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martes, 9 de mayo de 2017

Ni Mara 503 ni MS-503


Hace dos años, ocurrió algo parecido.
A mediados de 2015, poco después de que la administración Sánchez Cerén le apostara a la versión más brutal del manodurismo para hacer frente a las maras, se comenzó a regar la idea de que las tres pandillas mayoritarias se fusionarían para crear una única estructura en El Salvador, llamada ‘Mara 503’.
Aquella idea se aireó desde sectores interesados en agigantar la amenaza que suponían la Mara Salvatrucha (MS-13) y las dos facciones del Barrio 18 (18-Revolucionarios y 18-Sureños). Raúl Mijango, mediador durante la Tregua –el proceso que marcó la agenda nacional entre marzo de 2012 y enero de 2015–, fue quien más habló sobre el tema. Pero Mijango era nomás una fuente, parcializada. Que durante semanas se diera por sentado la existencia de la ‘Mara 503’ se debió sobre todo a dos factores: por un lado, a la irresponsabilidad de los medios de comunicación (locales y extranjeros) que, cegados por el breaking news, se olvidaron de algo tan elemental como contrastar la información; y por otro, al hecho de que, a pesar de que las maras son el principal problema de la sociedad salvadoreña, los dedos de una mano bastan para contar a las personas que pueden hablar con conocimiento sobre el tema, tanto dentro del Estado salvadoreño como en ámbitos académicos o periodísticos.

Foto Yuri Cortez (AFP)

Aquella ‘Mara 503’, aquella cacareada fusión operativa entre emeeses y dieciocheros para hacer frente a la Policía Nacional Civil, resultó un cohete soplado, un bulo.
Sospecho que está ocurriendo algo parecido ahora.
Desde hace varias semanas, el Estado (la Fiscalía y el gabinete de seguridad, sobre todo) se está esforzando en dar mayor empaque a la idea de que la MS-13 se ha partido en dos facciones, y que el grupo disidente responde al nombre de ‘Mara Salvatrucha 503’, ‘MS-503’ o ‘MS-Revolucionarios’.
En julio de 2016 se destapó la ‘Operación Jaque’, que desde el inicio se quiso vender como un golpe cuasi mortal a la Mara Salvatrucha. Ya entonces, voceros del gabinete de seguridad dejaron caer que la MS-13 tenía una fuerte fractura interna, animados seguramente por la convicción de que la división es síntoma inequívoco de debilidad. ‘Divide et impera’, decían en Roma. Divide y vencerás.
Desde entonces se ha venido dando forma a la posibilidad de que al interior de la Mara Salvatrucha salvadoreña esté sucediendo algo similar a lo que sucedió a finales de la década pasada con el Barrio 18: la ruptura entre Sureños y Revolucionarios. La idea, reitero, llevaba algunos meses en el ambiente, comentada ocasionalmente –pero sin pruebas– por distintos funcionarios y analistas. Pero hace un par de semanas, la ‘Mara Salvatrucha 503’ se coló de lleno en la agenda nacional e internacional, cuando un artículo de El Diario de Hoy titulado ‘La Mara Salvatrucha se divide en MS-13 y en MS-503 y ordenan purga de cabecillas’ suscribió a ciegas y perifoneó la versión del Estado.
El gobierno ‘sustenta’ el que en mi opinión es un nuevo bulo –la partición de la Mara Salvatrucha– en un puñado de homicidios y de homicidios tentados ocurridos en su mayoría dentro de las cárceles controladas por la MS-13, con un triple asesinato de tres mareros como detonante, fechado el 6 de enero de 2016, en la cárcel de Izalco.
Es cierto que dentro de la Mara Salvatrucha hay desde hace un par de años una herida abierta entre el programa de la Fulton Locos y la ranfla nacional, herida que explica la mayor parte de las muertes sobre las que el gobierno sustenta la existencia de la ‘MS-503’. Pero dentro de la MS-13 son unos 50 programas diferentes y, aunque la Fulton es por historia y por territorialidad uno de los importantes, e incluso suponiendo que haya logrado atraer a algún que otro programa disidente, la idea de la división la juzgo desproporcionada y tendenciosa.
Las diferencias entre clicasprogramas y liderazgos al interior de una estructura tan atomizada como la MS-13 salvadoreña son tan viejas como la propia pandilla. En San Miguel, por ejemplo, hubo una guerra fratricida entre emeeses que se prolongó entre 1998 y 2004 y que dejó docenas de asesinados a manos de homies que rifaban idéntico barrio; y a nadie se le ocurrió hablar de partición. Durante la Tregua, la pandilla tampoco fue una sola voz, con sectores importantes que nunca acompañaron esa apuesta; y a nadie se le ocurrió hablar de partición.
Las diferencias actuales entre la Fulton Locos y la ranfla nacional no creo que sean suficiente siquiera para abrir el debate sobre una división similar a la que tuvo la 18. Como sucedió en su día con la ‘Mara 503’, que hayamos empezado a oír de la ‘Mara Salvatrucha 503’ más parece el interés de una fuente –el gobierno en esta ocasión– de diseminar la idea del divisionismo-debilidad, sumado a la incapacidad del gremio periodístico y de la sociedad en general para detectar que se trata de un cohete soplado, un bulo.

sábado, 8 de febrero de 2014

El regalo de Vanda Pignato


Al poco de haber ingresado, tras las presentaciones de rigor, los mareros nos dieron un generoso tour para conocer las condiciones auschwitzianas en las que se vive acá, pero es ahora, a la salida, cuando hemos podido conocer mejor el taller de carpintería.

Es una deferencia llamar taller a este pedazo de un patio interior de siete metros por cinco, al que le han colocado unos plásticos por techo, y en el que se amontonan tablones, muebles y piezas a medio hacer, con cinceles, lijas y barrenas como único instrumental. Podrían trabajar ocho a la vez, molestándose tantito unos a otros, una cifra ridícula si se sabe que esta cárcel que se construyó para albergar a 800 personas hacina en la actualidad a unas 2,200, todos ellos activos de la Mara Salvatrucha.

Son las cuatro y media de la tarde. De los cuatro que están trabajando ahora en el taller, tres están descamisados, con sus torsos llenos de agresivos tatuajes alusivos a su pandilla. No es la primera vez que veo algo así, pero la estampa no deja de ser chocante: rudos mareros asesinos que moldean la madera como si fueran discípulos de Gepetto. Un emeese muestra orgulloso la pieza que acaba de terminar: un infantil cuadro tallado de medio metro de base que ilustra el amor entre dos adolescentes. Pendiente ya solo del barniz cuelga un marco para un espejo, barroco y espléndido. Y sobre una mesa espera su turno a medio hacer un corazón que tiene adentro un pandillerito enamorado, con corazoncitos que giran alrededor de su cabeza. Todos meritorios, pero el que más nos llama la atención a los cuatro intrusos es el escudo impecable de la Federación Brasileña de Fútbol, coronado con las cinco estrellas de pentacampeón.

—Es una regalo para Vanda Pignato. Como ella es brasileña... a ver si le gusta.

Dice Dionisio Arístides Umanzor (a) Sirra, de Teclas Locos, una de la voces más sonoras de la Mara Salvatrucha, quien por lo visto hoy tenía la misión de atendernos, lo ha hecho como un buen anfitrión, y nos acompaña hasta la salida.

Los cuatro intrusos somos cuatro periodistas de El Faro que hemos venido a entrevistar a la ranfla nacional de la Mara Salvatrucha, en el contexto de la tregua entre las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio 18 vigente desde hace medio año. Como los cuatro sabemos que la negociación y los acuerdos alcanzados fueron autorizados por el presidente del Gobierno, Mauricio Funes, a ninguno nos extraña más allá de lo anecdótico que la Mara Salvatrucha quiera tener un detalle con su esposa.

La pieza en verdad es preciosa.
 
Fotografía: Roberto Valencia

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Posdata explicativa . La visita al Centro de Cumplimiento de Penas Ciudad Barrios la hicimos el 27 de septiembre de 2012. Desconozco la fecha exacta de la entrega del regalo a Vanda Pignato por parte de la Mara Salvatrucha (si es que se lo pudieran hacer llegar), y tampoco sé dónde lo tiene colgado la primera dama.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Pláticas con pandilleros (VIII)

  • Temas generales de la conversación: nomenclatura de clicas y pandillas 
  • Fecha de la plática : 13 de septiembre de 2012  
  • Estatus de los pandilleros: El pandillero se llama Gustavo Adolfo Parada Morales y es un exintegrante de la Mara Salvatrucha-13, integrado en la actualidad en la pandilla La Mirada Locos 13  
  • Otros datos relevantes: Al momento de la entrevista está preso en el Centro de Internamiento de Seguridad Zacatecoluca
Basta guglear “Mara 18” para comprobar que hay infinidad de artículos periodísticos ‒académicos también‒ que yerran en algo en apariencia tan sencillo como llamar por su nombre a uno de las principales pandillas que operan en América. La pandilla 18, la 18, el Barrio 18 o Eighteen street gang no puede llamarse 'Mara 18', por más que así la sigan llamando comisionados, ministros, periodistas, analistas, investigadores... Y no se trata de fobias o filias, sino de pura corrección, lo mismo que las FARC son las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, y sería un error llamarlas 'FACR' o 'Fuerzas Arbitrarias Revolucionarias de Colombia'.

Sobre el nombre de las pandillas y de algunas clicas trata este fragmento de una larguísima entrevista que mantuve en septiembre de 2012 en Zacatraz con un pandillero de los veteranos, treintañero él.

―...
―Por ejemplo ‒dije yo‒, NLS representa a la clica Normandie Locos Salvatruchos...
―No, no, no... Normandie Locos, solo Locos, pero sí lleva la 'S'.
―¿Y cuándo al nombre de una clica se le añade el 'Salvatruchos'?
―Es que eso va antes, va en la MS de Mara Salvatrucha. No hay que repetirlo en el nombre de la clica. La 'S' no es por 'Salvatruchos'.
―A ver, a ver... ¿TLS no significa Teclas Locos Salvatruchos?
―No, la clica se llama Teclas Locos, solo que son salvatruchos.
―Pero entonces la mayoría de policías, periodistas y académicos lo estamos escribiendo mal, porque 'TLS' se explica como 'Teclas Locos Salvatruchos', y tú dices que no.
―'TLS' está bien escrito, pero la 'S' no es de 'Salvatruchos'; es por el plural o por lo de Sur, ahora no estoy seguro, pero no es por lo de 'Salvatruchos'. Es como lo de llamar 'Mara' a cualquier pandilla, cuando la verdad es que en El Salvador solo hay dos maras: la Mara Salvatrucha y la Mara Máquina; todas las demás son pandillas.
―¿Por qué una pandilla es 'Mara' y otra no?
―Pues porque... ese es el nombre que se pusieron y ya. La Mao Mao no es Mara Mao Mao, ni la 18 es Mara 18; las dos son pandillas, no maras. 

Fotografía: Roberto Valencia
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Más sobre este tema:

jueves, 20 de junio de 2013

¡¡¡La renta!!! Por favor...


Edwin Ernesto Velásquez, un activo de la clica Pinos Locos Salvatruchos de la MS-13 llegó el 28 de diciembre de 2005 a la casa de la Niña Magda, en una colonia de la zona sur de San Miguel, y dejó una hoja manuscrita que ella encontró en el garaje a eso de las siete y cuarto de la noche, junto a la llanta trasera de un taxi que había allí parqueado. Como Niña Magda no sabía leer ni escribir, se guardó la nota en una bolsa y, apenas vio a su sobrina, se la dio para que se la leyera. 

La nota decía así: “La Mara Salvatrucha X3. Bueno el motivo de este papel es para decirle lo siguiente: Niña Magda, de esta carta es que los miembros de la Mara queremos que nos de una renta de 300 dólares o sino le quiere entregar los entenderemos con usted o sino con sus trabajadores queremos esa renta el treinta por favor y sino y sino va ver la foto, este papel viene de la Milagro de la Paz, esta renta es por los taxi que tiene, no queremos que vaya a poner el dedo con la Policía por que sino nosotros actuaremos, mándela con unos de sus taxi por favor firma la Mara Salvatrucha, esperamos que nos cumpla. Soy El Firma Jefe de la Mara Salvatrucha, mándenos el billete con este taxi, por favor A-60***. Le agradeceremos”.

Tres ‘porfavores’ y un ‘leagradecermos’ . La educación que nunca falte. 

Fotografía: A. H.

martes, 30 de abril de 2013

100% salvadoreño

Fotografía: Roberto Valencia
Hoy es un jueves de septiembre de 2012, faltan minutos para el mediodía, y la Mara Salvatrucha nos lleva ahora, en visita guiada, al segundo nivel del Sector 2 de la más poblada de sus posesiones, la cárcel de Ciudad Barrios. 

Voy cámara en mano entre el hormiguero humano. Justo antes de embocar la escalera, me detengo a tomar un cuadro de un gran placazo que en letras góticas y blancas dice ‘MS Hollywood Locos Monserrat Lil Criminals’, sobre un fondo negro con dos docenas de lápidas. A mitad de la escalera hay un descansillo, y en el descansillo un pandillero –uno más entre los dos mil cuatrocientos que se hacinan en este penal– me detiene con la mirada y señala la cámara, cortés. 

—Tomame una foto, pero solo de la camiseta, que no se vea la cara…

El pandillero lleva una camisola chabela de la Selecta. La estira con las dos manos, para mostrar un gran escudo patrio en medio del pecho que dice ‘República de El Salvador en la América Central’.

—¿Ve? –dice–. Puro salvadoreño, cien por ciento, El Salvador es la mera verga…

Un par de cuadros, se los enseño en la pantalla y despedida. El orgullo en su mirada.

 Todo el penal está lleno de camisolas de El Salvador. Debe ser impresionante, pienso, ver acá un partido de la Selecta, dos mil cuatrocientos locos gritando el himno nacional hasta desgañitarse, una auténtica orgía de salvadoreñidad.

martes, 12 de marzo de 2013

Cementerio de Quezaltepeque


Es pura cortesía llamar despacho a este cuartucho, pero aun así es la habitación más decorosa de todo el Cementerio Municipal de Quezaltepeque. Es un cuadrado de tres por tres metros, de paredes repelladas y grises, y con escasa luz a pesar de que son las ocho y media de la mañana. Hay una mesa, un archivo, un par de sillas y poco más. Aquí me reciben Daniel Santos, el administrador, y Emiliano Urquía, auxiliar de administración. Estamos a mediados de enero y aún no se sabe que Quezaltepeque terminará siendo un “municipio libre de violencia”, pero he venido aquí, entre otras cosas, porque quiero que me cuenten la incidencia de la tregua entre las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha (MS-13) en su trabajo. 

—Sí se notó el cambio, porque aquí muertos así… matados podemos decirle, han disminuido bastante –me dice Santos, el que más hablará de los dos en esta entrevista.

Quezaltepeque ha sido un campo de batalla desde los noventa, un municipio marcado a fuego por la violencia que generan las maras. Su cementerio no es la excepción. Al fondo, en el muro sur, hay un gigantesco placazo de la Quezaltecos Locos Salvatruchos (QLS), la clica de la MS-13 que en esta ciudad tiene el currículum más sangriento. El grafito es sencillo: una M y una S de unos tres metros de altura, separadas por una cruz que dentro tiene pintados un 'RIP', un 'QLS' y un aka: Piojo. Falleció el 27 de febrero de 2002 y, por su destacada ubicación, resulta fácil inferir que ha sido uno de los palabreros más influyentes de esta clica. A un costado, tres columnas con akas de pandilleros fallecidos: Smile, Sparky, Lil Crazy, Flaco, Pelón, Mariachi, Gorra… hasta veinte.

Cuando pregunto a Santos y a Urquía por el placazo, resulta evidente que rehúyen el tema. “Tal vez eso lo habrán hecho en la noche, pero aquí ahora pasa bien tranquilo; hace unos años usted no podría haber estado tomando fotos como ha estado haciendo estos días”, me dice Santos. Ninguno de los dos sabe especificar cuánto tiempo lleva el grafito que evidencia que la zona está bajo dominio de la Mara Salvatrucha. Y por supuesto, a ninguno de los dos se le ocurriría borrarlo. 

—¿La tregua les ha afectado de alguna manera? –pregunto.
—Fíjese que yo tengo el control de todos los fallecidos, de todos, y ahora la mayoría son personas adultas y por muerte de Dios, digamos, muerte normal. Así, matados, pocos están llegando…


Le pido a Santos si tiene datos que avalen sus impresiones. Se gira y regresa con un viejo cuaderno manuscrito en el que aparecen los nombres, las edades y algunos datos básicos de cada una de las personas sepultadas en el cementerio.

—A ver –su dedo se desliza por el cuaderno de arriba abajo, y se detiene cuando su mirada encuentra lo que busca–, en lo que vamos de enero... mire, aquí hay uno de 23 años… De ahí tengo de 67… de 56… de 71… Este de 23 es el único joven.

Se han consumido diez días de enero y aparece un muerto joven. Le pido por favor que consulte enero de 2012, cuando el gobierno aún no había trasladado desde el Centro Penitenciario de Seguridad de Zacatecoluca a los líderes de la MS-13 y el Barrio 18, la medida que activó la tregua en marzo de 2012. Santos busca los datos en el mismo cuaderno. 

—A ver… enero de 2012… Tengo uno de 25 años… Tengo este de 16 años… Tengo este de 27… de 23… de 29… de 19 años… Estos son ya mayores… 50… 68… Tengo este de 15… de 23… A este no le pusieron edad… Tengo este de 21 años… 26… aquí otro de 18 años… Aquí ya empieza febrero…
—Suficiente, suficiente.
—Aquí hoy es raro que llegue alguien joven –reitera Santos, satisfecho–. La mayoría ahora son señores y señoras mayores de 50 años. 


Terminada la entrevista, recorro una vez más el cementerio. Dentro de un profundo zanjón encuentro a David (nombre falso, obvio, ahorita comprenderán), un sepulturero con el que ya había platicado en anteriores visitas. El de Quezaltepeque es un cementerio modesto, con apenas un puñado de empleados, y todos los servicios de enterramiento y albañilería los prestan personas como David, que se ganan la vida sin ser empleados municipales. Cobran 25 dólares por pasarse una mañana entera cavando un hoyo de 1.80 metros de profundidad, y 70 dólares cuando le piden uno de 2.40 metros.

Le pregunto también si ha notado que lleguen menos jóvenes, y responde en la misma sintonía que el administrador y su auxiliar.

Al poco, vencida ya la desconfianza, deja de cavar, baja la voz y me pide que me acerque.

—Yo acá me paso el día cavando porque no sé hacer otra cosa, pero de lo poco que gano aún tengo que pagar renta a esos malnacidos.

De la tregua y sus consecuencias se habla mucho –a favor y en contra– en los despachos, en las conferencias de prensa, en los platós de televisión, en Facebook, en los reportes que elaboran dizque gurús con renombre internacional. Se pontifica sin conocimiento, sin vivencia, porque casi siempre opinan quienes desconocen la complejidad del fenómeno de las pandillas, algo que conocen realmente bien quienes viven entre los pandilleros, quienes los sufren. Ellos –no los ministros, no los mediadores, no los periodistas, no los comentaristas bravucones de redes sociales, salvo excepciones– son los que mejor saben si este año de tregua es motivo para la esperanza o para la preocupación. Quizá habría que considerar incluir esas voces, las de las verdaderas víctimas, en este diálogo de sordos al que casi siempre le sobra visceralidad. 

Fotografía: Roberto Valencia
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(Este relato fue publicado el 8 de marzo de 2013 en la sección Bitácora del proyecto de cobertura periodística de la violencia Sala Negra, de elfaro.net)

lunes, 25 de febrero de 2013

Pláticas con pandilleros (VIII)

  • Temas generales de la conversación: Negociaciones entre el gobierno salvadoreño y los pandilleros.   
  • Fecha de la plática : 14 de abril de 2011.
  • Estatus de los pandilleros: El pandillero que más habla es Hugo Armando Quinteros Mineros, (a) El Flaco, un activo de la Francis Locos Salvatruchos, una de las clicas más raigambre de la Mara Salvatrucha-13 (MS-13). En la plática estaba otro pandillero al que llamaremos Shadow, también palabrero de la referida pandilla.
  • Otros datos relevantes: Esta conversación tuvo lugar 11 meses antes de que El Faro revelara las negociaciones entre el actual gobierno y las estructuras de mando de la MS-13 y el Barrio 18. 
Faltan tres días para el Domingo de Ramos de 2011 y estamos en el Centro Penal de Ciudad Barrios. La entrevista con voceros de la MS-13 esta vez será en la sala que por lo general se utiliza para que los reos hablen con sus abogados. El cuarto es pequeño, dos por dos, y cuatro personas lo llenamos: dos pandilleros y dos periodistas. La plática será larga, interesante, pero de esas que no termina publicada.

Falta un año para que los medios tradicionales se convezcan de que entrevistar a los pandilleros –guste o no lo que digan– tiene una función social, y nombres como Borromeo Henríquez no significan absolutamente nada para el periodista salvadoreño promedio, ni siquiera para los que trabajan en las secciones de sucesos o judiciales. En esta plática ese es de los primeros nombres que se ponen sobre la mesa, aunque es el aka es que se menciona: Diablito de la Hollywood.

Sin que fuera ese el motivo principal de nuestra presencia en Ciudad Barrios, por el que solicitamos la entrevista, los dos palabreros comienzan a hablar de la ocasión en la que el gobierno estuvo negociando con ellos a partir de 2003, pero sobre todo en 2004. El principal interlocutor en aquella ocasión fue Óscar Bonilla, nombrado presidente del Consejo Nacional de Seguridad Pública durante la gestión del expresidente Antonio Saca.

―Bonilla –dice El Flaco–. Él llegó varias veces allá, a Apanteos…
—¿Óscar Bonilla, el del Consejo Nacional de Seguridad Pública? –pregunto.
—Ajá…
—Falleció hace un par meses, ya sabrán…

En realidad no fue hace dos meses, sino hace casi cuatro, el 28 de diciembre de 2010. No lo sabían.

—¿Murió? ¡Qué buena noticia! –dice El Flaco, con sonrisa sonora.
—Muerte natural –acoto.
—Pues gracias a Dios que se lo llevó. Es una muy buena noticia porque esta persona llegó allá…
—¿Adónde allá? ¿A Apanteos?
—Sí, Apanteos, y te estoy hablando como en el 2004, en el 2003… antes del desvergue. Si por allí estuve yo, en todos esos desvergues hemos estado.
—En 2003 –interviene Shadow– fue que comenzaron a llegar por allá, y llegaron con una promoción de querernos ayudar, ¿va? Nos llevaron unos marcos para jugar futbol, nos llevaron camisas, nos llevaron camisetas de basket…
—Suena bien, ¿no? –pregunto.
—Sí, nos lo presentaron todo bien bonito –retoma la palabra El Flaco–, pero de repente todo cambió, y empezaron a sacarnos a compañeros, diciendo que los líderes eran los que habían hablado con Bonilla. Los tildaron de líderes, y de ahí fue que trasladaron a la mayoría de ellos a Zacatecoluca. Y no es que sean los líderes, sino que los tildaron así.
—Y uno de ellos era Borromeo...
—Uno de ellos era él, cabal. 

Fotografía: EDH
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Más sobre este tema:

sábado, 19 de enero de 2013

Octavo comunicado de las pandillas


[Comunicado suscrito por las cinco principales pandillas que operan en El Salvador: Mara Salvatrucha 13, Barrio 18, Mao-Mao, Mara Máquina y Mirada Lokotes 13, hecho público en la tarde del sábado 19 de enero de 2013 en el blog de Paolo Luers, uno de los activistas involucrados en el proceso de pacificación abierto en marzo de 2012.]


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Los voceros nacionales de las pandillas MS-X3, Barrio 18, Mao Mao, Máquina y Mirada Locos al pueblo salvadoreño y demás pueblos del mundo informamos:
  1. Que hemos conocido con mucho beneplácito el anuncio que el día viernes 18 realizara el Comité Técnico de Coordinación del Proceso de Reducción del Crimen y la Violencia en El Salvador al anunciar el inicio de la etapa de territorialización que tiene como objetivo abrir procesos en los municipios que posibiliten la recuperación plena de la paz social. Saludamos la actitud valiente, responsable, entusiasta y patriótica con la cual se manifestaron los alcaldes de los municipios de Ilopango, Santa Tecla, Sonsonate y Quezaltepeque, quienes serán los pioneros en un proceso que busca dar cobertura a todo el territorio nacional.
  2. Reiteramos nuestra firme voluntad de involucrar nuestras estructuras en los procesos que se llevarán adelante en cada uno de esos municipios asumiendo que en ellos daremos inicio a un proceso que tendrá como finalidad el abandono pleno de toda actividad delictiva, cuyo periodo de duración estará en dependencia del dinamismo y de los apoyo tanto externos como internos que reciban los actores locales que se involucren en dicho proceso.
  3. Estamos trabajando intensamente en una campaña de retiro del armamento que se encuentra en manos de nuestras estructuras en los 18 municipios donde por ahora nos hemos comprometido a respaldar este laboratorio social; armas que serán entregadas por medio de los Facilitadores a la Organización de Estados Americanos (OEA), para que esta finalmente haga entrega a las instancias de seguridad del Estado. Entrega que se realizará justo en el momento en que se cuente con el marco legal necesario que garantice que dicho procedimiento se realice en el marco que las leyes de la República lo establezcan. Saludamos el enorme esfuerzo que el Honorable Pleno Legislativo está realizando para crear dicho marco regulatorio.
  4. Aprovechamos la ocasión para condenar las acciones de guerra sucia que los detractores de este proceso están realizando para confundir y agredir a aquellas personas que de manera desinteresada y patriótica están contribuyendo en la recuperación de la paz social en El Salvador. Reafirmamos nuestro agradecimiento, confianza y amistad con el periodista Paolo Lüers, a quien se le está atacando por la valiente labor que ha realizado en apoyo a este proceso.
  5. Finalmente, saludamos al enviado especial del secretario general de la OEA, embajador Adán Blackwell, y le agradecemos por el intenso trabajo que realiza en pro de la paz social para El Salvador.
El Salvador, 19 de enero de 2013.

Fotografía: José Carlos Reyes (www.elfaro.net)
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Lea además:

viernes, 5 de octubre de 2012

¿Crónicas mareras?

El pasado 29 de septiembre subí esta fotografía a la página Facebook de este blog.


Fotografía: Roberto Valencia
La había tomado dos días atrás en una visita que, como periodista, hice al centro penal de Ciudad Barrios, un campo de concentración en el que malviven más de 2,500 pandilleros de la Mara Salvatrucha-13; entre ellos, sus principales cabecillas.

Cuando la vio, una persona compartió la imagen en su muro de Facebook y le añadió este texto, que transcribo literalmente: “A mi se me hace que estos de cronicas guanacas, son mareros los que administran la pagina... ucha como los ensalsan a los mareros...”

Yo marero. Si eso concluyó con esa imagen. ¿Qué pensaría de esta otra, que ya me brincaron?


Fotografía: Pau Coll
Admito que Crónicas guanacas da demasiado espacio a las maras como temática –repito: como temática–, pero contra eso poco puedo hacer trabajando como trabajo en Sala Negra de El Faro, donde desde hace casi dos años mis dos asignaciones prioritarias han sido precisamente pandillas y centros penales. He estado en la calle con pandilleros, en las cárceles, he quedado en Metrocentro con líderes, he ido al entierro de uno, he almorzado con ellos y hasta fui de acampada al lago Atitlán con uno.

Muchos se escandalizarán, lo sé, pero tengo la convicción de que el acercamiento es imprescindible para sumergirse en un problema tan complejo como este, tan enrevesado. Las decisiones más sensatas se toman desde el conocimiento, y la aspiración es que lo que escribo brinde a los lectores precisamente eso: conocimiento. 

No se trata de connivencia ni de síndrome de Estocolmo. Esa cercanía es la que, creo yo, permite airear historias como esta: Yo violada.

En fin, cada quien, de eso se trata…

lunes, 24 de septiembre de 2012

Sexto comunicado de la MS-13 y el Barrio 18

[Comunicado suscrito por las pandillas Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18, hecho público en la tarde del 24 de septiembre de 2012 en el patio principal de Cárcel de Mujeres, en el municipio de Ilopango. Al evento llegaron importantes palabreros de las dos principales pandillas, quienes leyeron el comunicado en presencia de representantes de distintas denominaciones religiosas]

***

Los voceros nacionales de las pandillas MS-X3 y Barrio 18, en ocasión de encontrarnos celebrando este 24 de septiembre el Día Mundial de la Persona Privada de Libertad y 200 días de haber acordado entre nosotros suscribir un pacto de no agresión, al pueblo salvadoreño y demás pueblos del mundo hacemos saber:
  1. En este día 24 de septiembre, que se conmemora el Día de la Persona Privada de Libertad y los que profesan la fe católica también celebran el Día de la Virgen de la Merced, patrona de los privados de libertad, saludamos de manera efusiva a los más de 27,000 reos que conformamos la comunidad de internos salvadoreños, que nos encontramos recluidos en los centros penitenciarios, centros intermedios, centros de menores y bartolinas de la Policía Nacional Civil. Vaya para todos ellos un abrazo fraterno y la invitación a que todos cerremos filas en torno al proceso inédito e histórico que desde el 9 de marzo está en desarrollo en nuestro país por iniciativa nuestra y con el apoyo de los facilitadores: Monseñor Fabio Colindres y el escritor Raúl Mijango.
  2. Coincidentemente, este 24 de septiembre arribamos a 200 días de haberse pactado el cese de hostilidades entre miembros de nuestras dos pandillas, con el cual dimos inicio a un proceso de recuperación de la Paz Social, proceso que esperamos que al contar con el apoyo de toda la sociedad en sus múltiples expresiones, del Estado salvadoreño y con el apoyo de la comunidad internacional, se consolide, se vuelva irreversible y nos enrumbe por el sendero de la paz. A 200 días, nos enorgullece haber contribuido como parte de la solución a la disminución de la violencia en el país, provocando el derrumbe de las estadísticas de homicidios, de un promedio de 14 fallecidos a causa de violencia al día, a 5.5, que es la tasa promedio que en estos 200 días se ha mantenido, situación que ha permitido que un promedio de 1,712 vidas de salvadoreños se hayan salvado, ya que de haberse mantenido el promedio de 14, hoy tendríamos que estar lamentando su pérdida.
  3. Saludamos las declaraciones del señor presidente de la República, Licdo. Mauricio Funes Cartagena, al reconocer las virtudes de este proceso y tildar de mercenarios a todos aquellos que de manera maliciosa se han dado a la tarea de quererlo destruir, quienes incluso han tenido el descaro de subvalorar el significado que tiene la reducción de pérdidas de vidas humanas. Asimismo, reconocemos el sabio y valiente apoyo que el ministro de Justicia y Seguridad, general de división David Munguía Payés, ha manifestado junto a todo su gabinete de Seguridad en apoyo a este proceso, sin el cual no hubiese sido posible aperturar este hecho inédito e histórico.
  4. Agradecemos a la Organización de Estados Americanos (OEA) y principalmente a su secretario general, el señor José Miguel Insulza, por su valiente y decidida actuación al aceptar nuestra solicitud de convertirse en observador y garante de este proceso.
  5. Saludamos también el surgimiento de la Fundación Humanitaria, que por invitación del señor nuncio apostólico, Luigi Pezzuto, está integrando a prominentes y respetados miembros del sector empresarial del país, que se ha trazado como propósito contribuir desde el sector civil y privado a mejorar las condiciones de vida de los privados de libertad y trabajar por aperturar oportunidades de inserción laboral y productiva a la juventud salvadoreña, sin discriminar en dichos programas la participación de miembros de pandillas.
  6. Agradecemos con especial humildad las manifestaciones de apoyo que organismos internacionales de cooperación están ofreciendo a El Salvador para consolidar este proceso de pacificación.
  7. Nos llena de regocijo el tener conocimiento que iglesias de diferentes denominaciones con presencia en El Salvador se estén reuniendo y unificando su acción pastoral en apoyo a este proceso.
  8. Valoramos de incalculable forma que el proceso se vaya institucionalizando con la creación del Comité Técnico de Seguimiento, que integran por la OEA, el embajador Adam Blackwell; por la Fundación Humanitaria, el ingeniero Toni Cabrales; así como los facilitadores monseñor Fabio Colindres y Raúl Mijango, y que además cuenta ya con un enlace oficial del Gobierno de la República, y que para ello se haya nombrado al ministro de Justicia y Seguridad, general David Munguía Payés.
  9. Reconocemos como valioso que privados de libertad de origen común estén siendo parte de este proceso, y de manera particular saludamos la manifestación de voluntad de otros grupos de querer sumarse al mismo; a ellos les manifestamos que si quieren suscribir con nosotros un acuerdo de cese de hostilidades por el bien de El Salvador, estamos listos para ello.
  10. A los detractores del proceso, les agradecemos el papel de abogados del diablo que han decidido asumir; sus críticas, mentiras y distracciones han contribuido a legitimar el proceso.
  11. A los miembros de la PNC no les pedimos que dejen de hacer su trabajo, pero sí les invitamos a hacerlo de forma más profesional, no afectando a personas inocentes en sus operativos policiales. De igual forma, a los miembros de las FAES les pedimos no golpear con garrotes a nuestros miembros cuando les detengan, ni mucho menos que los agarren a balazos por el simple hecho de correrse cuando se percatan de su presencia. Ya hay varios lesionados y fallecidos por ese procedimiento.
  12. A los medios de comunicación, en especial a los periodistas, fotógrafos, camarógrafos y reporteros les agradecemos por haber contribuido con su trabajo a colocar nuestra situación como tema de debate nacional.
  13. Queremos expresar que estamos conscientes de que aún se experimentan formas de delito que agobian a la sociedad salvadoreña, como es el caso de las extorsiones. Aprovechamos la ocasión para hacer del conocimiento público que nos sentimos comprometidos a realizar nuestro mejor esfuerzo para reducir y erradicar este flagelo, mismo que esperamos con la ayuda de todos, involucrándose y abriendo oportunidades para todos los jóvenes, podamos superar en beneficio de todos los salvadoreños víctimas de esta práctica delictiva.
  14. A toda la sociedad salvadoreña le reafirmamos que si nos dan la oportunidad que les hemos solicitado, no les fallaremos, porque la palabra que comprometemos la honramos con nuestras vidas.
El Salvador, 24 de septiembre de 2012.

Fotografía: Roberto Valencia
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viernes, 24 de agosto de 2012

Érase un pueblo a una cárcel pegado

En las paredes de los baños de esta escuela hay unas pintadas que podrían considerarse las ordinarias, parecidas a las de cualquier otro centro: “Si lees esto sos pendejo”, “Jonathan x Delmy”, “Noveno grado forever”… También están las otras, las extraordinarias –es un decir, porque en realidad no lo son tanto–: “MS”, “MS-X3” o “MS-13”, en todos los tamaños, colores y tipos de letra.

Situado en Ciudad Barrios (San Miguel), el Centro Escolar Capitán General Gerardo Barrios lidia con el mismo problema que se vive en un significativo y creciente porcentaje de escuelas de El Salvador: las maras siguen representando un atractivo para la juventud que vive en ambientes de pobreza extrema, nos guste o no a quienes vivimos alejados de esas comunidades empobrecidas, con demasiada frecuencia pontificando soluciones en Facebook o Twitter como si en verdad conociéramos el fenómeno.

Me contaban hace un rato que el año pasado un profesor de esta escuela evaluó a un joven, que le puso un 2, y que este mal estudiante era o pandillero o aspirante. Al día siguiente, en el parabrisas de su carro encontró una nota que decía así: “No se clave, profe. Mara Salvatrucha”. Desde entonces, el docente no se clava.

Historias de amedrentamiento parecidas o más sonoras las he escuchado en Soyapango, en San Rafael Cedros, en Delgado, en El Rosario, Ilopango, Ilobasco, Panchimalco… y estoy convencido de que ocurren en la inmensa mayoría de los municipios del país. Pero aquí, en Ciudad Barrios, retumban más. Este es el pueblo en la que nació el salvadoreño más universal, pero de unos años para acá se conoce sobre todo por albergar la cárcel en la que están concentrados los principales palabreros de la Mara Salvatrucha-13 (MS-13), la más nutrida y sanguinaria pandilla de las que operan en El Salvador. En el gremio periodístico, cuando uno dice “Voy a Barrios” o “Voy a Ciudad Barrios”, se sobrentiende que uno se dirige al penal.

Entre los mismos ciudabarrenses la cárcel es como una cruz que cargan a cuestas, como una condena que alguien les impuso el día que en la capital decidieron convertir su pueblo en el cuartel de mando de la MS-13. Adentro hay unos 2,400 pandilleros activos (por 25,000 habitantes que tiene el municipio, incluidos los cantones), pero lo tardado del viaje desde San Salvador ha hecho que más y más familias de reos se hayan trasladado a vivir. En colonias como la Boillat y la Gutiérrez (situadas cerca de la cárcel), el grueso de los residentes son familiares de pandilleros.

Las pandillas no llegaron a Ciudad Barrios con el penal; el fenómeno había germinado antes de que el centro abriera sus puertas a finales del siglo pasado, pero todas las personas con las que platicaré en este viaje señalarán la cárcel como el agravante de todos sus males. El listado de consecuencias es infinito: los homicidios se han disparado desde 2005, el pago de la renta se ha generalizado, la vida nocturna es casi inexistente, los desplazados de sus viviendas a la fuerza se cuentan por docenas, los viajes en bus a San Miguel se han vuelto en extremo tediosos porque rara es la vez que los soldados no bajan a todos para hacer registros, dentro de las unidades los familiares exigen los asientos a los civiles… Aunque lo peor quizá sea el estado colectivo de amarga resignación.

En pleno centro, a una cuadra de la iglesia en la que bautizaron a Monseñor Romero, han pintado en negro una garra y una MS de dos metros de altura sobre un muro que alguna vez fue blanco. Se ve que llevan ahí sus meses porque comienzan a desdibujarse. Nadie –ni Policía ni alcaldía ni Fuerza Armada; nadie– se ha atrevido a borrarlas.

Ciudad Barrios ilustra a la perfección la gravedad y la complejidad del problema social que se dejó crecer en El Salvador. No se trata nomás de 10, 100 o 1,000 jóvenes delincuentes. La pandilla como fenómeno incluye demasiadas veces a madres, a abuelos, a vecinos, a policías, a simpatizantes, a motoristas de microbuses, a aspirantes… El Gobierno habla ya sin matices de cientos de miles de personas. Repito: cientos de miles de personas.

Hace un ratito, al ingresar en la Gerardo Barrios, la escuela era el torbellino resultante de ver a cientos de estudiantes en su hora de recreo. Del fondo han aparecido dos agentes de la Policía Nacional Civil –un hombre, una mujer–, han elegido a un grupo de cinco estudiantes que no llevaban uniforme (14 o 15 años les he calculado), y los han llevado hacia uno de los costados del patio, con la idea de lograr algo de privacidad. Pero un centenar de estudiantes se ha arremolinado frente a la escena. Yo tampoco me he resistido. Han puesto a los muchachos contra la pared, manos en la nuca, y les han comenzado a revisar bolsillos y morrales.

―¿Acá seguido viene la Policía? –pregunto a un grupo de niños que por la altura deben ser de los mayores.
―Seguido… –me responde uno, desganado.
―Desde el plan que impulsó el Gobierno en las escuelas… –complementa otro.

El registro termina en nada, los agentes se dan por satisfechos, los jóvenes se retiran con cara de pocos amigos, y los concentrados se desconcentran. Solo yo parezco extrañado ante lo que acaba de ocurrir aquí, en el patio de una escuela que solo imparte hasta noveno grado.

De todo el país, Ciudad Barrios parece ser el lugar en el que más deprisa se ha normalizado lo anormal. 

(Ciudad Barrios, San Miguel, El Salvador. Agosto de 2012)

Fotograafía: Adriana Valle
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(Este relato fue publicado el 21 de agosto de 2012 en la sección Bitácora del proyecto de cobertura periodística de la violencia Sala Negra, de elfaro.net)


viernes, 10 de agosto de 2012

Quinto comunicado de la MS-13 y el Barrio 18

[Comunicado suscrito por las pandillas Mara Salvatrucha-13 y Barrio 18, leído en primicia por el analista de origen alemán Paolo Luers en la tarde-noche del 10 de agosto de 2012, durante la retransmisión del programa YaBastaSV, en la Radio Cool FM.]

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Los voceros nacionales de la Mara MS-X3 y Barrio 18 al pueblo salvadoreño hacemos saber:
  1. Que nos mantenemos firmes en la decisión de contribuir con lo que nos corresponde al proceso inédito e histórico de pacificación que desde el nueve de marzo está en desarrollo en nuestro país, por considerarlo de beneficio para toda la sociedad salvadoreña. 
  2. Que seguimos a la expectativa de las reacciones a las propuestas que desde el 22 de junio hemos presentado. 
  3. Que rechazamos y condenamos todos los rumores que con propósitos perversos de generar zozobra y desestabilización en la ciudadanía han vertido en los últimos días personas irresponsables, quienes desde el inicio de este proceso se han dado a la tarea de desacreditarlo, generar dudas y atacar a los facilitadores. Tenemos información que en los últimos días estos personajes se han confabulado con otros que actúan en la oscuridad y han orquestado un tenebroso plan para sabotearlo; tenemos conocimiento que están pagando sicarios para que eleven la tasa de homicidios, desarrollen campañas de terror con amenazas a diferentes centros educativos, corran rumores desacreditando a los facilitadores y demás personas que lo han apoyado, y lo peor de todo esto es que estas personas no han sido capaces de proponer nada diferente que pueda provocar mejores resultados que los que este proceso está produciendo, lo cual nos llega a concluir que su único propósito es que el país se siga desangrando y continúe a la cabeza en la lista de los países más violentos del mundo. 
  4. Finalmente, a los salvadoreños de buena voluntad que han valorado la importancia de este proceso y lo están apoyando, les reiteramos que ambas pandillas nos mantenemos inclaudicables en la decisión que hemos tomado, y les pedimos que no se dejen sorprender por rumores o acciones que los detractores desarrollen porque solo buscan crear zozobra, terror, provocación y confusión para hacer que este proceso fracase, algo que les reiteramos de nuestra parte no sucederá. 
El Salvador, 10 de agosto de 2012.

Fotografía: Roberto Valencia
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jueves, 12 de julio de 2012

Cuarto comunicado de la MS-13 y el Barrio 18

[Comunicado suscrito por las pandillas Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18, leído en la mañana del 12 de julio de 2012 en la Penitenciaría Central La Esperanza (Mariona), minutos después de que los principales palabreros de ambas agrupaciones mantuvieran una reunión con José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos.] 

Fotografía: Roberto Valencia
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Los voceros nacionales de la Mara MS-X3 y Barrio 18 al pueblo salvadoreño, a la comunidad internacional y a los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) hacemos saber:
  1. Que saludamos efusivamente la llegada a nuestro país del excelentísimo secretario general de la OEA, señor José Miguel Insulza, a quien felicitamos por su interés en conocer del proceso histórico e inédito que desde el 9 de marzo recién pasado está en desarrollo en nuestro país, y por querer contribuir en la búsqueda de una solución al grave problema de violencia que abate a El Salvador, mediante el diálogo nacional.
  2. Que, en correspondencia al gesto de su visita, ambas pandillas hemos acordado hacer un nuevo gesto de buena voluntad, con el cual esperamos reafirmar nuestra firme convicción y voluntad de contribuir en la recuperación de la paz social; nuestro gesto consiste en un simbólico DESARME PARCIAL de nuestras estructuras; las armas depuestas le serán entregadas al señor secretario general de la OEA, para su posterior destrucción por medio de los facilitadores, monseñor Colindres y Raúl Mijango.
  3. Por lo simbólico del gesto, instamos a las instituciones interesadas en apoyar este proceso de paz a que convoquen a un certamen público a los escultores del país, para que con los restos de las armas destruidas pueda construirse una escultura que simbolice el inicio de este proceso, mismo que esperamos que con la participación de todos pueda llegar a feliz término.
  4. En otro sentido, en atención al llamado del señor presidente de la República de cesar todo tipo de violencia contra las mujeres, queremos informar que ya hemos girado instrucciones precisas para contribuir positivamente a ese llamado.
  5. Finalmente, reiteramos la posición ya expresada anteriormente, en el sentido que de nuestra parte existe toda la disposición, convicción y voluntad de contribuir en la búsqueda de una solución definitiva que recupere la paz tan anhelada por todos los salvadoreños.
El Salvador, 12 de julio de 2012.

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viernes, 8 de junio de 2012

Maras en la Escalón

En más de una ocasión he escuchado o leído que la presencia física de la guerrilla en la exclusiva colonia Escalón de San Salvador, el hecho de que algunas familias pudientes tuvieran que abandonar sus residencias y dejarlas al libre albedrío de unos guerrilleros bajados de las montañas, fue uno de los elementos que aceleró la búsqueda de una solución negociada a la Guerra Civil Salvadoreña. Hablo de la ofensiva Hasta el Tope, la que por varios días puso en jaque a todo el aparato estatal en noviembre de 1989. Dicho sin correcciones políticas, fue cuando un buen puñado de ricos sintió la guerra en la puerta de sus casas que se vio más la necesidad de calmar el conflicto.

Más de dos décadas después, El Salvador sufre su propio conflicto socio-delincuencial, el que genera el fenómeno de las maras, a las que se les atribuyen la inmensa mayoría de los 14 asesinatos que, hasta hace unos pocos meses, ocurrían cada día en el país. El grueso de esos muertos los ponían los de siempre, los de abajo, los sinvoz, porque existen la Quezaltecos Locos Salvatruchos y la Dina Locos, pero no –al menos hasta donde yo sé– la Escalón Locos Sureños o la Madreselva Locos Salvatruchos.

Pues bien, vean esta foto…

Fotografía: Roberto Valencia

Apareció hace pocos días en el redondel República Dominicana, sobre la calle El Mirador de la parte alta de la colonia Escalón, en las faldas del volcán de San Salvador, a escasos metros de algunos de los bloques de apartamentos más caros de este país.

La Mara Salvatrucha (MS-13) ya está en la puerta de sus casas…

Quizá –solo quizá– no falte tanto para que comience a democratizarse la violencia…

Al tiempo…

martes, 15 de mayo de 2012

Pláticas con pandilleros (V)

  • Temas generales de la conversación: el ingreso en la pandilla 
  • Fecha de la plática: 26 de abril de 2012 
  • Estatus del pandillero: es un pandillero que se presenta como un “retirado” de la Mara Salvatrucha (MS-13), desvinculado completamente y amenazado de muerte; a la vista de los pandilleros activos es un peseta, un traidor. Vive en la casa de un pastor de una iglesia evangélica, se ha convertido, y trabaja en una maquila 
  • Otros datos relevantes: tiene 30 años al momento de la entrevista y fue brincado a los 15
Los pandilleros en general son reacios a hablar de las interioridades de la pandilla, y esa actitud –que es regla de funcionamiento escrita– está mucho más acentuada en los activos. Para hablar de su barrio, de la clecha, lo recomendable es hacerlo con un calmado o, mejor aún, con uno completamente desvinculado de la pandilla. Ricardo está en esa situación: él rompió de forma abrupta con la Mara Salvatrucha y hoy su vida es una eterna huída.
—Al principio, cuando uno comienza a relacionarse con una pandilla, ellos le ofrecen a uno ayuda, ayuda en muchos aspectos, ¿va? Económica sobre todo: aquí vas a estar bien, aquí estamos nosotros, somos hermanos, somos una familia, nosotros te apoyamos…
—Y puros, y guaro… ¿no?
—También, pero yo nunca le he hecho a eso… en serio.
[…]
—¿Tú en qué clica estabas?
—Eso ahora no lo puedo responder, pero yo llegué a ser líder de una clica, desde afuera como estando preso en Chalatenango y luego en Quezaltepeque. Y sí, uno puede obtener todo lo que uno quiera, pero más sin embargo, pero aun haciéndolo, recibiendo lo ilícito y todo eso, siempre en mi mente y en mi corazón estaba: hey, esto no está bien… Parece como si estuviera diciendo lo contrario que dije de primero, ¿va? Que el apoyo y todo eso. Pero es que en mi mente no podía caber eso de que… Sí, está bien el apoyo, pero de una manera quizá diferente…
—Y si tienes eso tan claro ahora, ¿cómo te explicas que 15 años después de haber entrado tú la pandilla sea cada vez más grande?
—Sí…
—¿Por qué eso que tú ahora ves tan malo sigue seduciendo a tanto joven?
—Yo creo que quizá la razón más fuerte para que un niño o un joven quiera entrar es porque al pandillero lo ve bien vestido, con dinero y quizás hasta con cipotas ahí, ¿va?
—Ya he escuchado antes eso de que muchas jovencitas ven con buenos ojos a los pandilleros.
—Exacto, a uno le va mejor con las cipotas siendo pandillero, pero otra de las razones, y diría yo que en mi caso personal fue la principal, uno de los atractivos fue porque yo no tenía nada. Muchos jóvenes no tienen nada en casa. Nada. No hay qué comer, no hay qué vestir, no hay que ponerse de zapatos, quizá ni yinas. Entonces, ellos ven aun pandillero bien vestido, que maneja bolas, y dicen: hey, sí…

Fotografía: Roberto Valencia
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lunes, 16 de abril de 2012

El Trece

La historia del Trece era fascinante mucho antes del pacto de no agresión entre la Mara Salvatrucha (MS-13) y el Barrio 18 auspiciado por el Gobierno. Hace un año, el compañero Daniel Valencia propuso reconstruirla como tema de largo aliento para la Sala Negra, y recuerdo también que hace unos tres o cuatro meses el editor de El Faro, Saúl Vaquerano, nos sugirió que mantuviéramos siempre en el radar a este personaje.

El Trece es un pandillero, un marero, un homicida, uno de los lideres con más respeto en la MS-13 en El Salvador, si no el que más. Su nombre “real” en unas ocasiones es Saúl Antonio Turcios Ángel, en otras es Hugo Ernesto Márquez Montoya, y en otras es Omar Alexander Márquez. La mara sabe cuidar a sus líderes y con dinero no es difícil conseguir documentación falsa tan bien hecha y respaldada que hasta el Estado termine dudando de cuál es la verdadera identidad.

Según su expediente en el Sistema Informático Penitenciario –el número 20,572–, nació en Zaragoza (La Libertad) y hasta el día de su detención vivía en Santa Tecla, estudió hasta cuarto grado y en mayo de 2012 cumplirá 33 años. En la frente tiene tatuada –entre otras cosas– un gran 13, y pertenece a los Teclas Locos Salvatruchos (TLS), una de las piezas de ese rompecabezas llamado MS-13 más influyentes, respetadas y de mayor crecimiento, al punto que el Trece ha logrado fundar clicas de la TLS en Estados Unidos.

Desde mediados de la década pasada, la Policía Nacional Civil salvadoreña considera al Trece uno de los principales cabecillas de la Mara Salvatrucha. Su nombre –sus nombres– aparece en expedientes judiciales que lo presentan prácticamente como el “tesorero” de la pandilla y también como el responsable directo del Programa de La Libertad, con cerca de 40 clicas bajo su mando, incluidas las ubicadas en el triángulo Quezaltpeque-Colón-San Juan Opico, una de las zonas de mayor actividad pandilleril. Del Trece se dijo que fue enviado a campos de entrenamiento de Los Zetas en Guatemala, pero su boom mediático fue, sin duda, la fuga de las bartolinas del Centro Judicial Isidro Menéndez que protagonizó en diciembre de 2008, lo que deja entrever la cantidad de dinero e influencias que maneja. Fue recapturado nueve meses después en el municipio de Chichigalpa (Nicaragua), muy cerca de un circo ambulante, y se dice que ofreció una gran suma de dinero a los agentes que lo atraparon. Antes incluso de ser deportado desde Managua, el propio presidente de la República, Mauricio Funes, se jactó de la importancia de su detención: “Nos acabamos de enterar de que en Nicaragua fue capturado un delincuente de altos kilates, que se había fugado y que había ordenado una serie de crímenes y asesinatos en serie (…); es un regocijo porque, con la captura de este delincuente, autodenominado el Trece, estamos dando un duro golpe al crimen organizado”.

En verdad la del Trece es una historia fascinante, como la de tantos delincuentes.

En lo personal, la última vez que tuve oportunidad de conocer información de primera mano sobre él fue a finales de 2011, cuando el reporteo para una crónica me llevó en repetidas ocasiones al Centro de Inserción de Menores Sendero de Libertad. Allí entablé cierto grado de confianza con un ex de la Quezaltecos Locos Salvatruchos, una de las clicas que respondían al Trece y que, de hecho, lo acogieron en los días posteriores a la fuga. Es cierto que no todos los soldados tienen por qué conocer al detalle el organigrama de las pandillas, pero este joven fue contundente al ubicarme al Trece en la cima de la MS-13.

—Ahorita lleva todo El Salvador y a nivel de Los Ángeles –me dijo en septiembre–. O sea, si de Los Ángeles llega una orden, no se cumple sin el aval del Trece.

El Trece acumula 89 años de condena –repito: 89 años de condena– por tres procesos distintos. El 5 de febrero de 2008 lo condenaron a 46 años por homicidio agravado y agrupaciones ilícitas. Siguió delinquiendo desde el centro penal de máxima seguridad de Zacatecoluca (Zacatraz) y el 27 de mayo de 2010 le cayeron otros 40 años, también por homicidio agravado y agrupaciones ilícitas. El 18 de octubre de 2010 le sumaron tres años más por la fuga. El Trece llegó a Zacatraz el 10 de octubre de 2006, y hasta mediados de 2016 no cumpliría en ese centro penal el 10% de su condena, la excusa que el Gobierno se inventó para justificar el grueso de los traslados. Tampoco tiene problemas de salud, por lo que su inclusión en la treintena de pandilleros movidos a cárceles más benévolas es un tácito reconocimiento gubernamental del Trece como uno de los principales cabecillas de la MS-13.

La situación es tan kafkiana –y deja tan mal parada la versión oficial– que en Zacatraz continúan encerrados varios emeeses que hace años cumplieron el 10% de su condena en el centro de máxima seguridad, pero que no se han beneficiado del “humanismo” que supuestamente ahora rige la política seguridad pública. Un ejemplo: Manuel de Jesús Alemán Ayala, alias Chacua, pandillero activo de la MS-13 condenado a 12 años por homicidio simple y que ha pasado más del 30% de ese tiempo en Zacatraz. Otro ejemplo, más descarado si cabe: Óscar Omar Escobar Castillo, alias Chucho, pandillero también de la misma pandilla que el Trece pero condenado a 6 años por Agrupaciones ilícitas, y que ha pasado casi el 60% de ese tiempo en Zacatraz.

Ni el Chacua ni el Chucho son cabecillas. El Trece sí. Por cierto: ni siquiera el tan renombrado Sirra, al que la propia pandilla ha dado la vocería ante los medios de comunicación, tiene en realidad mucho peso. La MS-13 así es. Prefiere tapar sus gallos.

¿A dónde quiero llegar en esta bitácora? Pues a que basta tener unos conocimientos mínimos sobre las pandillas y aplicar el sentido común para concluir inexorablemente que el Gobierno no nos está contando toda la verdad. Y eso debería preocupar. Resulta ofensivo escuchar las cantinflescas explicaciones oficiales con las que han justificado el traslado de los líderes primero, o el retiro de la Fuerza Armada de las cárceles después. La consecuencia de esas concesiones es que hoy el Trece, el Diablito de la Hollywood o la Rata de la Leeward son hoy más poderosos en la MS-13 que lo que lo eran hace seis meses. Y con el Barrio 18 es aún más acentuado el efecto centralizador que está teniendo la tregua, al punto que ya se habla de la reunificación de sus dos facciones: Sureños y Revolucionarios.

Si no fuera este un tema tan serio, en el que los salvadoreños tenemos tanto en juego, quizá hasta resultaría gracioso.

Pero lo peor es que, al margen de los discursitos oficiales, cuando uno escucha lo que ya se está diciendo en las calles, en las comunidades, entre las gente más conocedora y cercana al submundo de las pandillas –pero sin agenda política o personal–, todo indica que esto va a reventar por el lado más feo. Consciente o inconscientemente, el Gobierno ha centralizado y fortalecido la estructura de mando de las dos pandillas, y no deja de ser preocupante pensar que los mismos que activaron esta bomba sean los que a la postre tendrán que desactivarla.

Por de pronto, ya parece haber comenzado la campaña para presentar como saboteadores del proceso a quienes simplemente desconfiamos de la versión oficial.

(San Salvador, El Salvador. Abril de 2012)

Fotografía: Cortesía CSJ
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(Esta reflexión fue publicada el 13 de abril  de 2012 en la sección Bitácora del proyecto de cobertura periodística de la violencia Sala Negra, de elfaro.net)


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