y fue una decisión consciente, meditada y avalada, de la que no me arrepiento. Fue voluntario retratar con crudeza la crudeza del fenómeno de las violaciones tumultuarias en el submundo de las maras.
Violencia - 580
Foto Edu Ponces (Ruido Foto/El Faro)

¿Cómo decide El Faro cuándo publica o no una información violenta? ¿Qué criterios cree que deberían adoptar otros medios?
La Sala Negra tiene, como grupo de periodistas con cierta autonomía operativa, debates internos sobre cada caso que creemos que amerita consideraciones especiales. Luego está el filtro de los editores de El Faro. Y si el tema lo amerita, como con ‘La PNC masacró en la finca San Blas’, buscamos asesoría externa con expertos en derechos humanos. Creo que también juega a nuestro favor que ya llevamos muchos años en esto, en una región muy violenta que nos pone a prueba cada día, y que hemos tenido oportunidad de equivocarnos lo suficiente como para haber aprendido algo. Como receta, creo que es difícilmente exportable a otras redacciones.

En el caso específico de El Salvador, ¿pueden los medios dar una cierta imagen de glamour de la violencia? ¿Tal vez la excesiva divulgación de los jóvenes tatuados ayude a mitificarlos?
La salvadoreña es una de las sociedades más violentas del mundo, si no la más, y, a mi modo de ver, solo un tonto negaría el rol nefasto ejercido por los medios de comunicación, por acción u omisión, en la conformación de la sociedad que tenemos hoy en día. En el caso concreto de las maras, es incuestionable que el periodismo ha contribuido al desarrollo y a la radicalización, sobre todo en los noventa y en la década pasada. Sin embargo, sobre el punto particular que me planteas de los tatuajes, creo que son los periodistas extranjeros (enviados, agencias, corresponsales…) los más fascinados con ese tipo de expresiones. Salvo excepciones, es lo primero que piden apenas ponen un pie en el aeropuerto.

¿Cree que los medios salvadoreños abordan en profundidad las causas de la violencia y explican dónde nacen los conflictos?
Somos un país subdesarrollado, con un periodismo subdesarrollado. Hay excepciones muy dignas, pero en términos generales el periodismo salvadoreño deja mucho que desear.
No, no creo que se aborden las causas ni los porqués; es más, siento que muchas veces se informa desde un desconocimiento insultante. El caso de las maras es el más evidente: el Barrio 18 se partió en dos pandillas en la segunda mitad de la década pasada, pero algo así, con tanta incidencia en el diario vivir de decenas de miles de salvadoreños, pasó completamente desapercibido durante años. Aún hoy, una década después de la ruptura, hay colegas que trabajan en la cobertura de la violencia que no sabrían decir ni una sola diferencia entre la 18-Sureños y la 18-Revolucionarios. Yo lo juzgo grave y sintomático.

***

El reportaje que reprodujo fragmentos de estas respuestas se publicó el 22 de junio de 2017 en PlayGround, bajo el título ‘Menores, violencia sexual, terrorismo y mucha sangre... ¿Vale todo por los clics?’, y lo firma el periodista Germán Aranda.

martes, 23 de julio de 2013

Los diez post más visitado de Crónicas guanacas (II)


Hace casi un año ya improvisé otra entrada con el listado de los post que más visitas habían recibido desde que en noviembre de 2009 nació este blog. Pues ya me disculparán, pero como estoy especialmente espeso en estos días, para ganar algo de tiempo actualizo el decálogo de las entradas más populares. El listado está ordenado de más a menos, es decir, la número 1 es la que más visitas ha recibido, y así.
  1. Un país adicto a la muerte (para leerlo, pulsar aquí)
  2. Miseria es... (pulsar aquí)
  3. Duodécimo comunicado de las pandillas (aquí)
  4. Sexto comunicado de las pandillas (aquí)
  5. ¿Tiene solución El Salvador? (aquí)
  6. Literatura (gay) de baños (aquí)
  7. Cuarto comunicado de la MS-13 y el Barrio 18 (aquí)
  8. Las edades de Manyula (pulsar aquí)
  9. ¿El amigo de Christian Poveda? (aquí)
  10. Funes y Romero (aquí)
Eso. 

Fotografía: internet

domingo, 30 de diciembre de 2012

Lo más visitado de 2012


Este blog se desparrama ya por un lustro entero: 2009, 2010, 2011, 2012 y animosos, sin descanso, vamos ruta a 2013, un año que promete por diferente. Ya les contaré en unos días. Hasta hoy son más de 250 entradas, que se dice pronto, y casi 110,000 visitas. 

2012 expira con sensaciones agridulces: ha sido, con diferencia, el año con el mayor número de visitas, más de 40,000, pero una cuota importante corresponde a la decisión de publicar íntegros los comunicados conjuntos de la Mara Salvatrucha-13 y el Barrio 18, referentes a la negociación que en marzo iniciaron con el Gobierno. Seguramente pude haber escrito más y mejores entradas de las originales, con escenas y personajes, pero lo hecho hecho está. Ni modo.

Acá el listado de las entradas más visitadas del año.
  1. Sexto comunicado de la MS-13 y el Barrio 18 (para leerlo, pulsar aquí) 1,270 visitas
  2. Segundo comunicado de la MS-13 y el Barrio 18 (pulsar aquí) 896 visitas
  3. Cuarto comunicado de la MS-13 y el Barrio 18 (aquí) 848 visitas
  4. Los salvadoreños escribimos con las patas (aquí) 588 visitas
  5. Pláticas con pandilleros II (aquí) 577 visitas
  6. Tercer comunicado de la MS-13 y el Barrio 18 (aquí) 568 visitas
  7. María Isabel Rodríguez y Fidel Castro (aquí) 555 visitas
  8. Yo pago, vos embolsás (aquí) 540 visitas
  9. Quinto comunicado de la MS-13 y el Barrio 18 (aquí) 481 visitas
  10. De héroes a villanos en un chasquido (aquí) 427 visitas
Como curiosidad nomás, les comparto el post que menos visitas acumuló. Es uno que, a mi juicio, no mereció correr con tan mala suerte, pero quizá sea porque en esto de los blogs sucede como con el cine: muy rara vez coinciden lo más taquillero y lo más meritorio.
  • La marabunta Managua (para leerlo, pulsar aquí) 63 visitas
Feliz 2013 a todos. Y gracias por estar ahí; son el mejor combustible.

Fotografía: internet

sábado, 13 de octubre de 2012

Los diez post menos visitados de Crónicas guanacas

Nadie se estará preguntando cuáles son las entradas que menos visitas han recibido desde que en noviembre de 2009 nació este blog; aun así, les comparto, ordenados de más ignoradas a tantito menos, el decálogo de los post más impopulares.

  1. Y Monseñor Romero siguió adelante (para leerlo, pulsar aquí)
  2. Monseñor Romero y los romeristas (pulsar aquí)
  3. La primera vez es la que más se recuerda (aquí)
  4. El canciller y los retrasados (aquí)
  5. Y tan tranquilos los dos (aquí)
  6. En la tarima de CONASIDA (aquí)
  7. El Caribe feo (aquí)
  8. No 13, no 18 (aquí)
  9. Nawat-euskera (aquí)
  10. Boda civil en un país súrdico (aquí)
Eso.

Imagen: internet

martes, 7 de agosto de 2012

Los diez post más visitados de Crónicas guanacas

Nadie se estará preguntando cuáles son las entradas que más visitas han recibido desde que en noviembre de 2009 nació este blog; aun así, les comparto, ordenados de más a menos, el decálogo de los post más populares.

  1. Un país adicto a la muerte (para leerlo, pulsar aquí)
  2. Las edades de Manyula (pulsar aquí)
  3. ¿Tiene solución El Salvador? (aquí)
  4. Funes y Romero (aquí)
  5. Miguel Cavada (Q.E.P.D.) (aquí)
  6. En misa con el padre Tojeira (aquí)
  7. ¿El amigo de Christian Poveda? (aquí)
  8. Segundo comunicado de la MS-13 y el Barrio 18 (aquí)
  9. Literatura (gay) de baños (aquí)
  10. Cuarto comunicado de la MS-13 y el Barrio 18 (aquí)
Eso.

Montaje: internet

viernes, 7 de octubre de 2011

Eugenio, el violinista de Nombre de Dios


Eugenio Palma nació el 15 de noviembre de 1922, antes de que Charles Chaplin dirigiera y protagonizara La quimera del oro. Ha vivido pues, y conserva además una memoria prodigiosa y un don especial para recrear situaciones con los más insospechados detalles. Me gusta hablar con él y lo hago relativamente seguido, no en vano Eugenio es el bisabuelo de mi hija.

Hace algunas semanas, sus recuerdos me sirvieron para la escena principal de un artículo titulado Sangre en Nombre de Dios, que escribí para Sala Negra de El Faro, pero en aquella plática me contó mucho más que lo que necesitaba para esa crónica, y hubo algo que, apenas lo escuché, intuí que acabaría como entrada en Crónicas guanacas.

—Yo de 10 años comencé a tocar violín –dijo.

Eugenio nació, vivió y morirá pobre. Nunca aprendió a leer ni a escribir. Hasta que la guerra civil lo expulsó de su casa, vivió en un cantón llamado Nombre de Dios, municipio de San Agustín, departamento de Usulután. Quizá supure cierto prejuicio lo que voy a decir, pero me chocó la idea de imaginar a un niño del área rural con un violín, instrumento que la conciencia colectiva ubica en otros estratos sociales, sobre todo hace ocho décadas.

—¿Y de dónde sacó un violín usted si vivía en un cantón?
—Mi papa –dicho así, con el acento en la primera A– me lo compró. Un día, cuando yo me levanté de la cama, ya vi el violín en la mesa, así… Y yo solo tocar y tocar… Fíjese que los caballitos de mi nanito, los del corral, se los tenía sin cola de tanto arrancarles los pelos…
—¿Para hacer cuerdas? –pregunté, ignorante.
—No, ¡qué cuerdas! Para el arquillo. Se amarra así –gesticula– y del otro lado, y se pandea así –gesticula más–. De los músicos aprendí yo.
—¿Pero en Nombre de Dios había muchos músicos?
—Claro. Allí tenían violín y bandolín, lo que no había era violonzuelo. Y hasta después hubo un contrabajo ya.

Eugenio va a cumplir 89 años. Está bien de salud, firmaría ahora mismo alcanzar su edad en sus condiciones, pero, al igual que nos pasará a ti y a mí y a todos, algún día morirá, y con él se irán casi todos sus recuerdos.

Este del violín al menos quedará custodiado en este blog a partir de ahora.



Fotografía: Iris Palma

miércoles, 29 de diciembre de 2010

... y cien (génesis de Crónicas guanacas)

Tengo que improvisar algo. Hace ya unos días que me comprometí con los responsables de El Faro, Jorge Simán y Carlos Dada, a enviarles un documento más formal sobre una idea que días atrás les había comentado: mi deseo de iniciar un blog que quepa en su periódico. Si tienen un proyecto estructurado, quizá alguna institución lo quiera financiar, me habían animado. Por eso ahora, 2 de octubre de 2009, me siento frente a mi vieja computadora para intentar dar forma a algo que no la tiene. Por ahora no sé en qué terminará esto, si tendrá continuidad o si será uno de esos blogs que arrancan con fuerza pero que solo tienen gasolina para unas pocas semanas. Desde que renuncié a La Prensa Gráfica, hace poco más de tres meses, la idea me ronda en la cabeza, convencido como estoy de que en El Salvador hay blogs de muchos colores y sabores, pero la inmensa mayoría son de carácter eminentemente político-partidario, se dedican a reproducir otras informaciones o tienen vocación de diario personal público. En otras palabras, demasiada opinión, pero poca información y/o interpretación.

Comienzo a escribir. 

No creo necesario tener que explicitar el papel que internet tiene ya en la sociedad mundial en general, y en la salvadoreña en particular. Pese a quien pese, esta herramienta se ha vuelto indispensable en… 
En poco más de un cuarto de hora escribo dos hojas Word con algunas pinceladas de lo que terminará llamándose Crónicas guanacas, con ideas tan generales que rozan la vaguedad. Pero hay un apartado se titula así: ¿Qué cabría en este blog?
La idea general es que los lectores tengan una manera de “vivir” situaciones y lugares en apariencia comunes pero que no todos vivimos. Sin meditarlo mucho, algunas de esas situaciones que se me ocurre que podrían convertirse en entradas del blog son una visita a un museo, un almuerzo en el centro de San Salvador, una tarde en Panchimalco, una noche en la sala de emergencias de un hospital, una conferencia de prensa del presidente, el zoológico, cualquier evento cultural, la cola para realizar un trámite burocrático, un viaje en bus, un… Son miles de escenas sobre las que se puede escribir y reflexionar, pero con una condición insalvable, y esta es que el autor presente información apegada a las estrictas reglas del periodismo, pero eso sí, desde un punto de vista muy personal y ameno. Reporteo y mirada a partes iguales. En definitiva, la idea es que el lector salvadoreño –y también el no salvadoreño– conozca mejor la idiosincrasia del país a través de este blog. 
Una vez terminado, el documento se lo enviaré hoy mismo a los responsables de El Faro, y a los días recibiré como respuesta que no es posible obtener financiamiento para un proyecto como este en esta coyuntura de crisis. Aun así, Crónicas guanacas nacerá el 5 de noviembre, pero lo hará, como dicen por ahí, por amor al arte, robándole horas al sueño. Quién sabe, quizá algún día este esfuerzo acumule 100 entradas.


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